I.--Carácter general de la medicina
indígena.--II.--Conocimientos médicos de los empíricos
dedicados a curaciones; empleo de drogas; sus aptitudes
para la anatomía y cirugía.--Un caso referido por el P.
Cobo. Cómo se forman actualmente los cirujanos.--III.--Los
_callahuayas_; sus curaciones y hechizos; sus costumbres y
estado actual.--IV.--Explicación de las palabras _jampi_ y
_jampiri_. Relación de otro caso.--V.--Métodos curativos:
_thalantaña_, _milluchaña_, _trucaka_, _pichaka_ y
_llumpaka_.--VI.--Empleo de animales muertos y varias otras
preocupaciones.--VII.--Sanidad del indio y la influencia de la
coca.
I
La terapéutica indígena se compone de raros y curiosos remedios,
algunos de ellos eficaces, pero aplicados siempre con la ayuda de
procedimientos supersticiosos; porque el indio y el cholo personifican
las enfermedades e infecciones y suponen que son atraidas a su hogar
por medio de maleficios y hechizos empleados por sus enemigos, y cuando
la enfermedad no es susceptible de ser personificada, la tienen como
resultado infalible de algún embrujamiento, y con objeto de conseguir,
en el primer caso, que se vaya la enfermedad y recobrar la salud, o
deshacerse del hechizo, en el segundo, y sanar los enfermos acuden
prestos a los auxilios e intervención de curanderos que, a la vez,
deben ser precisamente brujos, sin cuyo requisito indispensable,
nada de provecho podrían hacer en favor de sus clientes, ni tendrían
influencia sobre éstos y su familia.
El arte de curar de los indios se reduce, en consecuencia, a que
abandone la casa la persona de la enfermedad, y en seguida, en
desembrujar al enfermo, o en obtener únicamente este último resultado,
inutilizando las armas y recursos de hechicería, que contra él se han
puesto en ejecución, mediante el empleo de otros más poderosos. La
convicción que al respecto tienen aquéllos, es tan arraigada que no
admiten réplica en contrario, y sólo les merece fe y dan importancia a
quien acompaña sus curaciones con prácticas supersticiosas. Muchos de
esos curanderos-brujos o _kolla-camanas_, son herbolarios entendidos
y diestros cirujanos, que proceden con entera conciencia de lo que
hacen y de la eficacia de sus recetas, pero los más son embusteros
e ignorantes de su oficio. No faltan quienes manifiesten en sus
curaciones medios derivados del espiritismo o hipnotismo. Mas, en lo
que se parecen todos ellos, es en darlas de zahories y en fanfarronear
de que nada hay desconocido o difícil para su saber, en materias
relativas a su profesión.
Indios y cholos, con el prejuicio de no provenir las enfermedades de
sus excesos o de contagios e infecciones, sino de los manejos aviesos
de sus enemigos, que los han hecho embrujar, o de la acción de seres
malignos, atraídos por los mismos, dificultan a que la medicina
prospere en forma científica en estas clases, sacudiéndose de la
hechicería, y de que al médico se exija que sea a la vez brujo.