HAITÍ

Las complicaciones internacionales en que se vió envuelta Haití en los

comienzos del año 1914 y la necesidad de poner término al estado

constante de perturbación interior, fueron las causas que se invocaron

para decretar la intervención de los Estados Unidos en los asuntos de

dicha República. Desde hacía tiempo se había alterado la paz doméstica,

la que no llevaba trazas de ser restablecida. Para darse cuenta del

grado a que llegó el desorden, basta decir que los cinco Presidentes que

se sucedieron en el transcurso de los cinco años precedentes, fueron

muertos de manera violenta por los revolucionarios. Este orden de cosas

hubo de afectar a las finanzas; y como a consecuencia del estado de

depresión de éstas, se faltara al pago de los intereses de la deuda

exterior, ascendente a 12,000.000.00 de francos, gran parte de la cual

estaba en manos de europeos, no tardaron en surgir, primero las

reclamaciones diplomáticas y después las amenazas de intervención.

En el mes de mayo del antes citado año de 1914, el Gobierno de la Gran

Bretaña envía un ultimátum al de Haití, reclamándole el pago de una

deuda de $62,000.00. Después Alemania y Francia se unen y amenazan con

ocupar las aduanas si no son satisfechas las reclamaciones que tenían

formuladas; mas afortunadamente para la República Haitiana, poco después

estalla la guerra europea y aquellas naciones se despreocupan de dichas

reclamaciones.

En octubre de este mismo año, una revolución coloca en el poder a

Theodore, e inmediatamente los Estados Unidos inician ciertas gestiones

para intervenir en los asuntos financieros de la República. Los

adversarios de Theodore, so pretexto de que éste se encontraba en tratos

para vender a los Estados Unidos la bahía de Mole Saint Nicholas, se

revolucionan y lo derriban del poder, haciéndole perder la vida. Le

sucede Gillaume Sam, que a poco de ocupar su cargo se encuentra también

frente a una revolución que le da muerte, en unión del Gobernador de la

Capital, en 27 de julio de 1915. Este hecho, seguido de otros no menos

espantosos, como fué la carnicería que se hizo en la cárcel de

Port-au-Prince, determinaron el desembarco de las marinerías de dos

cruceros de guerra anclados en aguas haitianas, uno francés y otro

norteamericano. El Almirante Caperton al mando de este último, se hizo

cargo de las fortalezas y edificios públicos de la Capital, limitándose

los franceses a custodiar la legación de su país.

La necesidad de poner término al desorden le fué dando ingerencia, poco

a poco, al Almirante Caperton, en la política interior. Ocupa,

primeramente, todos los puertos y vías de comunicaciones y después,

cuando en 8 de agosto, pretende el Congreso elegir Presidente, hace

demorar la elección por unos días y cuando al fin ésta se verifica y

resulta electo Presidente el General D'Artiguenave, todos reconocen que

tal designación se ha realizado bajo sus auspicios.

Tan pronto como D'Artiguenave ocupa la Presidencia, los Estados Unidos

inician gestiones para concertar un tratado que les dé preeminencia en

los asuntos haitianos concernientes al orden público, las finanzas y la

sanidad, y tales gestiones culminan en un convenio que se suscribió en

Port-au-Prince en 16 de septiembre, entre el Encargado de Negocios

Norteamericano y el Secretario de Relaciones Exteriores de la República

Haitiana. He aquí el texto de dicho Tratado:

Los Estados Unidos y la República de Haití, deseando confirmar y

robustecer la amistad existente entre ellos por la más cordial

cooperación en el sentido de su mutua conveniencia;

Y la República de Haití, deseando remediar la actual situación de

sus rentas y finanzas, así como mantener la tranquilidad de la

República y poner en práctica medidas para el desarrollo económico

y la prosperidad del país y de su pueblo;

Y estando los Estados Unidos en perfecto acuerdo con todos estos

fines y objetos, y deseando, asimismo, contribuir a su realización

por todos los medios apropiados;

Los Estados Unidos y la República de Haití han resuelto concluir

una convención con estos objetos en mira, y han nombrado al efecto

plenipotenciarios: El Presidente de los Estados Unidos, a Robert

Beale Davis, hijo, Encargado de los Negocios de los Estados Unidos;

y el Presidente de la República de Haití, a Louis Borno, Secretario

de Relaciones Exteriores y de Instrucción Pública, quienes, después

de exhibir sus respectivos poderes, los cuales fueron hallados en

buena y debida forma, han convenido en lo siguiente:

La Política de los Estados Unidos en el Continente Americano · 第 55 / 76 题