Al salir el sol proseguí á la sirga con viento O, y entré en la
cerrania, que ya aquí no son barrancas sino cerros de los albardones
que salen de la Cordillera, y en uno de ellos he visto hoy el primer
guanaco que se vió este viage. A las 7 de la mañana salí sobre los
cerros mas altos, y no sin bastante riesgo, porque ademas de ser
muy penoso el subir á ellos, por ser preciso subir á gatas, por lo
perpendiculares, es el compuesto de ellos de pura piedra cimentada
sobre polvo, que á cada paso se desmorona; y hay peñasco que, apenas se
le toca, baja rodando por aquellos rios, de modo que causa admiracion
ver rodar aquellos promontorios, y la facilidad que tienen en separarse
los unos de los otros, y de largar sus cimientos: y es cierto que si
fuera por intereses propios mios, por 50,000 pesos no volveria á la
eminencia adonde estuve, á cuya subida pudo obligarme el servicio del
Rey. De lo alto de este gran cerro se vé la Cordillera, y reconocí con
toda certeza y comodidad el Cerro de la Imperial, que há muchos dias
que se ha visto: es blanco solo, y todo cubierto de nieve, y sobresale
por encima de toda la Cordillera. Este cerro me demora al NO corregido
á distancia de 15 leguas, y lo mas alto de la Cordillera dista 10
leguas, que asimismo está cubierta de nieve, pero hay parages que no la
tiene, pero el Cerro de la Imperial es toda su superficie nieve.
Con dos horas de noche pude arrimar á tierra, y hasta esta hora tuve
la gente en el agua desde las 3 de la tarde, con un frio insoportable,
pasando un parage de admirable rapidez: y estos son los que me atrasan
y han atrasado por estar el rio tan bajo como está, que á no ser esto,
dias há que estuviera en Valdivia.
Navegué este dia al S ¼ SO corregido 2 millas de distancia. Hoy tengo
7 marineros enfermos que me hacen notable falta.