DIA 31.

A las 4¾ de la mañana me largué, siguiendo mi viage al remo y sirga

con calma por la parte del N. A las 10 pasé á la parte del S, por no

serme posible romper la corriente por aquel lado. A las 11 descubrí

una polvareda grande inmediata á la barranca del N, que se conocia

ser golpe de ganado: seguí rio arriba, y á las 12 avisté caballada

y ginetes. Poco despues se arrimó uno á la orilla del rio y mandé á

un marinero y al mendocino José Oyola, á que le gritasen ó hiciesen

señas para que nos esperasen. A las 2 de la tarde pasé á la parte del

N, y vinieron dos indios, y el uno de ellos se dejaba algo entender:

los agasajasé todo lo posible, y les compré una vaca por un freno;

despues se fueron y vinieron con el cacique y otros dos indios mas, y

á todos les hice cuanto agasajo pude: les dí de beber aguardiente y

mate, y les regalé algunas bujerias y tabaco, y tuve la paciencia de

estarme toda la tarde en conversacion con ellos, aunque al principio

estaban desconfiados; pero luego entraron en confianza de tal modo,

que se dejaron estar hasta de noche. La gente de mar me pidió licencia

para hacer trato con ellos: se la concedí, y les compraron en las

dos chalupas _San Juan_ y _San Francisco_ dos terneras de dos años

por dos cuchillos, y los del _Champan_ una buena vaca por un frasco

de aguardiente un gorro y un cuchillo. Quise permitir esto á las

tripulaciones, porque como el método que llevo con los víveres es

lo mas arreglado que puedo, precaviendo el que no llegue el caso

de que me falten, les permití este desahogo para que las coman con

libertad. Agasajé mucho á estos indios por muchos motivos, los cuales

no es menester referir porque están sabidos, pero ademas de estos

el principal ha sido por llevarlos algunos dias inmediatos á las

embarcaciones, por ser dichos indios del _Guechuhueben_, ó Parage de

las Manzanas, para donde siguen viage, por ver si puedo conseguir con

ellos el que me presten caballos para la sirga, pues la gente no puede

arrastrar las embarcaciones, y se me van enfermando muchos, y son los

mozos de mas robustez y trabajo: lo que me aflije bastante por la falta

de los caballos, pues se me puso la gente mucho mas flaca y débil en

11 dias que há que salí de la fortaleza de Villarino en el Choelechel,

que en 38 que tardé desde el establecimiento á dicho parage. Esto me

tiene entre la espada y la pared, porque parando para dar algunos dias

de descanso á las tripulaciones, es consumir víveres y no adelantar:

caminar con el trabajo con que se camina, es acabar la gente; de modo

que es indecible la falta que me hacen los caballos. Navegué este dia

al O corregido 2 millas de distancia.

Las noticias que pude adquirir de estos indios, son las

siguientes:--Que el Choelechel está de este sitio 4 dias de camino,

con toldos, chinas y niños, siguiendo la orilla del rio aguas abajo:

que desde dicho sitio, donde hoy me hallo, hasta el Huechun-huechun

y entrada en el Rio Tucamel, y una laguna muy grande tardan 12 dias,

caminando despacio con los referidos estorbos: que desde allí á tierra

de cristianos tardan 10, al mismo caminar; de cuya tierra, dicen, se

surten de frenos, cuchillos, lanzas y bujerias. Esta cuenta de los dias

que se tardan de unos á otros parages, la hacia este indio quebrando

pedacitos de paja; y preguntado si por el Huechun-huechun habia muchos

indios, tomó un puñado de arena para significar su multitud. No pude

informarme mas por no entender el idioma.

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 95 / 260 题