DIA 10.

Al amanecer despaché una partida de 11 hombres á descubrir el campo,

siguiendo el rio aguas abajo, con el fin de descubrir algun estorbo

que pudieran tener para llevar aquí los víveres que espero del

establecimiento. Esta gente vá prevenida de á 3 y 4 armas de fuego, y

una chuza cada uno para defensa de los indios que puedan encontrar.

No pareciendo el marinero Nicolas Baltazar, hice registrar su petate, y

se halló un poncho, una fresada, un cuero de caballo, una chaqueta de

cuero, un cuero de guanaco, dos saleas, unos calzones de poncho y otros

de cuero, un chaleco viejo azul y una chupita de idem, un chaleco de

cuero, un pañuelo nuevo, una talega vieja y en ella dos camisas, unos

calzoncillos casi nuevos, otros idem viejos, una camiseta de crudo,

un pañuelo viejo, unas medias de lana viejas, un chaleco de pañete

forrado en bayeta, unos calzones de pañete azul usados, un gorro de

pison usado, dos ligas, un aparejo de pescar, dos dados y un rempujo,

una bolsita de brin con dedal, alfiletero y tijeras, una barrena y

un rosario, un cuchillo viejo, un talegoncito con una chupa y dentro

tres duros, vara y media de tabaco negro, y confesó el marinero Miguel

Nuñez, que le tenia 11 pesos 2 reales que le habia dado á guardar,

y estaba pronto á entregarlos. Se puso todo lo dicho depositado en

manos del patron Eusebio Gonzalez. Al anochecer volvió la partida sin

mas novedad que la de haber hallado dos rastros frescos, los cuales

se perdieron de aquí á 4 leguas, y no vieron señal de que venian los

víveres que espero. Hoy estuvo el viento al SO duro, y el rio prosigue

siempre bajando. Este mes, que por falta de víveres estoy aquí, sirve

de tanto perjuicio á la descubierta, me parece que si retardan algo mas

en enviarlos enteramente la imposibilitaba, ya por lo mucho que baja el

rio, ya por avanzarse la estacion y quedar poco verano, y ya porque se

les dá lugar á los indios á que se junten para quitarnos los caballos

en cualquiera vuelta en que no puedan ir al costado de las chalupas,

sin cuyo auxilio es casi imposible este reconocimiento.[2]

Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 · 第 74 / 260 题