Salí al salir el sol, y á la media legua andada al OSO, hallé los
indios, y arrimé á tierra. Venia con ellos el peon José Oyola, y los
caciques Guchumpilqui y Curuanca. Este, habiendo hallado ayer al
marinero que tenia, con los caballos en tierra, sin que pudiesen llegar
en donde estaban las embarcaciones, le preguntó si habia comido: y
habiéndole respondido el marinero que nó, lo llevó á los toldos, hizo
matar un novillo y le dió de comer. A este le regalé bien por esta
fineza, y porque les sirva de egemplo en lo sucesivo; pues puede darse
muchas veces igual caso de encontrar á los nuestros sin abrigo alguno.
El cacique _Cayupilqui_, que parece el de mayor sequito entre ellos,
vino á bordo; y despues de diversas preguntas que me hizo acerca del
designio que llevaba, á las que satisfice diciendo, que mi viage era
á Valdivia, porque tenia con aquel Gobernador recíproca amistad, y
algunas cuentas que ajustar en aquella tierra, pero que tardaria
muy poco en volverme; me dijo que me acompañaria desde su tierra á
Valdivia, y me franquearia caballos para el viage: y cuando yo bajase
rio abajo concluido mi viage, que se vendria él conmigo, y sus indios
por tierra, á fin de conocer el establecimiento del Rio Negro, de allí
pasar á las Pampa de Buenos Aires á tomar ganado vacuno y caballar para
su provision y mantenimiento, y vender en Valdivia: cuyo trato dejó
entablado cuando vino á esta misma diligencia. Que él no hacia daño,
pues el ganado que llevaba lo tomaba del bagual que andaba en el campo:
que cuando venian de sus tierras, venian con muy pocos caballos, pero
que traian ponchos y otras cosas, con las cuales hacian trato con los
indios del Volcan, por caballos para correr en la Pampa.
De este sitio se aparta el rio, y se arrima á los cerros del S, que son
blancos muy altos, y cortados hácia el rio. Se desembarcó el cacique
Roman.