XXVIII

Gertrudis estaba como paralizada por el dolor.

Atontada, sin lágrimas, con los ojos inmóviles, alejaba a todos sus

parientes, incluso a su padre, y sólo permitía que estuviese a su lado

Franz Maas. Este le demostró una amistad leal, alejando a los extraños

de la casa, y encargándose de arreglar el asunto con las autoridades.

Poco faltó para que, a causa de las insinuaciones ambiguas de David, se

entablase un juicio contra ella.

Pero, aunque las declaraciones del viejo criado eran demasiado

incompletas y confusas para que pudieran servir de base a una acusación,

bastaron para herir a Gertrudis presentándola a los ojos del mundo como

una criminal.

Cuanto más prescindía ella de toda sociedad, cuanto más decididamente

cerraba la puerta del molino a los extraños, más extravagantes eran los

rumores que corrían sobre ella. Llamáronla desde entonces «la bruja del

molino;» y las historias que de ella se referían pasaron de una

generación a otra.

El molino era conocido en el pueblo con el nombre de «el molino

silencioso.» Los muros se descascararon, las ruedas se pudrieron, las

limpias aguas fueron invadidas por las hierbas; y cuando el Estado hizo

un canal que desvió la corriente principal arriba de Marienfeld, el

arroyuelo se convirtió en un foso fangoso.

¿Y Gertrudis? Se aisló completamente; muy pronto ni siquiera quiso

tolerar junto a ella a su amigo, y le cerró la puerta. Se consideraba

criminal. Sus angustias la llevaron a un confesor, la arrojaron en los

brazos de la iglesia católica. Desde entonces se la ve prosternada

delante de un crucifijo, arrodillada a la puerta de las iglesias,

desgranando su rosario, con la frente sobre las piedras...

Expía el gran crimen que se llama juventud.

El molino silencioso; Las bodas de Yolanda · 第 34 / 48 题