Salí al ser de dia, continuando mi navegacion, y mandé á los calafates
y carpintero que montasen á caballo, y junto con los peones acompañasen
ganado y caballada, y que llevase tres armas de fuego cada uno. Supe
por los indios, que los fuegos é incendios del campo eran señal de
reunion entre ellos, y seña de venir algun enemino de aquella nacion,
á los cuales sus aliados y parientes le hacian esta seña. Desde el dia
siguiente que se hallaron los primeros indios, hemos visto diariamente
algun fuego, y siempre mas arriba de nosotros, pero nunca como desde
antes de ayer, porque á las 4 horas de salir el cacique Francisco,
empezó á arder el campo por diversos parages por la orilla del rio,
y segun el camino que dicho Francisco llevaba: pero no por eso dejó
de proseguir, pues el dia de hoy nos abrasamos entre las llamas de
los fuegos, que parecia todo el campo un infierno. A la 1 de la tarde
llegaron tres indios junto á nosotros, el hermano del capitan Chiquito
con otros dos, y nos dijo que ya sus toldos iban delante á incorporarse
con los de Francisco: lo regalé y se fué. A las 4 de la tarde pasaron
los indios, y hablaron con los peones, los cuales llevaban un caballo
que habian dejado cuando vinieron con el ganado, por estar despeado:
estos dijeron que venian del Colorado con su cacique Guisél, el
cual quedaba acampado en el mismo sitio donde estaban los toldos
del _Cacique Viejo_, y que este los habia mandado á los toldos de
Francisco. Navegué este dia al NO 6 millas de distancia, y por el rio
14.
Pusieron los indios el campo tan abrasado, que no hallé en todo el dia
parage alguno adonde comiese algo el ganado. A la tarde hice matar una
res, porque no era posible sugetarla, y se repartió entre la gente. A
las 11½ de la noche dispararon los caballos.