Este dia se prosiguió en la composicion de la chalupa. A las 11 del
dia la eché al agua, y descubrió agua por tres partes mas de las
compuestas, por cuya causa la volví á varar en tierra. A las 5 de la
tarde la volví á echar al agua ya compuesta, y estanca se le metió la
arboladura y alguna parte de su carga. Mandé esta mañana 4 hombres á
descubrir, y vinieron á las 4½ de la tarde con sola la noticia de
que el rio tiraba como al SE.
El pan de la chalupa San Francisco casi todo está podrido, siendo
este el último que se hizo ó que recibí en el potrero, conducido en
las carretas por D. Juan Ignacio Perez. Desde que este pan se recibió
continuamente se fué pudriendo, y estoy en que la mitad del que recibí
en dicho parage, se habrá tirado al agua por podrido. Esta podredumbre
y corrupcion es causada de haberlo hecho atropelladamente, sin dejarlo
leudar ó fermentar para echarlo al horno, y de haberlo ahogado caliente
despues de cocido, en parage adonde no estuviese bien estendido para
que se enfriase, secase y ventilase. Muchas veces tengo advertido esto
en el Rio Negro, y siempre que se hizo bizcocho para alguna expedicion
á que yo estuviese comisionado, se hizo bueno, y nunca padeció el pan
esta corrupcion, porque yo mismo cuidaba de que el pan se hiciese bajo
las circunstancias referidas, y de otras que necesita, como son las de
bien trabajado, &c. Y así el pan que tiene la chalupa San Juan, que es
el que se hizo para venir á este reconocimiento, á cuya fábrica asistí,
precaviendo lo dicho, está sano y muy bueno, teniendo ya 6 meses, y el
que recibí en la Fortaleza de Villarino, desde que se recibió, sucesiva
y continuamente se fué pudriendo, sin que pudiese siquiera aguantar un
mes sin podrirse: y esto es lo que tiene el querer abultar y aparentar,
sin haber solidez ni realidad, porque los 80 quintales de bizcocho
suenan y abultan como tales, pero en la realidad no son tal vez 40.[14]