Amaneció con el viento al SO fresco, y contrario para poder continuar,
y ya salido el sol, registramos lo posible el campo á ver si se
hallaban algunos vestigios de los marineros, y lo que se halló fueron
unos coletos, ó ponchos de cuero de vaca, frescos recien hechos;
montones de piedras, y cuero fresco, y guasoas cortadas para retobar
bolas, en la misma parte donde se hallaron los 8 pares de bolas: y
segun esto parece que los indios tuvieron dispuesto el avanzarnos.[8]
A las 7 de la mañana salí continuando mi viage, pero es cierto que el
rio, cuanto mas se va descubriendo, mas dificultoso está de navegar.
Desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde estuve en un paso,
sin que en todo este tiempo pudiese adelantar 60 varas de distancia:
aquí se rompieron cabos, y fué preciso ponerle 4 al Champan, desde 3 á
3½ pulgadas de grueso.
Hoy me han dicho el abominable comercio de Navarro con la china, y que
por los cascabeles la habia ido persiguiendo de tal suerte, que derribó
del caballo á otra que la tal china llevaba en ancas: por lo que me
pienso no lo habrá pasado bien. Y no hago juicio de lo que le habrá
sucedido á Mariano: lo cierto es que este insolente descompuso toda la
armonia que yo llevaba con los indios, y lo peor es, que todos estos
indios son de Huechum-huechum, de Huechum-lauquen, y de la Cordillera,
muy inmediatos á Valdivia, por donde yo tenia determinado pasar á
aquella plaza.
En el parage adonde estaban los indios acampados, se hallaron 6 reses
vacunas muertas y desolladas, sin que les faltase carne alguna, y de
los cueros se hallaron hechos coletos: cuyas reses no habian muerto en
el tiempo que estuvo con ellos José Oyola, que fué dos noches, y un dia
antes que se fuesen los indios. Por esto me parece que su intento fué
sorprendernos, porque esta prevencion tan repentina dá á conocer su
alevosía, y que no tuvieron valor para egecutarla. Navegué este dia al
O ¼ SO 3 millas de distancia.