Y siendo así que en todos los siglos ha dado contínuas demos

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LA FEE TRIUNFANTE

EN QVATRO

AVTOS

CELEBRADOS EN MALLORCA POR EL

SANTO OFICIO DE LA INQVISICION

EN QVE AN SALIDO OCHENTA,

I OCHO REOS, I DE TREINTA,

I SIETE RELAIADOS

SOLO VVO TRES

PERTINACES.

_EXPRESSADA POR EL R. P. FRANCISCO GARAV_

_de la Compañía de Iesus, Calificador del Santo_

_Oficio, Examinador Sinodal de este Obispado,_

_Excatedratico de Prima de Teologia_

_en el Colegio de Barcelona,_

_i oi Retor del Colegio_

_de Montesion de la misma_

_Compañia._

I LA DEDICA A LOS MVI ILLUSTRES MAGNIFICOS

Señores Iurados de la Ciudad, i Reino

de Mallorca.

Con licencia en Mallorca en la Emprenta de la

Viuda Guasp. Año 1691.

CENSURA DEL REVERENDISIMO

P. F. Sebastián Guaite Calificador del Santo

Oficio más antiguo, Examinador Sinodal

de este Obispado, Lector Jubilado

y Exprovincial una y otra

vez de su Religión de S. Francisco

de Paula en esta Provincia

de Mallorca.

Hasta entre las glorias de los triunfos, dieron lugar los Romanos

Césares a las censuras, y apodos, de los que habían concurrido, a la

felicidad de sus victorias: _Festa coronatus ludet convicia miles.

Materiam dictis non pudet esse ducem._[A] Dióle también este tan

repetido triunfo de nuestra Santa Fe Católica, a las blasfemas censuras,

que, o se vieron pronunciadas por la terquedad de los protervos

judaizantes, o se oyeron relatadas en las sentencias de los pertinaces y

reducidos. Mas unas y otras engrandecieron el triunfo, o con el

desagravio tomado en el horroroso castigo de los unos, o con la

felicidad lograda en la dichosa reducción de los otros. Para que a la

descripción de este triunfo no faltara la gloria de sufrir censura, y

fuera parecido aun en esto a los más celebrados triunfos que aplaudió el

orbe, tuve yo la dicha de haber de pronunciar sobre ella mi censura,

por comisión del Muy Ilustre Señor Dr. Cristóbal Fiol, Chantre de la

Iglesia Catedral de esta Ciudad y Vicario General y Oficial de esta

Diócesis por el Ilustrísimo Señor D. Pedro de Alagón, Arzobispo Obispo

de Mallorca. Digo pues, que hallo una sola falta; y está ya en el título

de la obra, que había de ser: _La Fe Triunfante, y Corona de su Autor_.

Púsose cuerdamente lo primero, y omitióse modestamente lo segundo: mas

yo no puedo dejar de pronunciar que leído el papel hallé que con menos

que con esto no adecuaba el título lo que en él se contiene. El pondrá

delante de los ojos de quien lo leyere, con más fidelidad y adecuación

que si hubiera intervenido en los triunfos que refiere; mas a mí me toca

decir como pueda tan pequeña obra coronar la grandeza de su autor.

Coronáronle repetidas veces los trabajos de su pluma, coronas tanto más

lucidas cuanto más tuvieron de su mano: _Corona de manu claruit_[B].

Coronáronle, digo, los trabajos de sus manos e ingeniosa pluma ya en la

enseñanza de los mismos sabios ya en la ilustración de las luces de la

puridad y glorias de MARIA, ya en su gloriosamente ideada forma deformar

ingeniosos maestros de las buenas costumbres, sin otros escritos a que

negó su nombre habiéndoles dado su trabajo; mas éste que ahora es, y

esperamos que presto no será su última obra, logra con más propiedad la

dicha de asentar como corona sobre los méritos y obras que coronaron su

autor. Fueron los demás trabajos elección de su ingenio, mas éste ha

sido corona de su elección. Pudo elegir para la obra este Muy Ilustre y

Magnífico Reino y Ciudad que la ha solicitado, cualquiera de las

personas de mayor graduación de este Reino que asistieron con su

presencia, trabajos y desvelos a cuanto precedió y sucedió a los autos.

Mas la opinión concebida por las obras, de su autor, y acreditada con la

experiencia de su grande doctrina, fructuosos trabajos y utilísimo

trato, mereció que solo su persona y obras quedaran coronadas con la

corona de esta elección, que naturalmente se hubiera ido a buscar las

sienes acostumbradas a ceñirse con semejantes coronas: _Ipsa potest

solitum nosce corona Caput_[C]. Entre los trabajos con que infatigable

asistió a la confirmación de los reducidos y reducción de los

pertinaces, a quienes repetidas veces convenció con su fervoroso celo,

relevante ingenio y extraordinaria erudición, le eligió el Santo

Tribunal para que desde el púlpito coronara en el último Auto los

Triunfos de los antecedentes, y el cabalísimo desempeño de haber con

brevedad llenamente abarcado toda la sustancia y difíciles

circunstancias del asunto, con todas sus demás prendas, le merecieron

por nuevos títulos la nueva corona de este trabajo. En él sobre lo

llano de la relación, sin salirse del asunto, supo hallar salida al

desempeño de su pluma, elevándola a lo docto, prudente e ingenioso de

las reflejas en que conforme a la vivacidad de su claro y suscinto

estilo cifra en pocas hojas materia, doctrina y erudición que pudieran

llenamente coronar cualquier volumen con las glorias de obra digna de

cualquier ingenio. Corona, pues, de tan justa y superior elección y tan

a lo primorosamente labrada merece lucir en la luz de la Imprenta con

los aplausos de corona de su autor, voces que sin estar impresas leerá

en la obra cualquiera que con la merecida atención la leyere, como

también encontrará los demás elogios que se merece mejor que yo les

pueda apuntar: _Operum proprium est ut externo comendatore non egeant.

Sed gratiam suam cum videntur, ipsa restentur, plus est quod probatur

aspecta quam quod sermone laudatur; suo enim utitur testimonio non

alieno sufragio._[D] Esta es mi única censura porque no la sufre sino

plausible este triunfo conforme a las que con gracia celebraban los

antiguos triunfos: _Consuevere tocos vestri pouque ferre triunphi_[E].

Que en lo tocante a Nuestra Santa Fe Católica y buenas costumbres está

tan lejos de incurrir en nota esta obra del Revendísimo Padre Francisco

Garau, Rector del Colegio de Montesión de la Compañía de JESUS, que por

muchos títulos se le debe el título que en la Fe Triunfante, por

merecerle, dichosamente goza, conforme a lo de Casiodoro (lib. 8 cap.

10): _Sumpsisti nomen ex meritis ut semper laeteris veritate

vocabuli_[F]. En el Convento de San Francisco de Paula de esta Ciudad de

Mallorca a 13 de Agosto de 1691.

_Fr. Sebastián Guayte._

_Imprimatur_

Fiol Vic. Gen. & Off.

[imagen]

CENSURA DEL MUY ILUSTRE SEÑOR DON DIEGO

José de Liñan y Muñoz, Colegial que fue en el

Colegio Mayor de San Salvador de Oviedo, en

la Universidad de Salamanca, del Consejo de su

Majestad, Juez de Corte, y hoy Regente en la

Real Audiencia del Reino de Mallorca.

Apenas llegó a mis manos para el permiso de imprimirse este papel de la

Fe Triunfante, cuando gustoso en el principio de las bien traídas

noticias de su introducción, me fuí cebando de manera que sin advertir

encontré con el fin. Mucho va como dice el Autor de lo vivo a lo

pintado, pero en este papel tendrán los ausentes nada que envidiar a lo

que asistimos a la función, y todos tendremos que deberle y que aprender

en lo curioso de la erudición, en lo limado del estilo, en lo poderoso

de la moralidad, en lo puntal de la narración, en lo sútil del concepto

y en lo comprensivo de la reflexión con que su autor adorna, hermosea y

suaviza lo horroroso del asunto. Esto (y no hallarse en él cosa que se

oponga a las Regalías de Su Majestad, que Dios guarde) me precisa no

solo a permitir (por lo que a mí toca) sino a suplicar la aceleración de

la prensa, y aunque mi aficionada inclinación a las inimitables prendas

de quien con tanto acierto ha escrito este papel hace sospechoso mi

sentir el más cierto, y calificado abono, lo aseguro en el nombre de su

Autor. Así lo entiendo. De este Castillo Real de Mallorca, Agosto 13,

1691.

LIÑAN Y MUÑOZ REGENS.

A LOS MUY ILUSTRES MAGNIFICOS

SEÑORES JURADOS DE LA CIUDAD, Y REINO DE

MALLORCA

D. Agustín Gual y Suñer, Juan Morro y Pastor, Pedro

Jorge Armengol y Arnau, Ciudadanos militares;

Jaime Fe Notario: Juan Artigas, mercaderes:

Juan Antonio Mateu Cirujano,

Jurados Padres de la Patria.

Queriendo salir la Fe de Triunfo, no sé yo como pueda negarle sus

victoriosas insignias la más Católica Palma, ni dejarlas ella de admitir

para su exaltación con aprecio y con aplauso. Triunfó hasta cuarta vez

en cuatro meses este año, como vimos, su siempre ileso candor, a

beneficios del Olivo y la Espada, blasones que apoyan la Cruz del Santo

Oficio, logrando aquél en los reconciliados, la piedad; y ésta en los

relapsos, o protervos, la Justicia. Pero triunfos de tan excelsa

grandeza campo mayor piden que el de un Reino, y solo les puede ser

teatro capaz todo el orbe. Queriendo pues yo servir en esto a sus

glorias para que no se ignoren sus triunfos donde se inciensa a sus

aras, tomé la pluma y delineé con mi tinta un tosco diseño de los cuatro

autos; que como aquí hicieron gloriosamente cuadrados sus triunfos, así,

como las cuatro ruedas, o misteriosas pías del Carro Triunfante de

Ezequiel, lleven sus victorias donde el Espíritu las impela; mas con

advertencia precisa que aunque vayan a esparcir las glorias donde

quiera, siempre las han de volver al puesto de donde salen: _Ibant, &

revertebantur_ (Ezech. I. 13). Y para que nada falte a la idea, tampoco

faltó allí la mano de un hombre que tomaba la pluma, o la regía: _Et

manus hominis sub pennis ejus_. ibi. Bien sé lo mucho que va de lo vivo

a lo pintado, y más cuando está tan muerto el pincel, como mi pluma;

pero aun por eso pido a V. S. aquella Palma que siempre en sus Escudos y

Armas invencible se levanta, para que así deba la Fe a este Catolicísimo

Reino, como dentro sus muros los triunfos, fuera de sus confines, la

Palma. Ni dudo que ha de hallarse la Fe con nuevas glorias bajo la Palma

de Mallorca, y ufana la misma Palma ha de coronar sus triunfos. Fué la

gran Débora figura de la Fe, siempre invicta; mas para salir no tanto a

pelear como a vencer, de la palma quiso coronarse primero: _Et sedebat

sub Palma_ (Indic. 4. 5.) y allí, y así se armó para triunfar. Nació la

Palma verdaderamente para triunfos, y sé yo que la de este Reino nunca

se hallará más ufana y más al católico impulso de la piedad de V. S. que

sirviendo de Palma a la Fe. Esto suplica a V. S. Muy Ilustre la humildad

de un forastero, que a beneficio de honras y favores no merecidos, se

reconoce gustoso con obligación de paisano. Así puede afianzarse que

dedicando sus verdores dorados a la Fe la Palma, agradecida la Fe para

perpetuar sus propios trofeos eternizará la Palma en sus glorias con los

felicísimos aciertos del gobierno de V. S. para las prosperidades en

ambas líneas que el Reino y todos esperamos, y hemos de menester.

B. L. M. de V. S.

Su más obligado Capellán, y Servidor

_Francisco Garau de la Compañía

de JESUS._

[imagen]

AL LECTOR

El Cielo sabe que nunca fue de mi genio mojar en hieles la pluma para

escribir amarguras, ni menos hacerla cincel en bronce para eternizar

infamias. Pues qué me ha obligado a escribir este papel? El celo del

bien de algunos, que puede ser se interese en la perpetua memoria del

suceso. Preservar del mal es un beneficio de monta, y tiene mucho de

preservativo un escarmiento. La soga del ahorcado, decía David, ata de

pies y manos al tentado en la tentación más urgente, para no torcer de

la ley: _Funes peccatorum circumplexi sunt me & legem tuam non sum

oblitus_. (Psalm. 118.)

Pues porque no esperaremos también que las memorias del brasero, que

consumió relapsias de judaismo han de deshacer en humo las tentaciones

todas contra la Fe? Vicios hay tan feamente abominables que basta mirar

su horrible cara en sus efectos, para que les aborrezca la inclinación

más proclive. Deseo pues hacer del veneno preservativa triaca, y que

vivan en la pintura las llamas para que no hayan de avivar incendios

otra vez. Este es mi fin: el cielo lo logre como se lo suplico, y lo

puede.

Si notases alguna desigualdad en el estilo, piensa que la naturaleza no

gasta tantos primores como en la rosa, en la espina. De todo hay, y de

todo ha de haber. Y algo se ha de dar a la prisa y a la sazón en que se

ha escrito, casi en medio del susto de un injustamente amenazado bombeo

de que nos ha librado por su misericordia Dios, a quien sea la gloria de

todo, y quien te guarde.

PARECER DEL ILTRE. SR. D. DIEGO

Jerónimo Costa Catredático de Sexto, que

fue en la Universidad de Huesca, Colegial en

el Colegio de Santa Orosia, Auditor

General del Reino de Cerdeña: Abogado

Fiscal, y Patrimonial en la Real

Audiencia de Mallorca

Para alabar, y engrandecer Ciro, hermano de Artaxerjes lo frondoso, y

copado de unas alamedas, o arrayanes, que hermoseaban sus pensiles, solo

dijo: _manu mea sunt satæ_[G]. No necesita de otro encomio, alabanza o

ponderación esta narración histórica (en su modo trágica) de la Fe

Triunfante, en los cuatro autos de ella, celebrados en Mallorca, que

publicar el nombre de su Autor, cuya erudición y doctrina afianzan

asegurar, lo expositivo y escolástico, sobre el primoroso esmalte de las

repetidas obras que ha publicado suyas la prensa, para luz y

aprovechamiento del terrestre globo. Enlaza lo pasado y lo presente con

tal vínculo que forma una como indisoluble unión, y en la narrativa de

la ejecución (como testigo de vista y operario que fue en la conversión

de los relapsos, no sin mucho fruto) explica con llaneza y sin

afectación, los sucesos, vistiendo y hermoseando con variedad de Textos

Sagrados y Escritores el jardín de su narrativa, con que puede decir

con Ciro, sin algún horror, _Manu mea sunt satæ_. Debe el Reino abrazar

con sumo aprecio este desvelo, pues sin él a vista de tantos autos de

Fe, y tan crecido número de Reos y relajados, tuvieron motivo las

naciones extranjeras para mancillar con la mancha de la perfidia judaica

los habitantes del que sumamente la aborrecen, como lo ha mostrado la

experiencia (aunque sin fruto para el desengaño) en los antiguos y

modernos siglos. Pero no me causó novedad habiendo leido a Pedro

Gregorio Tolosano[H] que los califica de pertinaces y obstinados en su

error. _Pertinax_--dice--_genus hominum in sua perfidia Iudeorum_. Bien

lo califican los repetidos ejemplares de sus persecuciones, pues ya

Sisebuto, Rey de los Godos, les compelió con pena de muerte, a dejar su

error y falsa secta y a seguir la ley de Cristo.[I] Fueron echados de

Inglaterra, con público edicto por los años[J] 1295. En el de 1498, se

desterraron de España por pertinaces, ciento veinte mil, según afirma

Sabelico Pedro Gregorio.[K] El Rey Filipe de Francia, en el año 1182,

sacó de ella a todos los judíos[L] El Señor Rey Don Fernando mandó

saliesen de sus dominios todos, y según refiere Graciano[M] fueron en

número de cuatrocientos veinte mil. Cada día experimentamos continuado

en nuestros Monarcas este católico celo, y cuando el infalible

testimonio de las Escrituras Sagradas convencen su rebeldía, ni los

castigos bastan para derribar su protervia, _Pertinax genus hominum in

sua perfidia_. Efectos deben ser de odio o suma ignorancia en los

rabinos, o bien de olvido con la obstinación en todos: uno y otro espero

cesarán a la luz de esta narración cuyo fruto tuviera cierto si hubiera

podido manifestarse tiempo antes de los Autos, pues, como dijo, aunque a

otro asunto, un Poeta.[N]

_Non tot enim viri feminæ que jacerent

Pagina si prius luce potita foret._

Pero servirá para desengaño y aun para escarmiento en los venideros

siglos, a los que hoy viven y sus descendientes, conservando por medio

de esta narración la memoria del castigo de estos Autos, efecto

principal de la Escritura[O] acreditando con ella el Autor la suma

vigilancia y cuerda atención con que los Magníficos Jurados aplican su

solicitud al desempeño de la prensa para noticiar al mundo la verdad de

este suceso, en desempeño de la sincera Fe y cristiandad no segunda del

Reino y sus moradores, como aconseja Casiodoro[P] _Ut notum illa parte

mundi faciat, ubi aliter pervenire non poterat_. Cuyos motivos y no

haber encontrado algo que se oponga a las Regalías de Su Magestad,

grangean de justicia la licencia de la Estampa. Mallorca y Agosto 18 de

1691.

D. Diego Jerónimo Costa

Abogado Fiscal Patrimonial.

_Imprimatur_

El Conde de Santa María de Formiguera,

Lugartinente de Virrey y Capitán General

de Mallorca.

[imagen]

PRIMER AUTO DE FE

CELEBRADO EN

MALLORCA A 7 DE MARZO

1691.

Mucho mas suele agradar, que no la vara, la flor; pero sobre deberle a

la vara la flor los triunfos de su belleza, mal pudiera sustentarse

hermosa la flor sin la vara. Así la más florida piedad de la benignidad

de Dios-Hombre quiso que descollara la flor de clemencia en su ser; mas

que se entendiera también que sobre lo duro de la vara se apoyaba su

soberana blandura: _Egredietur virga de radice Iesse, & flos de radice

ejus ascendet, Isaiæ, 11._ Sea, que lo florido triunfe; pero sépase que

pasando por lo duro se ensalza. Haya flor que corone; mas no falte cetro

que amargue. Reine con prosperidades felices el Salomón verdadero por

los dulces atractivos de su belleza y su agrado; mas ármese primero bien

con el poder y los rayos de su espada. _Accingere gladio tuo super femur

tuum potentíssimé: specie tua, & pulchritudine tua intende, prospere,

procede, & regna. Psalm. 44. v. 4. & 5._ Venga humano a regir hombres

para que lo amen: _Apparuit humanitas_ Tit. 3. 4. Pero sea con ejército

de Angeles para que le teman. Mande pregonar la paz para los buenos,

mas no sin amagos de tropas militares para los rebeldes: _Facta est cum

Angelo multitudo militiæ coelistis & c. Luc. 2. v. 13._ Bien sé que no

quiso reconocer por suyo el espíritu de Diego y Juan cuando querían

hacer bajar del cielo llamas vengadoras contra la insolente Samaria. _Et

increpavit illis dicens: nescitis cujus spiritus estis Luc. 9. v. 55._

Mas también dijo que había venido a poner fuego en el mundo y que todo

su deseo era abrasarle para hacer cenizas sus maldades. _Ignem veni

mittere in terram & quid voto nisi ut accendatur Luc. 12. v. 49._ Si,

que de todo tiene nuestro Salvador, dice Clemente Alejandrino, para

salvarnos: amenazas, avisos, terrores y halagos; lástimas y castigos.

Aterra con el fuego a los hombres encendiendo en una misma columna de

nube, para atractivos las luces y para terrores las llamas; vibrando

resplandores e incendios, para el que obedece, luces; para el que se

obstina rayos: _Igne terret homines ex columna flammam accedens, quod

est simul gratiæ & terroris indiciums: si obedieris, lucem; si non

obedieris, ignem (in exhort ad Gentes)._ Y consta que cuando se puso de

tribunal magestuoso en aquel gran teatro del Tabor, si quiso que le

asistiera la mansedumbre de Moisés no quiso que le faltara asesora la

ardiente espada del celo de Elías, y compuso misteriosamente en sí

propio toda la suavidad y blandura del sol con todo el claro rigor de la

nieve: _Resplenduit facies ejes sicut Sol; vestimenta autem ejus facta

sunt alba sicut nix x apparuerunt illis Moisés, & Elías. Mat. 17. v. 2.

3._ Y aquí fue donde le constituyó el Padre Supremo Inquisidor General

de los Hombres, mandándonos que le oyéramos: _Ipsum audite_ v. 5. ¿Y

qué habíamos de oir sino aquella formidable voz y sentencia que tanto le

hizo temer y pasmar al Profeta? _Domine audivi auditionem tuam & timui_

Habac. I. Y así había de ser, que el que había venido todo delicias del

bueno, fuera espanto, terror y Juez severo del malo: _Omme indicium

dedit filio. Joan 5. 22._

Y la razón se ha de tomar de parte de la equidad de un Dios justo y de

la de nuestra miseria. Cuan rara fuera la inocencia en los hombres, si

sin amargar la justicia, solo hiciera Dios ostentación de la clemencia?

La muchedumbre, decía Aristóteles, más sirve a la necesidad que a la

razón, más al temor de la pena que al puro amor de la honestidad

virtuosa, y más al apremio que al premio: con que es preciso que para

ingenios duros y abatidos se fulminen penas y establezcan tribunales de

justicia que, o con el temor refrenen o bien con el castigo destruyan:

_Multitudo necessitati potius cuan rationi; & poenis quam honestati

parit; idcirco adversus inobedientes, & hebetiores ingenio,

castigationes paenas que instituere opportet; eos vero qui curari &

emendari nequeunt, extrudere, & exterminare. Ultimo Etich. in fine._

Porque, como decía el Crisóstomo nada así da osadía a multiplicar los

delitos como la impunidad de quien peca: _In augmentum fascinorum

prosilitur quoties se curá impunitate peccatur._ (Serm. de Absalone).

Esta necesidad lastimosa avivada de la experiencia lamentable de los

tiempos, autorizó en todas las Repúblicas bien ordenadas absolutos

tribunales de justicia. Ella armó de varas en haces a los Cónsules de

Roma; de cetro y espada a los Reyes, y de báculo pastoral a las Mitras.

Apenas consagró Cristo en Sacerdotes a sus Discípulos cuando les intimó

que no había de faltar a la Iglesia su espada para cortar rebeldías:

_Sed nunc qui non habet, vendat tunicam suam, & emat gladium. Luc. 22.

v. 36._ Esta es aquella soberana Potestad y jurisdicción suprema de

corregir y castigar los reos de lesa Magestad Divina en la más sagrada

autoridad de su Fe. Esta la que ejerció Dios por si mismo en el mundo

con el primero de los hombres para dejarla establecida, ideada y

recomendada a los siglos en tan divino prototipo o ejemplar; de que

latamente Paramo _Lib. 1. tit. 2 de origine Inquisítionis_. Esta delegó

a Abraham, Moisés, Finees, David, Elías, y otros grandes hombres de la

ley vieja, como prosigue el mismo autor _tit. 3._ De ésta se valió

Cristo contra uno y otro Herodes y contra los Judíos, castigando su

infidelidad con la confiscación de sus bienes, destierro perpetuo de su

patria y casi de todo el orbe, desolación de sus casas y muerte violenta

de innumerables protervos. Comunicola a los apóstoles, y pasó de ahí a

ejercitarse en los Concilios, a continuarse en los Obispos, y por medio

de la Santa Sede Apostólica se delegó absolutamente a los Inquisidores

Apostólicos, a cuyo Sagrado Tribunal, al impulso de tan logradas

experiencias ha ido dando la Iglesia más amplia la autoridad y más

soberanas sus veces.

Y como no, sin mucha gloria de nuestra España el primer Inquisidor

General fue nuestro Ilustrísimo Patriarca Santo Domingo, señalado por

Inocencio III año 1216, y de aquí se fue propagando con más autoridad en

estos Reinos comenzando por Cataluña y Aragón, como afirma el citado

Paramo. _Lib. 2. tit. 2. cap. 8. nu. I_, a instancias del milagroso San

Raimundo de Peñafort: así podemos decir que habiendo tenido en España su

oriente llegó en ella a lograr de lleno el mediodía de su autoridad, y

su gloria, desde que a ruegos de los Serenísimos Reyes Católicos Don

Fernando y Doña Isabel, El Sumo Pontífice Sixto IV el año 1483, unió en

una cabeza suprema toda la autoridad, que estaba repartida en los

Inquisidores particulares de estos Reinos: Formando de todos una como

monarquía espiritual de la Fe, en un tribunal tan supremo, que es solo

inferior al que de todo el Orbe Cristiano es soberana cabeza. Mas dígase

también, que si España ha sido quien con mayor piedad, celo y constancia

le ha añadido cultos de la mayor veneración, estimación y respeto, es

ella también sin duda quien mejor que otro Reino alguno del mundo, ha

logrado en la entereza y pureza de su Fe, los más soberanos fines de la

vigilancia, aplicación, actividad, celo y cuidado del Santo Tribunal, o

para obviar o para disipar en pareciendo, los errores que como oscuras

nubes pudieran ofuscar el claro día de su Católica Romana Fe. Y

permítasele a la sinceridad de mi pluma decir aquí sin sospecha de

lisonja, que siendo este nobilísimo Reino de Mallorca, el que a ninguno

cede, cuando no se adelante a todos, en los más finos esmeros de

autorizar con su más calificada nobleza los ejercicios y ministerios de

este Tribunal Sagrado, preciándose casi todos de acreditar la nobilísima

antigüedad de su sangre, con el blasón de Ministros o Familiares de este

Santo Oficio: así, ni más ni menos, ha experimentado felizmente desde

sus principios, el más vivo desvelo en atajar los incendios de la

perfidia, para que, ya que abrasaban los corazones infames de algunos

mal convertidos, no se extendieran ni a uno solo fuera del barrio o

parentela de ellos mismos, de que haremos evidencia después.

Y siendo así que en todos los siglos ha dado contínuas demostraciones de

esta verdad la experiencia: sin embargo ha querido la Providencia Divina

mostrar más claramente singular su Paternal cuidado con esta su tan

favorecida porción de la Iglesia, sacando a luz el fuego de la perfidia

que bajo las cenizas del más solapado fingimiento hipócrita, se

encubría.

Lastimóse este Catolicísimo Reino el año pasado de 1679, de ver que

entre tantos ejemplos de virtud y piedad cristiana, tanta frecuencia de

Sacramento, tanto sudor de celosísimos Predicadores Evangélicos y

Apostólicos de todas las Religiones Sagradas, tantos ministerios de

oración fervorosa, tan multiplicadas, repetidas y continuas

explicaciones de la Doctrina de Cristo (en todo lo cual no tiene que

ceder esta Nobilísima Ciudad a otra alguna de la Iglesia) hubiera podido

mantenerse, y avivarse la proterva obstinación del judaismo en los

corazones de más de doscientos y doce Reos que en cuatro juicios, o

Autos, abjurada su perfidia, se reconciliaron con la Iglesia los días

16, 23 y 30 de Abril y 3 de Mayo del dicho año 1679. Y para mayor

admiración debe ponderarse, que los años anteriores a éste se habían

celebrado en esta ciudad dos Autos Generales, el uno a 2 de Abril de

1645, y el otro más vecino a 13 de Enero de 1675, sacando en el primero

quince penitentes por varios crímenes, con cuatro más, relajados en

estátua; y en el postrero veinte y cuatro reos, con otros seis en

estátua, uno relajado en persona, quemado vivo por obstinado y pertinaz;

sin embargo, ni en uno ni en otro Auto salió más que un judío, y este

forastero, matritense, que fue el que murió en las llamas; siendo así

que de los doscientos y doce que se reconciliaron el año 1679, los más,

si no todos, como después confesaron ellos propios, eran ya muy de atrás

judaizantes. Para que se repare, cuan hipócritamente sabe solaparse el

judaismo en tales hombres, siendo ellos los que más frecuentaban las

Fiestas, Sermones y aun Sacramentos, sin dar lugar a la piedad inocente

de los fieles a formar juicio de su malicia, tan rebozada con capa de

aparente virtud.

Y así mismo se vea cuan ciegamente proceden en su caduca ley; pues es

cierto que ni ella ni otra alguna que sea razonable, podía permitirles

ni aun por la vida cuanto menos por el vil interés de sus riquezas, que

se ejercitaran en tantas acciones exteriormente potestativas de la fe

contraria, ni se emplearan en tantas operaciones que en su falsa

creencia habían de juzgar por idolatrías manifiestas. Pero así se

convence cuan engañados del demonio vivían, ni profesando el

cristianismo por no haber de abrazar en su interior y más sagrado la

perfección de su ley, ni aun el judaismo más que por una vil pasión,

tesón ciego y soberbio o presunción obstinada de sus depravadas

inclinaciones, y no por verdadero deseo de salvarse, como necia y

soberbiamente se jactaban. Pues en la forma de vivir que llevaban, aun

siendo viva y no fenecida, como ya es, la ley de Moisés, no les pudiera

salvar, con que siendo malos católicos ni aun eran buenos judíos.

Argumento a que nunca ví que supiesen o pudiesen satisfacer en las

audiencias que delante Graves Calificadores se dieron a los que entre

ellos querían presumir de Rabinos. Mas Dios que los había destinado en

sacrificios de su justicia, los dejó obstinar en su protervia,

cerrándoles los ojos para que viendo no viesen, y viéramos cumplido lo

que tanto antes profetizó Isaías y se los aplicó y reveló Nuestro Señor

Jesucristo, por San Juan, _cap. 12. v. 40 Eccaecavit oculos corum, ut

videat oculis & non intelligant corde & convertanteur & sanem cos. Hec

dixit Isaías cap. 6. 9_.

Pero mal puede a la larga dejar de manifestarse el fuego por hondo que

se haga: o en las lenguas de las llamas, o del humo, o del ardor, o del

olor, él se publica; ni todo lo ha de aguardar Dios para el día del

juicio universal de todo el mundo. Disimula, calla, sufre, espera,

avisa, amonesta, amenaza, llama, aconseja, aterra, y cuando nada basta

descarga el golpe y castiga, tanto con más rigor de justicia la pertinaz

rebeldía cuanto con más dilatado sufrimiento la toleró más benigno.

_Nam, quoe diú ut convertantur tolerat, non conversos durius condemnat._

Greg. hom. 13 in Evan. Y en fin, al más ocultado delito sucede de

ordinario la más infame publicidad del castigo: _Ocultam culpam sequitur

aperta percussio_. Cassian, super Psal. _Deixit insipiens._

Quiso pues Dios, cuando quiso, que por medio de una inocencia

inculpable, se cogiera el cabo del ovillo, por cuyo medio se empezó a

correr el año 1678 o poco antes, con el necesario secreto, por las

intrincadas minas de tan ciego laberinto, tropezando a cada paso, como

en más sendas, más reos. Entendiéronse las contracifras con que se

hablaban y entendían aún delante de los católicos: descubriéronse los

disimulos con que se disfrazaban las vanas observancias de la Ley vieja.

Súpose el huerto donde si no prendían a Cristo, le vendían teniendo en

él, como en su Sinagoga, con varios pretextos sus juntas, y en fin se

hallaron, prendieron y castigaron con la benignidad que acostumbra la

Iglesia, aquellas más de doscientas personas sobredichas, reas de

judaismo, con más o menos gravedad, a que se proporcionó su castigo.

No se habían cumplido los nueve años desde dicha conciliación que se

celebró el de 1679, cuando por alta Providencia Divina comenzó a

rasgarse otra vez el velo de la hipocresía y descubrirse la

reconcentrada abominación de la obstinación depravada. Veían estos

hombres la poca o ninguna seguridad de sus vidas si se mantenían en este

Reino donde no solo les acusaba la virtud agena, y los hacía temblar la

vara del Santo Oficio que miraban sobre sí toda ojos de celo y de

vigilancia; pero les tenía en contínuos sustos la formidable reprensión

de su mala conciencia, y por no querer dar en el verdadero y solo seguro

camino de la virtud y la fe, iban tentando y tropezando en todos los

precipitados caminos de su ruína. Temían de sus propias sombras,

recelábanse de sí propios, y como el impío huye sin que le persiga

nadie: _fugit impius nemine persecuente_. Prov. 28. I. Así estos

míseros, por huir de su conciencia que contínua e importuna los acusaba

y acosaba, quisieron hacer fuga del Reino, esperando hallar en países

libres la quietud que en éste no hallaban, sin quererse dar por

entendidos de que adonde quiera que fuesen se llevarían a sí mismos.

Sucedió que se prendieron tres o cuatro, y entre esperanzas y miedos,

remordimientos, y sobresaltos, fluctuaban los otros indecisos sobre qué

harían? No les fuera tan difícil librarse a los hombres solos, mas el

amor a sus mujeres o hijas que habían hecho cómplices de su relapsia no

les dejó sosegar en este pensamiento. En fin, un día juntos, como

solían, los más en casa de una mujer vieja, que era como su Profetiza,

llamada Margarita Martí, viuda de Miguel Tarongí, dicho de la Volta,

tomaron resolución de hacer la fuga con sus mujeres en la primera

ocasión que se ofreciera, aunque fuese con riesgo de perderse.

Mas Dios que lo ve todo, quiso declararles en breve con bien singular

demostración, lo mucho que se ofendía, así de sus intentos como de sus

consultas. Pues aquella misma noche, y poco después que se fueron, se

hundió la casa de dicha Margarita, y el peso de las ruínas y más el de

su culpa, la llevó a hundirse y ahogarse infelizmente en un algibe

grande de aceite que por acá usan, aunque estaba bien cubierto y cerrado

por arriba. Los acasos son para los hombres y ninguno lo es para la

Providencia Divina. Mas aun que no todo es misterio, todo es acuerdo, y

quiso Dios en este fracaso piadosamente amoroso advertirles cuan cerca

habían estado de su ruína, los que no la merecían quizá menos que la

que la padeció. Quería Dios que aquella fatalidad impensada les sirviera

de escarmiento, como la de la Torre de Siloe, cuyas voces pavorosas del

estruendo explicó la Magestad de JESUS, que decían: escarmentad en los

diez y ocho que sepultó en sus ruínas la torre porque si no enmendais

vuestras vidas, pereceréis todos así: _Nisi poenitentiam habueritis

omnes similiter peribitis; sicut illi decem, & octo, super quos cecidit

turris in Siloe_ Luc. 13. 4. Ni fue quizá sin misterio el morir aquella

mujer anegada en óleo, símbolo de la clemencia, pues si al un cómplice

la misericordia le mata, ¿qué no le queda al otro que temer de la

Justicia? Y si una balsa de aceite sabe hacerse tempestad para anegar a

un delincuente en tierra firme, ¿qué tormentas de vengadoras olas no le

han de sepultar en el mar airado al cómplice del delito?

Mas la necedad endurecida no se entiende con las voces del amor piadoso,

sino solo con las del dolor pungente; ni sabe abrir los ojos a la luz

del relámpago que amenaza sino solo a la del rayo que hiere; torpe al

amago preservativo, y solo sensible y despierto al golpe ya sin remedio:

_Malo accepto stultus sapit_. Senec. y mientras no se duele, ni le duele

ni se enmienda. Así estos míseros, habiendo de sacar de esta fatalidad

escarmientos, sacaron prisas para ejecutar su fuga premeditada,

alentándoles Rafael Valls, que lo pagó después vivo en las llamas, y

pagará para siempre en el infierno, con asegurarles que les había Dios

de enviar un Angel, como a los niños del horno de Babilonia, y

librarles, como a ellos, de las llamas; pues creían en el mismo Dios y

se exponían a igual peligro por no querer adorar otro Dios: _Misit

Angelum suum se eruit servos suos, qui crediderunt in eum &. Et

tradiderunt corpora sua, ne servirent, & ne adorarent omnem Deum,

excepto Deo suo_. Daniel 3. 95. y hallando aprestado un navío inglés, y

concertado el viaje y pagado el flete, blasonaba soberbio que ya les

había oído Dios, atribuyendo blasfemo a su bondad lo que solo era

solicitud del Demonio que por aquel medio del Patrón hereje ayudaba a

sus depravados intentos para llevarlos al golfo de su desdicha perpetua.

Permitióle Dios que se embarcaran, mas como sabe conducir al profeta

Jonás a Nínive, por el camino de Tarsis, por más que opuesto, así supo

desde la nave conducirlos a éstos a la prisión. Había estado tranquilo

el mar por muchos días, y apenas pusieron el pié en la nave cuando se

cerró el cielo, bramaron contrarios los vientos, y no pudiendo sufrir

aquel elemento el peso de tantas culpas se alborotó a toda furia,

oponiéndose a sus destinos hasta sacudir la carga de encima de sus

espaldas. Arrojóles la nave y como para Jonás fugitivo estuvo prevenida

la cárcel del buque de la ballena, que a su pesar le condujo al término

del destino de Dios, así en nuestro caso recibieron las cárceles del

Santo Oficio a los que escupió la Nave, el mar y sus olas.

Bien pudiera Dios rigurosamente piadoso dejarles apartar de estos mares

y sepultarles después en golfos de agua para eternizar su muerte en las

llamas que merecían. Mas los adorables juicios de la Providencia Divina,

aunque siempre inescrutables a la mayor perspicacia, también a veces se

nos dan a venerar dejándose traslucir en la benignidad de sus efectos. Y

a la verdad del devoto y católico modo de morir de casi todos, como

después veremos, juzgo se puede piadosamente creer que el embarazarles

la fuga fue efecto de la predestinación eterna, que quiso librarles de

perderse en el agua para que pereciendo en las llamas se lograran para

siempre. Dejándolos ir les dejaba perecer en su perfidia; prendiéndoles

en las cárceles les dió tiempo, oportunidad y luz para conocer sus

delitos y llorar arrepentidos su pecado, y en todo caso así justificó

Dios en los unos su causa, y lució en los otros su clemencia. Ni faltó

entre ellos quien reconoció esta verdad, improperando al vano profeta

Valls, la estólida vanidad de su esperanza, infiriendo de ahí la locura

de su error en pensar que era del gusto de Dios su falsa creencia, pues

en vez de un Angel que los librara les había enviado un Alguacil que los

prendiera. Argumento, que me dijo un confidente suyo le había confesado

el propio Valls, que le apretaba no poco y que le había tenido desvelado

toda una noche. Pero había el triste jurado de pertinaz y obstinándose

en cerrar los ojos a todas las luces de la misericordia de Dios y de su

gracia, sin querer reconocer que era Angel de Dios el que le quitó la

libertad para perderse, y le prendía en el cuerpo para ponerle en la

verdadera libertad de hijo de Dios, si se hubiera querido valer, como se

debe esperar de muchos cómplices suyos. Desde entonces comenzaron a

correr con suma aplicación y no menor fatiga las causas de tantos reos,

siendo preciso alargarse todos los días lo menos a siete horas de

tribunal, sin vacar más que los de precepto, en casi todos los tres años

de esta complicidad.

Formaban a esta sazón el Sagrado Tribunal de esta Inquisición de

Mallorca:

El Muy Ilustre Señor Licenciado D. José Hualte, Catedrático propietario

de Digesto viejo en la Universidad de Huesca, Fiscal e Inquisidor más

antiguo que fue en el Santo Oficio de la Inquisición de Cerdeña, y aquí

Inquisidor Apostólico más antiguo.

El Muy Ilustre Señor Licenciado D. Pedro Guerrero de Bolaños, Abogado de

los Reales Consejos de Castilla; Fiscal e Inquisidor Apostólico de este

Tribunal.

El Muy Ilustre Señor Licenciado D. Santiago Hidalgo, Abogado de los

Reales Consejos, Fiscal de esta Inquisición.

Juez Ordinario por el Ilustrísimo y Rmo. Sr. Arzobispo, Obispo de esta

ciudad, primero el Rmo. Padre Maestro Fray Pedro Roig de la Religión de

Sto. Domingo, Calificador del Santo Oficio y Examinador Sinodal, y por

su muerte el Reverendísimo P. Maestro Fr. Sebastián Guaite, de la Orden

de San Francisco de Paula; Exprovincial una y otra vez de su Religión;

Calificador el más antiguo; Examinador Sinodal continuado de muchos

Señores Obispos; Lector jubilado y Maestro en Sagrada Teología.

Juez de Bienes confiscados por Su Magestad, el Doctor Juan Bautista

Danús, Ciudadano militar.

Don Gaspar de Puig de Orfila y Dameto, Alguacil Mayor.

Don Leonardo Zaforteza y Sureda de San Martín, Receptor.

Don Manuel Ximénez de Sotomayor, Secretario del Secreto.

El Doctor Sebastián Ferragut, Catedrático de Teología en esta

Universidad, Secretario del Secreto.

Jaime Fábregas y Rex, Secretario del Secreto.

Don Diego Embid de Moros, Secretario del Rey Nuestro Señor en el Supremo

Consejo de Aragón y del Secreto de esta Inquisición, que lo fue de la

del Reino de Cerdeña.

Don Juan de la Puebla Moreno, Oficial Mayor que fue de la Secretaría de

Cámara del Excmo. Sr. Obispo Inquisidor General; Secretario interino del

Secreto de la Inquisición de Corte y propietario del Reino de Murcia,

que al presente es Secretario del Secreto en esta de Mallorca.

Don Juan Odón Desclapez y Puig de Orfila, Contador.

El Doctor Bernardino Bauzá, Caballero Abogado del Fisco.

Domingo Ferragut, Notario de Secuestros.

Don Marcos Antonio Cotoner y Sureda, Capitán de la Familia.

Don Ramón Brondo, Caballero del Hábito de Calatrava, Almirante de la

Mar.

Don Francisco Desbrull y Font de Roqueta, del Hábito de Calatrava,

Depositario de Pretendientes.

Don Gabriel Fuster, Depositario de la Curia Civil.

Jaime Mas, Alcaide de las Cárceles Secretas.

Miguel Seguí, Notario y Nuncio del Secreto.

Gabriel Guasp, Portero del Secreto.

Nicolau Rubert, Notario, Procurador del Fisco.

Martín Seguí, Notario, Escribano Mayor de la Curia Civil y del Juzgado

de bienes confiscados.

Con la actividad celosa, e incesante aplicación a tan fatigosas tareas,

sin dejar de acudir a otros muchos importunos incidentes, que

forzosamente ocupaban si no divertían, llegaron a tener ochenta y ocho

causas de Fe concluídas, votadas, consultadas y despachadas para la

ejecución, en tres años, sin otras muchas, que es verosímil, que por

falta de probanzas no saldrían. Y así para los siete de Marzo del año

corriente de 1691, día del gloriosísimo Dr. de la Iglesia y Defensor de

la Fe, Sto. Tomás de Aquino, y día en que tres años antes había sido la

prisión de los embarcados, se mandaron levantar tablados, en la

capacísima Iglesia de los Religiosísimos Padres de Sto. Domingo: uno a

la parte de la Epístola en igual plano de la peaña del Altar, que se

había revelado sobre el pavimento de la Iglesia nueve gradas, y en este

tablado adornado ostentosamente estuvieron bajo dosel carmesí con

magestad de Tribunal, los Señores Inquisidores comenzando por la parte

de arriba el más antiguo. En frente de éste, a la parte del Evangelio,

sobre la misma línea de pavimento se levantaban como aparador, ocho

gradas de maderaje desnudo hasta rematarse en la pared para asiento de

los reos, con proporcionado soslayo que los exponía al registro y

curiosidad de casi toda la iglesia. De esta parte se desprendía un

corredor con barandado basto, que era la calleja de amargura por donde

se habían de conducir los Reos a oir sus sentencias en una como jaula

bolada, hacia el frente del Altar, en proporcionada distancia. A uno y

otro lado se habían hecho otros tablados más bajos, que esplayándose en

las Capillas colaterales, salían a ocupar casi todo el espacio que corre

entre las espaldas del Coro bajo, y las Capillas. El primero y segundo

de la parte del Evangelio se celaban con celosías para embozo respetuoso

de la autoridad del Ilustrísimo Sr. Marqués de la Casta, Virrey y

Capitán General de este Reino, y los Muy Ilustres Señores Jurados, el

Sr. Marqués del Belpuche D. Alberto Dameto y Español, Antonio Custurer y

Garriga, D. Juan Bautista Bordils y Truyols, Ciudadanos militares;

Francisco Cañellas, Pedro Andrés Campos, Mercaderes, y Joaquín Bassa,

Cirujano, que con otros personajes de la Ciudad, ocupaban el primero;

autorizando el segundo el Muy Ilustre Cabildo de esta Catedral. En los

de enfrente se lucía la Nobleza Mallorquina en las más principales

Señoras que los ocupaban. Todo el Templo estaba magestuosamente adornado

con ricas colgaduras de damasco y terciopelo carmesí, y atestado todo de

lo más lucido y grave de la Ciudad, sin haber tribuna, coro, ni

sobrecoro que no estuviera lleno, ocupando autorizadamente la primera

tribuna de la Epístola el Ilustrísimo y Reverendísimo Sr. D. Pedro de

Alagón, Arzobispo Obispo de Mallorca.

Llegado pues el dicho día siete de Marzo fueron conducidos de muchos

Familiares por entre innumerable gentío de todo sexo, estado y edad,

desde la Inquisición hasta el dicho Templo de Sto. Domingo, veinte y

cinco reos, cerrando la procesión los Muy Ilustres Señores Inquisidores

asistidos de una gravísima comitiva de Reverendísimos Calificadores y

Familiares Nobilísimos, que habiendo tomado todos lugar en sus puestos,

y comenzada la Misa según costumbre, se pasó a leer las sentencias a los

Reos que son los siguientes:

REOS RECONCILIADOS EN FORMA CON

abjuración formal: en el Auto primero de 7 de

Marzo 1691

1. Gabriel Cortés, Soltero, hijo de Rafael Cortés, difunto, y de Isabel

Cortés, alias la Moianeta, mercader de oficio, natural y vecino de esta

Ciudad, de edad de veinte y un año, preso por delito de judaismo. Salió

al Auto en forma de penitente con su sambenito de dos aspas y vela verde

en las manos. Leyósele su sentencia con méritos; abjuró formalmente sus

errores y fue reconciliado en forma, advertido gravemente, reprendido y

conminado, condenado a cárcel y hábito por un año, y en confiscación de

bienes.

2. Jerónima Pomar, mujer de Pedro Juan Miró, mercante de oficio, natural

y vecina de esta Ciudad, de edad de cincuenta y nueve años, presa por

delito de judaismo. Salió al Auto en forma de penitente con su sambenito

de dos aspas y vela verde en las manos. Leyósele su sentencia con

méritos; abjuró formalmente sus errores, fue reconciliada en forma,

advertida, reprendida y conminada, con condenación de cárcel y hábito

por un año, y confiscación de bienes.

3. Francisco Valls, Soltero, hijo de Rafael Valls mayor y de Isabel

Bonnin, su mujer, natural y vecino de esta ciudad, botiguero de oficio,

de edad de veinte y cuatro años, preso por delito de judaismo. Salió al

Auto en forma de penitente, con sambenito de dos aspas y vela verde en

las manos. Leyósele su sentencia con méritos, abjuró formalmente sus

errores; fue reconciliado en forma, advertido, reprendido y conminado,

con condenación de cárcel y hábito por dos años.

4. Miguel Valls, Soltero, hijo del sobredicho Rafael Valls, mayor, y de

Isabel Bonnin, su mujer, natural y vecino de esta Ciudad, mercante de

oficio, de edad de veinte y un años, preso por judaizante. Salió en

forma de penitente con sambenito de dos aspas y vela verde en las manos.

Leyósele su sentencia con méritos; abjuró formalmente sus errores, fue

reconciliado en forma, advertido, reprendido y conminado, y condenado a

hábito y cárcel por dos años, y confiscación de sus bienes.

5. Rafael Joaquín Valls, hermano de estos dos últimos, natural y vecino

de esta Ciudad, de edad de veinte y ocho años, preso por delito de

judaismo. Salió en forma de penitente, con sambenito de dos aspas, soga

de esparto al pescuezo y vela verde en las manos. Leyósele su sentencia

con méritos; abjuró formalmente sus errores, fue reconciliado en forma,

advertido, reprendido y conminado; condenado a hábito y cárcel perpétua

irremisible, doscientos azotes y siete años de Galeras, y que pasados

éstos reasuma el hábito y carcelería con confiscación de sus bienes.

6. Francisca Cortés, Doncella, hija de Agustín Cortés de Rafael, alias

Bruguea, mercante de oficio y de Isabel Terongí su mujer, natural y

vecina de esta Ciudad, de edad de diez y ocho años, presa por

judaizante. Salió en forma de penitente con sambenito de dos aspas y

vela verde en las manos. Leyósele la sentencia con méritos; abjuró

formalmente sus errores y fue reconciliada en forma, advertida,

reprendida y conminada, y condenada a un año de hábito y cárcel y

confiscación de bienes.

7. Beatriz Cortés, mujer de Pedro Juan Terongí, alias el Conde, mercante

de oficio, natural y vecina de esta Ciudad, de edad de veinte y un años;

fue presa por delito de judaismo. Salió en forma de penitente, con

hábito de dos aspas y vela verde en las manos. Leyósele su sentencia con

méritos y abjuró formalmente sus errores; fue reconciliada en forma,

advertida, reprendida y conminada, y condenada a hábito y cárcel por dos

meses y confiscación de bienes.

8. Juana Miró, mujer de Pedro Onofre Cortés de Guillermo, alias Moxina,

de oficio cobrador de deudas, natural de la Villa de Muro en este Reino,

vecina de esta Ciudad, de edad de veinte y ocho años, fue presa por

judaizante. Salió al Auto en forma de penitente con su sambenito de dos

aspas y vela verde en las manos. Leyósele su sentencia con méritos,

abjuró formalmente sus errores, fue reconciliada en forma, advertida,

reprendida y conminada, y condenada a hábito y cárcel perpétua y

confiscación de bienes.

9. Juan Antonio Pomar, viudo, negociante de oficio, natural y vecino de

esta Ciudad, de edad de sesenta años, fue preso por judaizante. Salió al

Auto en forma de penitente, con sambenito de dos aspas y vela verde en

las manos. Leyósele su sentencia con mérito; abjuró formalmente sus

errores, fue reconciliado en forma, advertido, reprendido, conminado,

condenado a hábito y cárcel perpétua y confiscación de bienes.

10. Juan Odón Cortés, Soltero, hijo de Pedro Onofre Cortés de Guillermo,

alias Moxina, y de Margarita Martí, difunta, negociante de oficio,

natural y vecino de esta Ciudad, de edad de veinte y tres años, fue

preso por judaizante. Salió al Auto en forma de penitente con sambenito

de dos aspas y vela verde en las manos. Leyósele su sentencia con

méritos, abjuró formalmente sus errores, fue reconciliado en forma,

advertido, reprendido y conminado, condenado a hábito y cárcel perpétua,

con conminación de que no salga del Reino, sopena de diez años de

Galeras y confiscación de bienes.

11. Onofre José Cortés, Soltero, hijo de Rafael José Cortés, difunto, y

de Isabel Cortés, alias Moianeta, negociante de oficio, natural y vecino

de esta Ciudad, de edad de veinticinco años, fue preso por crimen de

judaismo. Salió al Auto en forma de penitente, con sambenito de dos

aspas y vela verde en las manos. Leyósele la sentencia con méritos;

abjuró formalmente sus errores, fue reconciliado en forma, advertido,

reprendido y conminado, condenado a hábito y cárcel por dos meses y

confiscación de bienes.

La fee triunfante en quatro autos Celebrados en Mallorca por el Santo Oficio de la Inquisición en que han salido ochenta y ocho reos, y de treinta y siete relajados sólo hubo tres pertinaces. · 第 1 / 11 段