[1] Los grandes resultados obtenidos sobre este punto han sido
adquiridos solamente despues de la primera edicion del Sr. Strauss. El
eminente crítico, en sus ediciones sucesivas, los ha aprobado con una
entera buena fe.
[2] No es necesario recordar que nada en el libro del Sr. Strauss
justifica la extraña y absurda calumnia con la cual se ha pretendido
desacreditar cerca de personas superficiales un libro cómodo, exacto,
ingenioso, concienzudo, aunque maleado en sus partes generales por un
sistema exclusivo. El Sr. Strauss nunca ha negado la existencia de
Jesús, pues cada página de su libro implica esa existencia. Lo que hay
de verdadero es, que el Sr. Strauss supone el carácter individual de
Jesús mucho más oscurecido para nosotros que no lo es en realidad.
[3] Si puede llamársele «hombre.»
[4] En lugar de Χριστὸς οὗτος ἦν seguramente se leia Χριστὸς οὗτος
ἐλέγετο. Cf. _Ant_., XX, IX, 1.
[5] Eusebio (_Hist. eccl._, I, 11, y _Demonstr. Evang._, III, 5) cita
el pasaje sobre Jesús como le leemos ahora en Josefo. Orígenes (_Contra
Celso_, I, 47; II, 13) y Eusebio (_Hist. eccl._, II, 23) citan otra
interpolacion cristiana que no se halla en ninguno de los manuscritos
de Josefo llegados á nuestras manos.
[6] Judæ epist., 14.
[7] Las personas que deseen más ámplios detalles pueden leer, además
de la obra del Sr. Réville, los trabajos de los Sres. Reuss y Scherer
en la _Revue de théologie_, t. X, XI, XV, nouv. série, II, III, IV, y
tambien el de Nicolás en la _Revue germanique_, Set. y Dic. de 1862,
Abril y Junio de 1863.
[8] Así se decia: «Evangelio segun los Hebreos», «Evangelio segun los
Egipcios.»
[9] Luc., I, 1-4.
[10] _Hech._, I, 1. Comp. Luc., I, 1-4.
[11] Á partir de XVI, 10, el autor se da como testigo ocular.
[12] II Tim., IV, 11; Philem., 24; Col., IV, 14. El nombre de Lúcas
(contraccion de Lucanus), siendo muy escaso, no hay que temer una
de esas homonimias que dejan tanta perplejidad en las cuestiones de
crítica relativas al Nuevo Testamento.
[13] Vers. 9, 20, 24, 28, 32. Comp. XXII, 36.
[14] En Eusebio, _Hist. eccl._, III, 39. No es posible abrigar ni una
duda sobre la autenticidad de este pasaje. En efecto, léjos de exagerar
la autoridad de Papias, Eusebio no sabe qué hacer de su ingenuidad y
su pobre miliarismo, y sale de apuros tratándole de ingenio menguado.
Comp. Ireneo, _Adv. hær._, III, 1.
[15] Es decir, en dialecto semítico.
[16] Luc., I, 1-2; Orígenes, _hom. in Luc._, I, init.; San Jerónimo,
_Comment. in Math._, prol.
[17] Papias, en Eusebio, _H. E._, III, 39. Comp. Ireneo, _Adv. hær._,
III, II y III.
[18] Así es como el hermoso relato de Juan, VIII, 1-11, ha estado
siempre vacilando sin encontrar su lugar fijo en el cuadro de los
evangelios admitidos.
[19] Τὰ ἀπομνημονεύματα τῶν ἀποστόλων, ἃ καλεῖται εὐαγγέλια. Justino,
_Apol._, I, 33, 66, 67; _Dial. cum Tryph._, 10, 100, hasta 107.
[20] Julio Africano, en Eusebio, _Hist. eccl._, I, 7.
[21] _Apol._, I, 32, 61; _Dial. cum Tryph._, 88.
[22] _Legatio pro christ._, 10.
[23] _Adv. Græc._, 5, 7. Cf. Eusebio, _H. E._, IV, 29; Teodoreto,
_Hæretic. fabul._, I, 20.
[24] _Ad Autolycum_, II, 22.
[25] _Adv. hær._, II, XXII, 5; III, I. Cf. Eus., _H. E._, V, 8.
[26] Iren., _Adv. hær._, I, III, 6; III, XI, 7; San Hipól.,
_Philosophumena_, VI, II, 29 y sig.
[27] Iren., _Adv. hær._, III, XI, 9.
[28] Euseb., _Hist. eccl._, V, 24.
[29] I Joann., I, 3, 5. En estilo, inversiones, giros, expresiones
favoritas, en todo, ofrecen las dos narraciones la más completa
identidad.
[30] _Epist. ad Philip._, 7.
[31] Euseb., _Hist. eccl._, III, 39.
[32] _Adv. hær._, III, XVI, 5, 8. Cf. Euseb., _Hist. eccl._, V, 8.
[33] Juan, XIII, 23; XIX, 26; XX, 2; XXI, 7, 20.
[34] Juan, XVIII, 15-16; XX, 2-6; XXI, 15-19.
[35] Juan, VI, 65; XII, 6; XIII, 21 y sig.
[36] El modo como Aristion ó _Presbyteros Joannes_ se expresa respecto
al evangelio de Márcos en presencia de Papias, implica en efecto una
crítica benévola, ó mejor una excusa, que parece demostrar que los
discípulos de Juan concebian sobre la misma materia alguna cosa mejor.
[37] Comp. Juan, XVIII, 15 y sig., con Math., XXVI, 58; Juan, XX, 2-6,
con Marc., XVI, 7. Véase tambien á Juan, XIII, 24-25.
[38] Juan, I, 14; XIX, 35; XXI, 24 y sig. Comp. la 1.ª epist. de San
Juan, I, 3, 5.
[39] Véase, por ejemplo, cap. IX y XI. Nótese el extraño efecto que
producen los trozos como los de Juan, XIX, 35; XX, 31; XXI, 20-23,
24, 25, cuando se los compara con la ausencia de toda reflexion que
distingue á los sinópticos.
[40] Por ejemplo, IV, 1 y sig.; XX, 12 y sig. Muchas voces recordadas
por Juan vuelven á encontrarse en los sinópticos (XII, 16; XV, 20).
[41] Así es que Napoleon vino á ser un liberal en los recuerdos de sus
compañeros de destierro, cuando estos últimos, despues de su regreso,
se hallaron en medio de la sociedad política del tiempo.
[42] Los versículos XX, 30-31, son evidentemente la antigua conclusion.
[43] Juan, VI, 2, 22; VII, 22.
[44] Por ejemplo, lo que corresponde al anuncio de la traicion de Júdas.
[45] Véase, por ejemplo, Juan, II, 25; III, 32-33, y las largas
disputas en los cap. VII, VIII, IX.
[46] Muchas veces se conoce que el autor busca pretextos para colocar
algunos discursos.
[47] Además de los sinópticos, véase Hech., Epístolas de San Pablo,
Apocal.
[48] Juan, III, 3, 5.
[49] Por ejemplo, el perdon de la mujer pecadora, el conocimiento que
tiene Lúcas de la familia de Bethania, su tipo del carácter de Martha
correspondiendo al διηκόνει de Juan (XII, 2), el hecho de la mujer que
enjugó con sus cabellos los piés de Jesús, una nocion oscura de los
viajes de Jesús á Jerusalen, la idea de que en la Pasion compareció
delante de tres autoridades, la opinion del autor al creer que algunos
discípulos asistian á la crucifixion, el conocimiento que tiene del
papel de Annás al lado de Caifás, la aparicion del ángel en la agonía.
(Comp. Juan, XII, 28, 29.)
[50] Sobre todo, cap. I y II. Véase XXVII, 3 y sig.; XIX, 51-53, 60;
XXVIII, 2 y sig., compar. con Marc.
[51] Marc., V, 41; VII, 34. Una sola vez ofrece Matheo esa
particularidad (XXVII, 46).
[52] Luc., XIV, 26. Las reglas del apostolado (cap. X) tienen en ella
un carácter muy exaltado.
[53] Luc., XIX, 41, 43-44; XXI, 9, 20; XXIII, 29.
[54] Luc., II, 37; XVIII, 10 y sig.; XXIV, 53.
[55] Luc., III, 23. Omite á Matheo, XXIV, 36.
[56] Luc., IV, 14; XXII, 43, 44.
[57] Por ejemplo, en lo que concierne á Quirinius, Lysanias, Theudas.
[58] Comp. Luc., I, 31; con Math., I, 21.
[59] La comida de Bethania le proporciona dos relatos (VII, 36-48, y X,
38-42).
[60] Luc., II, 21, 22, 39, 41, 42. Es un rasgo ebionita. V.
_Philosophumena_, VII, VI, 34.
[61] La parábola del rico y de Lázaro. Comp. VI, 20 y sig.; 24 y sig.;
XII, 13 y sig.; XVI entero; XXII, 35. Comp. _Hech._, II, 44, 45; V, 1 y
sig.
[62] La mujer que unge los piés, Zacheo, el buen ladron, la parábola
del fariseo y del publicano, el hijo pródigo.
[63] Por ejemplo, María de Bethania es para él una pecadora convertida.
[64] Jesús llorando sobre Jerusalen, el sudor de sangre, el encuentro
de las santas matronas, el buen ladron, etc. Las palabras á las mujeres
de Jerusalen (XXIII, 28, 29) no pueden haber sido concebidas sino
despues del sitio del año 70.
[65] Véase, por ejemplo, Juan XIX, 23-24.
[66] _Gazette des Tribunaux_, 10 de Set. y 11 de Noviembre de 1851, 28
de Mayo de 1857.