Al salir el sol se empezó la faena de pasar las embarcaciones: el
viento fuerte y crudísimo por el OSO: se me rompieron diversas veces
las espias: toda la gente desnuda y metida en el agua: la corriente
tan fuerte como puede llevar la canal del mas violento molino: á esto
se agragaba la mala calidad de los cabos, y los viejos y cansados de
trabajar, que á cada instante se rompian, por lo que me ví precisado á
abrir canal con barras, palas, picos y azadas, alijando las chalupas.
A las 5½ tuve ya pasado las embarcaciones de este paso, pero para
mañana quedan dos en menos de un cuarto de legua, y siguen los vientos
fuertes y contrarios, los que nunca experimenté tan duraderos en la
costa patagónica, ni en las Islas Malvinas. El rio se vá separando de
la Cordillera considerablemente, de modo que ya no se vén mas que las
puntas de sus eminencias.