[1085] Jos., _Ant._, XX, IX, 1. El Talmud presenta la condena de Jesús
como puramente religiosa y pretende en efecto que fué apedreado, ó á lo
ménos que despues de haber sido crucificado fué apedreado, como sucedia
muchas veces (Mischna, _Sanhedrin_, VI, 4). Talm. de Jer., _Sanhedrin_,
XIV, 16; Talm. de Babil., _Sanhedrin_, 43 _a_, 67 _a_.
[1086] Jos., _Ant._, XVII, X, 10; XX, VI, 2; _B. J._, V, XI, 1;
Apuleyo, _Metam._, III, 9; Suetonio, _Galba_, 9. Lampridio, _Alex.
Sev._, 23.
[1087] Juan, XIX, 14. Segun Márcos, XV, 25, no eran sino las ocho de la
mañana, puesto que, segun este evangelista, crucificaron á Jesús á las
nueve.
[1088] Math., XXVII, 33; Marc., XV, 22; Juan, XIX, 20; _Epist. ad
Hebr._, XIII, 18.
[1089] _Gólgotha_, parece tener en efecto relacion con el collado de
_Gareb_ y el lugar de _Goatha_ mencionados en Jeremías, XXXI, 39. Esos
dos parajes parecen haber estado al Nord-oeste de la ciudad. Me inclino
á creer que el sitio en que Jesús fué crucificado se hallaba cerca del
ángulo extremo que forma la pared actual hácia el Oeste, ó bien sobre
los cerros que dominan el valle de Hinnom, encima de _Birket-Mamilla_.
[1090] Carecen de solidez las pruebas por las cuales se ha pretendido
establecer que el Santo Sepulcro fué trasladado despues de Constantino.
[1091] El señor de Vogüé ha descubierto, á 76 metros al Este del sitio
tradicional del Calvario, un lienzo de muralla judáica semejante á la
de Hebron, que, de haber pertenecido al recinto del tiempo de Jesús,
probaria que dicho sitio tradicional se hallaba fuera de la ciudad.
La existencia de una bóveda sepulcral (llamada «sepulcro de José de
Arimathea») bajo el muro de la cúpula del Santo Sepulcro deja tambien
suponer que el referido sitio estaba fuera de las murallas. Por otra
parte, pueden invocarse en favor de la tradicion dos consideraciones
históricas, una de las cuales es de mucho peso. Consiste la primera
en que sería sin duda muy original que los que, en la época de
Constantino, trataron de fijar la topografía evangélica, no se
hubiesen detenido ante la objecion que resulta de _Juan_, XIX, 20, y
de _Hebreos_, XIII, 12. En efecto, ¿cómo siendo libres en su eleccion
se habrian expuesto voluntariamente á tan grave dificultad? La segunda
consideracion es que en tiempo de Constantino podian todavía guiarse
por las ruinas de un edificio, erigido por Adriano, cual era el templo
de Vénus que se alzaba en el Gólgotha. Á veces se inclina uno á creer
que la obra de los topógrafos devotos de la época de Constantino fué
en cierto modo concienzuda, y que si no prescindieron completamente de
ciertos fraudes piadosos, trataron de guiarse por indicios y analogías.
De no haber seguido sino un vano capricho habrian colocado el Gólgotha
en un sitio más aparente, en la cumbre de alguna de las colinas
próximas á Jerusalen, conformándose en esto con las suposiciones
cristianas que desde muy temprano se empeñaron en que la muerte de
Jesús habia tenido lugar sobre una montaña. Pero la dificultad del
recinto es muy grave. Añadamos que la ereccion del templo de Vénus
no prueba gran cosa. Eusebio (_Vita Cons._, III, 21), Sócrates (_H.
E._, I, 17), Sozomeno (_H. E._, II, 1), San Jerónimo (_Epist._ XLIX,
ad Paulin.) dicen, en efecto, que habia un santuario de Vénus en el
sitio que ellos creen ser el del Santo Sepulcro; pero hay tres puntos
muy dudosos: 1.º que Adriano hubiese erigido aquel templo; 2.º que se
alzase en el sitio que entónces se llamaba Gólgotha; 3.º que tuviese la
intencion de edificarle en el lugar en que Jesús fué ajusticiado.
[1092] Plutarco, _De sera num. vind._, 19; Artemidoro, _Onirocrit._,
II, 56.
[1093] Marc., XV, 21.
[1094] La circunstancia que refiere Luc., XXIII, 27-31, es de esas
en que se deja conocer el esfuerzo de una imaginacion piadosa y
enternecida. Las palabras que se atribuyen á Jesús no pudieron
escribirse sino despues del sitio de Jerusalen.
[1095] Talm. de Babil., _Sanhedrin_, fol. 43 _a_. Comp. _Prov._, XXI, 6.
[1096] Talm. de Babil., _Sanhedrin_, _l. c._
[1097] Marc., XV, 23; Math., XXVII, 34, desfiguran ese pormenor para
obtener una alusion mesiánica.
[1098] Math., XXVII, 35; Marc., XV, 24; Juan, XIX, 23; Artemidoro,
_Oniroc._, II, 53.
[1099] Luciano, _Jud. voc._, 12. Comp. el crucifijo grotesco delineado
en Roma sobre una muralla del monte Palatino. _Civiltà cattolica_,
fasc. CLXI, p. 529 y sig.
[1100] Jos., _B. J._, VII, VII, 4; Cicer., _in Verrem_, V, 66; Xeno.
Eph., _Ephesiaca_, IV, 2.
[1101] Luc., XXIV, 39; Juan, XX, 25-27; Plauto, _Mostellaria_, II, 1,
13; Lucano, _Phars._, VI, 543 y sig., 547; Justino, _Dial. cum Tryph._,
97; Tertul., _Adv. Marcionem_, III, 19.
[1102] Ireneo, _Adv. hær._, II, 24; Justino, _Dial. cum Tryph._, 91.
[1103] Véase el texto árabe publicado por Kosegarten, _Chrest. arab._,
p. 64.
[1104] Sparziano, _Vida de Adriano_, 10; Vulcatius Gallicanus, _Vida de
Avidius Cassius_, 5.
[1105] Math., XXVII, 48; Marc., XV, 36; Luc., XXIII, 36; Juan, XIX,
28-30.
[1106] Dig., XLVII, XX, _De bonis damnat._, 6. Costumbre limitada por
Adriano.
[1107] Math., XXVII, 36.--Petronio, _Satyr._, CXI, CXII.
[1108] Luc., XXIII, 34. Generalmente las últimas palabras atribuidas
á Jesús, y sobre todo del modo que las refiere Lúcas, inducen á la
duda. Déjase conocer en ellas la intencion de edificar y demostrar
el cumplimiento de las profecías. En semejantes casos cada uno las
entiende á su manera. Las últimas palabras de los condenados célebres
siempre han sido recogidas de dos ó tres modos completamente diferentes
por los testigos más cercanos.
[1109] Juan, XIX, 19-22.
[1110] Juan, XIX, 25 y sig.
[1111] Los sinópticos están de acuerdo en colocar el grupo fiel «léjos»
de la cruz. Juan dice: «al lado», incitado por el deseo de manifestar
que estuvo cerca de la cruz.
[1112] Math., XXVII, 55-56; Marc., XV, 40-41; Luc., XXIII, 49, 55;
XXIV, 10; Juan, XIX, 25; Luc., XXIII, 27-31.
[1113] Juan, XIX, 25 y sig. Lúcas, siempre intermediario entre los
dos primeros sinópticos y Juan, coloca tambien, pero á distancia, á
«todos sus amigos» (XXIII, 49). La diccion γνωστοί puede, es verdad,
atribuirse á los «parientes.» Sin embargo, Lúcas establece una
diferencia entre γνωστοί y συγγενεῖς. Los mejores manuscritos dicen οἱ
γνωστοὶ αὐτῷ y no οἱ γνωστοὶ αὐτοῦ. En los _Hechos_ (I, 14), María,
madre de Jesús, aparece tambien en compañía de las mujeres galileas;
en otra parte (_Evang._, II, 35) Lúcas la profetiza que una espada de
dolor atravesará su corazon. Pero no se explica cómo puede olvidarla
cerca de la cruz.
[1114] Éste es, en mi concepto, uno de los rasgos en que se descubre la
personalidad de Juan y su deseo de darse importancia. Juan, despues de
la muerte de Jesús, parece en efecto haber recogido á la madre de su
maestro, y haberla adoptado (Juan, XIX, 27). La gran consideracion que
María tuvo en la iglesia naciente le incitó á pretender que Jesús, de
quien suponia haber sido el discípulo favorito, le habia recomendado
á la hora de su muerte la más querida de sus afecciones. La presencia
á su lado de este precioso depósito le aseguraba sobre los otros
apóstoles una especie de supremacía y prestaba á su doctrina grande
autoridad.
[1115] Math., XXVII, 40; Marc., XV, 29 y sig.
[1116] Math., XXVII, 44; Marc., XV, 32. Lúcas, en su manía por la
conversion de los pecadores, ha modificado aquí la tradicion.
[1117] Math., XXVII, 45; Marc., XV, 33; Luc., XXIII, 44.
[1118] Petronio, _Sat._, CXI y sig.; Orígenes, _In Math. Comment.
series_, 140; texto árabe publicado en Kosegarten, _op. cit._, p. 63.
[1119] Eusebio, _Hist. eccl._, VIII, 8.
[1120] Math., XXVII, 46; Marc., XV, 34.
[1121] Math., XXVII, 50; Marc., XV, 37; Luc., XXIII, 46; Juan, XIX, 30.