Salí al amanecer, haciendo diligencia de librarme de los indios, que
por mas que se les regale, nunca estan contentos: pero á las 11 del dia
ya estaban con nosotros mas de 80.
A la media legua de mi salida esta mañana, se hallan unos cerros áridos
de arena blanquisca, piedra y alguna maleza, y aquí sigue el camino, ó
se aparta del rio y toma tierra adentro: pero me dice el lenguaraz que
no es mas de una jornada. Compré dos caballos por habérseme cansado
ya uno de los que antecedentemente compré; y porque es como imposible
poder continuar sin ellos. Al mediodia se fué con los indios el peon
José Oyola, porque el padre del lenguaraz lo pidió para que le ayudase
á arrear su ganado, respecto á que su hijo venia con nosotros.
Navegué este dia al O ¼ SO 3 millas de distancia, habiéndome acampado
despues de puesto el sol: siguen los cerros altos de una y otra banda.