Salí á la mañana con viento al NO fuerte. A las 12½ llegó el dragon
Villalba á decirme de parte del dragon Antonio, que lo esperase, pues
traia ganado y venia este muy cansado. A la una vinieron los indios
en caballos reyunos. A las dos se fué Villalba y el peon que le
acompañaba, á incorporarse con los que traen el ganado, y yo continúe
á pasar mas adelante, media legua que hay de muy malos sirgaderos. Al
ponerse el sol me acampé, no habiendo podido conseguir salir de dichos
malos pasos. Al anochecer he visto á Villalba y al peon; y preguntado
como no habian vuelto á ayudar á traer y custodiar el ganado, y que si
sucedia alguna cosa como quedariamos? Me respondió, que venia gente
bastante con él, y que lo mismo sucederia que ellos estuviesen allí,
como que nó: navegué este dia al ángulo de 60° 00′ en cuarto cuadrante
4 millas de distancia, y por él no han sido 13.