Gualterio Lud suprime la primera tirada, despide á
Waltzemüller, y en la segunda quita el nombre de Ilacomylus y
pone el del _Gimnasio vosgense_--Alteraciones que se hicieron
necesarias en la _Cosmographiæ Introductio_--Corto número de
ejemplares de la primera tirada, ó edición _princeps_--La
segunda lleva la misma fecha que la anterior, (Mayo de 1507) y
es muy escasa--Primeros impresores y sus obras--Tercera tirada
de la edición de Saint Dié, en Setiembre de 1507--Estas tres
tiradas han sido muy limitadas.
Naturalmente, cuando Gualterio Lud tuvo en sus manos el primer ejemplar
de la edición, puede imaginarse la extrañeza é indignación que
experimentaría. Suspendió desde luego la tirada--lo que explica lo raro
de la primera edición, de la que no se conoce más que un ejemplar--y sea
que no se hubiesen impreso hasta allí más que unos pocos, sea que los
Lud hubiesen secuestrado y destruido la edición, lo que es muy posible,
puede decirse que la primera tirada no fué distribuida, ni, por lo
mismo, puesta en circulación.
Con mucha moderación y justicia, Gualterio Lud se contentó con suprimir
el nombre de su director _Martinus Ilacomylus_, como autor, y
reemplazarle por el nombre colectivo del _Gynnasium (sic) vosagense_,
dejando el monograma del director en la marca tipográfica: además
suprimió el _decastichon_ de Ringmann. De la dedicatoria de Waltzemüller
modificó ciertas partes; en suma, las variaciones son poco numerosas,
teniendo en mira reemplazar al ambicioso y logrero Waltzemüller, por los
asociados del Gimnasio vosgense. Solo las dos primeras fojas fueron
objeto de los cambios que vengo indicando. El resto está todo entero; ni
una palabra de la parte geográfica ni de los viajes de Vespucci se halla
modificada; conserva la fecha primitiva del 7 de Mayo de 1507.
Después de este golpe, Waltzemüller fué inmediatamente despedido; la
ausencia del director de la imprenta se reconoce en los errores
tipográficos: la palabra _Gymnasium_ está impresa _Gynnasium_ (con dos
_enes_) y en ciertos cambios de letras de las páginas quinta y sexta,
que se relacionan con la primera y segunda, y que se reimprimieron por
completo, no como dice d’Avezac para disfrazar la mutilación, sino para
obtener la uniforme reimpresión de las cuatro fojas, facilitando el
pasaje del molde bajo la prensa.
Philesius Vogesigena (Ringmann), debió recibir su parte de culpa, pues
que su _decastichon_ fué suprimido; y era tan buena composición, que
jamás la hizo reaparecer en sus escritos, impresos después, reconociendo
así la justicia del procedimiento de Gualterio Lud, que había
reivindicado los derechos de la Asociación del Gimnasio vosgense,
arrebatados por Ilacomylus.
D’Avezac, que tanto ha contribuido á hacernos conocer las diversas
ediciones del célebre libro de Saint Dié, y los otros trabajos
literarios de los miembros del Gimnasio vosgense, admite que Gualterio
Lud, jefe reconocido del Gimnasio, “editor pagador,” é impresor de Saint
Dié, al hacer las correcciones de la primera tirada, tuvo por “objeto
directo recomendar al público renombre la obra común del Gimnasio
vosgense, en lugar de la obra de Waltzemüller.”[39] Piensa, sin embargo,
que la segunda tirada debió ser forzosamente muy reducida, á
consecuencia, dice, de haberse puesto en circulación anteriormente
ejemplares intactos de la edición original, ó primera tirada, añadiendo
que esto persuadió luego á ejecutar la tercera edición, ó más bien una
tirada, cuya impresión fué acabada el cuatro de las calendas de
Setiembre de 1507.
Esta tercera tirada no es más que una reimpresión de la segunda, con
algunas diferencias en la disposición tipográfica; la única de alguna
importancia es la compaginación de las dos partes de la obra, llevando
cada una su propia serie marcada con letras. Seguramente las planchas se
componían de dos partes distintas y separables, lo que explica la
existencia de algunos ejemplares aislados de la una y de la otra parte,
formando un libreto separado.
Este modo de ver de d’Avezac no resiste un examen atento.
Gualterio Lud que había hecho venir la imprenta, y que se ocupaba en
muchas obras, tanto de sí mismo como de Jean Basin, de Ringmann y de
Jehan Aluys, debía, como impresor responsable, ser muy atento á todo lo
que pasaba en su oficina. Waltzemüller, bajo cualquier pretexto, pudo
haber retardado la impresión del primer pliego, á fin de poder modificar
en su provecho el texto del manuscrito, admitido por el Gimnasio
vosgense; pudo haber producido el primer pliego hasta el último momento,
y cuando toda la plancha estaba ya lista, esperando sacar de ese modo
ventaja del hecho consumado. No obstante, Lud debe haber tenido en sus
manos uno de los primeros ejemplares de la _Cosmographiæ Introductio_.
Admitamos que Ringmann tuviese uno, sea en prueba, sea ya en forma, y
que sucedió lo mismo con Waltzemüller; tenemos tres ejemplares cuya
existencia puede darse como cierta.
Agreguemos tres ejemplares más, que pueden haber sido dados á Jean Basin
ó Nicolás Lud y algún otro miembro del Gimnasio; y ese será el total de
ejemplares puestos en circulación de la edición _princeps_.
Disgustado de la tentativa del director de la imprenta y auxiliar
cartógrafo, de apropiarse la obra común, Lud quitó en el acto las
planchas, y no pudo haber circulación fuera del pequeño grupo del
Gimnasio. Porque es necesario recordar, y esto aun en la suposición de
que Waltzemüller hubiese sustraído algunos ejemplares, que á la sazón no
había correos regulares, y que las comunicaciones de Saint Dié con el
resto del mundo, eran raras y difíciles. Podemos así concluir con una
certeza casi completa, que la primera tirada no fué puesta en
circulación. El canónigo Lud cambió en el acto las dos primeras fojas, y
hecha de este modo la segunda tirada, es como circuló el libro.
¿Cuántos ejemplares se imprimieron? Nada sabemos de esto, careciendo de
datos más detallados relativamente á la imprenta de los Lud; pero
podemos hacer congeturas probables y plausibles.
Los primeros impresores vagaban con su material ambulante, empleados
casi exclusivamente por el clero, clase más rica é instruida que las
otras de la población. Los canónigos y los obispos hacían imprimir sobre
todo, obras religiosas, y como éstos eran gastos enteramente de lujo,
resultaban verdaderas obras de aficionados, en papel muy bueno, y en
corto número de ejemplares, con grandes letras mayúsculas iluminadas á
pincel. Existen ejemplos bien demostrados de libros de los cuales solo
se imprimieron dos ó tres ejemplares. Acabada su obra, los impresores
empacaban su material y se lo llevaban á otra parte. La imprenta de
Saint Dié probablemente no tuvo otro origen. Los Lud deben haberla
comprado á causa del abundante trabajo que el Gimnasio vosgense se
proponía ejecutar. Por el año de 1510 no había traza alguna de esta
imprenta, cuya existencia no duró más de tres años.
Cuando se habla de edición, sobre todo respecto de las imprentas de
ricos aficionados, de las pequeñas poblaciones, no debe tenerse en
cuenta lo que esta expresión quiere decir en nuestros días. No se trata
de centenares, mucho menos de millares, sino solo de medias docenas ó
docenas de ejemplares. Los superiores y grandes señores, obispos,
capítulos colegiados, abadías y órdenes religiosas, no vendían los
libros que imprimían, sino que los daban de regalo á sus amigos y
corresponsales. Gualterio Lud, canónigo del capítulo colegial de Saint
Dié, y además secretario del duque de Lorena, era un gran señor--Así,
este primer libro de la _Cosmographiæ Introductio_, salido de sus
prensas, fué verdaderamente una obra de aficionado; y la suposición de
que las primeras tiradas de Mayo de 1507, montaron á dos ó tres docenas
de ejemplares, no puede andar muy lejos de la verdad. Admitamos que
fueron treinta y seis ejemplares, de los cuales seis quedaron intactos,
y forman la edición original ó _princeps_. De estos treinta y seis
ejemplares ¿cuántos conocemos el día de hoy? Uno solo de la edición
_princeps_, y tres, ó quizás cuatro de la segunda tirada. Citemos de
paso este axioma de los bibliófilos:--“Los libros _verdaderamente raros_
son los que han sido impresos en menor número de ejemplares.” (Guía del
librero anticuario y del bibliófilo, por Jules Richard).
Conforme, pues, á nuestra manera de ver, la segunda tirada de la
_Cosmographiæ_ de Saint Dié, fué la primera puesta en circulación por el
Gimnasio vosgense. Agotada ésta, Gualterio Lud reimprimió, y el 4 de
Setiembre de 1507 dió á luz, una nueva edición compuesta de más
ejemplares, digamos 72, ó seis docenas, cifra muy alta para la época, y
para ser aquel un libro de aficionado;[40] esta tercera edición fué la
más conocida, y constituyó realmente la obra geográfica debida al
pequeño cenáculo de Saint Dié. Esta es la que ha llegado hasta nosotros
en mayor número, conociéndose de ella diez ó doce ejemplares, de los
cuales cuatro se hallan en los Estados-Unidos, y de éstos, dos en
Cambridge, Massachusetts.
En suma, vemos que las tres ediciones de la _Cosmographiæ_ de 1507, no
montaron más que á un centenar de ejemplares, cifra que no autoriza á
decir, como lo ha sostenido uno de nuestros contradictores y críticos,
que un libro que ha tenido tres ediciones en un solo año, no debe ser
raro; y mucho menos puede decirse, con otro crítico, que este libro ha
llenado á Europa.
Si fuera necesario, dos geógrafos é historiadores del siglo XVI nos
servirían para demostrar cuán exagerado y aun ridículo es hablar de la
gran circulación del libro de Saint Dié, comprendiendo en junto todas
las ediciones de Strasburgo y de Lyon (1507, 1509 y 1518). La grande
obra de Oviedo: _Historia general de las Indias_, Sevilla, 1535, no hace
alusión alguna á la famosa obrita del Gimnasio vosgense; jamás menciona
á Vespucci, y esto en Sevilla, donde Vespucci vivió y murió. Por su
parte Abraham Ortelius, quien por general consentimiento es el más
grande de los geógrafos de aquel siglo, aunque cita dos obras de
Ilacomylus, no menciona ni la _Cosmographiæ Introductio_, ni el
mapa-mundi ó planisferio de Waltzemüller. Para él este geógrafo es tan
oscuro, que en la preciosa lista de obras geográficas inserta al
principio de su _Theatrum orbis terrarum_ 1570, dice:--“Martin
Ilacomylus, friburgués, de quien tenemos una Carta de Europa impresa en
parte en Alemania,” y “Martin Waldseemüller, Carta náutica universal, ó,
como vulgarmente se dice, marina, publicada en Alemania. Pienso que este
es el mismo Ilacomylus, que precede.” En ninguna parte hace alusión á la
_Cosmographiæ Introductio_, ni al bautismo geográfico del Nuevo Mundo en
Saint Dié.
X
Waltzemüller hizo reimprimir en Strasburgo, en 1509, la
_Cosmographiæ Introductio_--Se la apropia y comete el primer
acto de falsificación y piratería literaria, conocido después
de la invención de la imprenta--Ignorancia de los geógrafos de
Saint Dié y de Strasburgo, respecto de los descubrimientos
geográficos de la época.
Un hombre audaz, ávido de renombre como Waltzemüller, no podía aceptar
tan fácilmente la pérdida de su empleo en Saint Dié, y el desahucio de
su nombre como solo autor de la obra de la Sociedad del Gimnasio
vosgense. Obstinado y perseverante, á la manera de sus compatriotas del
Schwartzwald, no quiso someterse á estos güelfos de los Vosgos, que
había creído poder trasquilar sin la menor vergüenza; y dos años
después, en 1509, hizo imprimir en Strasburgo, por Jean Grünigen una
edición de la _Cosmographiæ Introductio_, y de las _Quatuor
Navigationes_, tomando la una y las otras, de la primera edición de
Saint Dié, con su nombre á la cabeza de la segunda página con este signo
_Aij_.
El título muy visible, puesto con la mira de llamar la atención, dice:
ANTELOQUIUM
DIVO MAXIMILIANO
LESARI (_sic_) AUGUSTO MARTINUS
ILACOMILUS FELICITATEM
OPTAT.
Tiene algunos cambios ligeros, y trasposiciones--Consta de treinta y dos
fojas de las cuales dieziocho ocupan las _Quatuor Navigationes_,
traducción del modesto Jean Basin, cuyo nombre no se encuentra en
ninguna parte.
La parte material está ejecutada con más inteligencia que en las tiradas
ó ediciones de Saint Dié.
Los encabezamientos de los capítulos, que apenas se notan en los
ejemplares de Saint Dié, son muy visibles y salientes en los de
Strasburgo. Además, el capítulo IV, marcado por equivocación _Caput
Quintum_ en la edición de Saint Dié, está designado _Caput IIII_,
distinguiéndose de todos los otros capítulos de la de Strasburgo, en que
está indicado en cifras romanas, mientras los demás lo están en cifras
arábigas. Esta distinción debe ser intencionada.
Las signaturas de las _Quatuor Navigationes_ se entrelazan con las de la
_Cosmographiæ_, al contrario de lo que sucede en la tercera tirada de
Saint Dié. De suerte que la edición de Strasburgo no está formada de dos
partes distintas, que pudieran separarse y formar dos cuadernos
diferentes.
Los tipos empleados en Strasburgo son más pequeños, y muy inferiores á
los de Saint Dié; nótase además que son muy gastados, dejándose ver en
muchos lugares la fuerza de la presión. Las líneas entre sí tienen menor
espacio. El papel es de calidad inferior. En suma, la edición de
Strasburgo indica un trabajo barato, que nada tiene de común con la obra
del aficionado, distintivo característico de las ediciones de Saint Dié.
Waltzemüller tuvo muy en cuenta el gasto: el número de su edición fué
muy limitado, si hemos de juzgar por los ejemplares que han llegado
hasta nosotros, que es el mismo que los de las ediciones de Saint Dié,
aun siendo éstas anteriores á aquella--Waltzemüller debe de haber
distribuido la obra á las mismas personas que ya habían recibido las del
Gimnasio vosgense, que deben de haberle sido conocidas, sea por sí
mismo, ó por medio de su amigo Ringmann; y debe de haberlo hecho así á
fin de contrarrestar á los modestos vosgenses, y sostener su primera
tentativa de apropiarse su trabajo.
Felizmente Waltzemüller tomó el partido de publicar á su costo, ó por sí
mismo, el común trabajo de los asociados de Saint Dié; de otro modo
pudiera llegar á considerársele como víctima, y así lo ha considerado
d’Avezac. Pero á la vista de esta edición, es imposible dejar de
descubrir el espíritu de rapiña literaria que anima á Waltzemüller. En
nuestros días le llamaríamos falsificación, y alguna otra cosa más. En
1509, no existían leyes que protegiesen la propiedad literaria. Al
apropiarse Waltzemüller la obra del Gimnasio vosgense, se convirtió en
un falsificador, un plagiario, un verdadero pirata: y se ve la
injusticia de llamar á la _Cosmographiæ Introductio_, “Cosmographiæ de
Waltzemüller,” ú “obra de Ilacomylus.” Hay en eso un golpe grave,
dirigido á la propiedad literaria y científica, que es importante
señalar.
Próximo á llegar á la consideración de los dos nombres _Americus_ y
_América_, que han hecho tan célebre ese librito, digamos que el pequeño
tratado de geografía que forma su introducción ó primera parte, es un
trabajo muy mediocre, y que muestra el escaso conocimiento que sus
autores poseían del estado en que se hallaban los adelantos geográficos
al comienzo del siglo XVI, y cómo, por otra parte, llegaban éstos á los
eruditos de un lugar pequeño, perdido entre los Vosgos, y muy distante
de los puertos de mar. De Cristóbal Colón, de Cabot, nada sabían, y
también ignoraban los descubrimientos de los portugueses. Respecto de
las nociones ptolomáicas, procuraban ponerse de ellas al corriente,
haciéndose con ejemplares de los textos más completos de Ptolomeo. Nada
de original: era aquello un trabajo elemental, cuyo solo mérito
consistía en la edición latina de la segunda carta de Vespucci, edición
más fácil de leer que la del bárbaro italiano de 1506.