Desde que salimos del potrero, ó por mejor decir, desde antes de haber
salido, hizo muchísima agua el Champan, porque, estando estanco cuando
vacio, luego que se cargó se anegaba: lo que dió motivo á descargarle,
y volverlo á componer con el calafate Dominguez, por haber quedado
falsa la obra que hizo en él José de los Santos. A los pocos dias de
navegacion volvió á hacer agua, la que con todo cuidado se le achicaba.
Esta mañana salió para la racion una galleta algo humeda, é hice
registrar el pan, y hallando mojado el que estaba sobre el plan, lo
hice descargar y pasar todo el que cupo en la chalupa chica, y la carga
de esta pasarla al Champan: se escogió el pan bueno del podrido, y
este, que ascenderia de 8 á 10 quintales, se tiró al agua.[9] Duró esta
faena hasta las 4 de la tarde, á cuya hora se aturbonó el horizonte:
mandé al instante toldar las embarcaciones, y á las 5 se dejó venir la
turbonada, con tanta abundancia de viento SO, agua, truenos y piedra,
cual no habia visto en la costa patagónica. Duró lo mas fuerte de ella
cerca de dos horas: calmó el viento, y quedó lloviendo poco y tronando
mucho, hasta las 10 de la noche que aclaró.