Los indios son por lo común sanos y robustos; no conocen muchas
dolencias que tanto afligen a los blancos, tales como la tisis y el
reumatismo. Las enfermedades que contraen con facilidad y suelen hacer
estragos entre ellos, son las tifoideas, disenterías y cólicos. Entre
los niños causan una mortalidad crecida la viruela y la coqueluche.
Esta relativa sanidad, es tanto más notable, si se tiene en cuenta, el
que indio no practica ningún principio higiénico; raras veces se lava
la cara y nunca se da baños de cuerpo entero; sus habitaciones carecen
de ventilación y su lecho esta formado de andrajos. La salud robusta de
que goza el indio, no se puede atribuir sino a sus costumbres frugales
y a su alimentación completamente vegetariana.
El se acuesta temprano y se levanta al amanecer; trabaja con método,
sin rendirse ni hartarse con alimentos de tardía digestión. Es sólo
alcohólico ocasional y cuando se embriaga por completo, adquiere
siempre alguna enfermedad que lo postra en cama. Tiene mucha
resistencia para soportar las mayores fatigas y combatir las dolencias
más graves. Los que no son aficionados a bebidas alcohólicas, viven
muchos años y sólo fallecen a edad avanzada.
La coca desempeña entre los indios el papel de un tónico poderoso y
mientras continúen masticándola serán poco propensos a contagiarse de
muchas enfermedades, según ellos creen. La extraordinaria resistencia
para el trabajo, con que se distinguen, proviene del consumo que hacen
de esa yerba. Cargados de pesos enormes, recorren distancias largas y
por caminos escabrosos, sin más alimento que la coca.
La cocaína contenida en la coca, da lugar a una anestesia en el sistema
muscular, que se traduce en la menor fatigabilidad de los músculos y
en la anestesia del estómago, de manera que pueden pasar algún tiempo
sin comer, es decir, sin hambre. Apenas el indio advierte un cambio
de sabor en la papilla y que en su cuerpo se produce una sensación
de fatiga, renueva la provisión de coca y muerde un pedacito de la
_llujtta_ que llevan y se restablecen inmediatamente sus fuerzas
decaídas.
La coca es la panacea del indio.