Mandé los descubridores por la orilla del rio, siguiéndolo aguas
arriba, los que volvieron á las dos de la tarde sin novedad. A las 4
llegó D. Ramon Sancho y dos peones, con la noticia de que venian á
llegar las carretas con los víveres que esperaba del establecimiento:
las que llegaron al ponerse el sol, al cargo de D. Juan Ignacio Perez,
auxiliado por un sargento, un cabo, 16 infantes, un cabo, dos dragones
y dos artilleros, que con los peones componian el número de 46 hombres.
Se acamparon dentro del fuerte, y seguí el mismo método en las guardias
que antes.