En las faenas agrícolas y otros actos

I.--Lo que se hace en los barbechos.--Días aciagos, fases

de la luna y estaciones.--II.--Ceremonias para sembrar.

Prácticas para evitar las heladas y sequías.--Los eclipses

y presagios malos.--III.--Formalidades para recoger las

cosechas.--La cosecha y desgrane del maíz.--IV.--Ceremonias en

la delimitación y toma de posesión de los terrenos.--V.--La

_cchalla_.--VI.--Efectos del cambio de traje en el indio.

I

El terreno destinado para el cultivo del año, llamado _yapu_, motiva

en el agricultor indígena una constante preocupación, al menos, si

nunca o rara vez ha sido sembrado, en cuyo caso lo denomina _puruma_ y

_khallpa_ cuando no ha descansado. De la _puruma_ se encariña tanto,

que la visita con frecuencia, contemplándola con ansias de enamorado y

cifrando en los dones de su fertilidad acumulada todas sus esperanzas

y anhelos. Muestra el sitio a sus allegados y poseído de amor filial

intenso a su sembradío, les dice, que allí, en su seno privilegiado

duermen papas del tamaño de cabezas humanas. Cuando celebra alguna

fiesta lo primero que hace es ir al terrazgo querido, ir a su _yapu_,

rociarlo con aguardiente antes de haberse servido, y dirigiéndose a la

Pacha-Mama, exclama: _¡Oh tierra! ¡mi verdadera madre! Tu hijo soy y

como a tal, concédeme buenos y abundantes frutos: has que tu ubérrimo

seno sea pródigo esta vez más, y recompensa los trabajos y desvelos de

quién sólo fía en tu inagotable fecundidad._

Cuando está cercano el día de la siembra recoge todas las yerbas que

crecen en el labrantío, las amontona y espera que sequen y apenas se

hallan en estado, les prende fuego, invocando al hacerlo, puesto de

rodillas, la protección de la Pacha-Mama. Según la dirección que da el

aire al humo predice sobre el resultado de la próxima cosecha.

El momento en que por primera vez ha de penetrar el arado en el suelo,

el indio que debe efectuarlo, se destoca el sombrero, levanta la vista

al cielo, pide el favor de sus deidades, y después hinca la reja y

rasga la corteza terrestre.

Antes de comenzar las faenas agrícolas, consulta en el almanaque, si

el día no está marcado de aciago. En caso de que lo esté, suspende el

trabajo hasta mejores días; pero si lo lleva a cabo a pesar de ello,

está siempre temeroso de que será mala su cosecha.

En los calendarios de los primeros tiempos de la República, se leían

los siguientes párrafos, de los que se guiaban los agricultores y los

que no lo eran:

«_Memoria de los días crimaterios y malos que tiene el año, con los

cuatro Lunes._

«Juicio hecho por un grande Astrólogo de París, que dice que el año

tiene treinta y dos días malos, y tanto que las personas, que en tales

días cayeron enfermas, tarde o nunca se levantarán; y si se levantasen

serán y vivirán con dolores; si en tales días se casan, la mujer no

será leal, ni se querrán bien, y siempre vivirán inquietos y pobres.

Si en tales días se ausentaran, no volverán con honra, ni negociarán

a lo que fueron, y vivirán en grandes peligros de sus personas. En

tales días no compren ni vendan, ni hagan tratos y contratos, que

así lo prueba su juicio, porque no son buenos para conseguir. Siendo

estos treinta y dos días tan malos, hay entre ellos, tres que son

adversísimos sobre manera para todos, y en particular para sangrías,

heridas y caídas. Tienen peligro de muerte, si en tales días sucede

cualquiera de estas cosas, y son el 15 de Marzo, 18 de Agosto y 18

de Septiembre; los lunes son los cuatro siguientes más peligrosos,

para tener actos carnales con las mujeres, por la mala generación que

en ellos se consigue. El primer lunes de Abril, en el cual se abrazó

Sodoma y Gomorra. El primero de Agosto en el cual nació Caín que mató

a su hermano Abel. El primero de Septiembre en el cual nació Judas

Iscariote, que vendió a _Nuestro Señor Jesucristo_ y el cuarto de

Septiembre, en el cual nació Herodes, que mató a los inocentes.

Enero 1, 2, 3, 4, 5, 6, 11, 15 y 20.

Febrero 1, 7 y 8.

Marzo 15, 16 y 20.

Abril 7 y 15.

Mayo 7, 17 y 15.

Junio 6.

Julio 13 y 15.

Agosto 1, 18 y 20.

Septiembre 15 y 18.

Octubre 6.

Noviembre 15 y 17.

Diciembre 6 y 7.»[19]

[19] _Almanake del Departamento para el Año 36, después del

bisiesto de 1856. Imprenta Paceña administrada por Eugenio

Alarcón._ Pequeño folleto que contiene, además, algunas otras

noticias y curiosidades. En los almanaques anteriores y en

algunos posteriores, se registra también esa célebre Memoria.

En los almanaques que circulaban en las provincias en una sola hoja,

estaban marcados esos días con una raya negra y con una cruz griega los

que eran de doble aciago. Las personas que no los tenían, se prestaban

de las poseedoras, para sacar copias. Así ha podido trasmitirse

hasta hoy, una vez que los actuales almanaques no contienen ya esas

anotaciones.

También siguen en las labranzas las fases de la luna, a la que dan

doble nombre, llamándola _Pfajjsi_, cuando la consideran como satélite

de la Tierra y _Ati_, cuando la tienen como a divinidad. _Jayri_,

es la palabra que emplean para designar la conjunción. _Khanauri_ o

_huahua-pfajjsi_, la luna nueva; _Alantiri_ o _hayppu sunaka_, la

creciente. A la luna llena denominan _Urtta pfajjsi_. A la menguante

en general _Khantati sunaka_; a la de un día, _Huahua iqui misturi

pfajjsi_; a la de dos o tres días _Jaccha jake iqui misturi pfajjsi_;

y según las horas de la noche dicen, _Chica_, a la de media noche,

_Jakoquipata_ volteada, _Jila huallpa aru_ del primer canto del gallo;

_Khantati pfajjsi_, luna que sale antes del amanecer; _Intimpi misturi

pfajjsi_, que sale con el sol.

Los agricultores prefieren efectuar sus siembras cuando la luna está en

cuarto menguante; en la creciente dicen que las plantas se van en ramas

y hojas y dan poco fruto.

Las cosechas las hacen en luna nueva o llena, con la idea de que

entonces se obtienen frutos grandes y pesados.

Los brujos, tampoco actúan cuando la luna brilla en el firmamento con

majestuoso resplendor: esperan que ella se esconda y la obscuridad

cubra la tierra, para entregarse a sus operaciones ocultistas.

Para el indio no hay propiamente sino tres estaciones: _Jallu-pacha_,

tiempo lluvioso en que germinan las plantas; _Juipfi-pacha_, o

_thaya-pacha_, tiempo de heladas y fríos, en el que cosechan y hacen

chuño, y _lupi-pacha_, el estío. A esta última estación le dan también

el nombre de _Auti-pacha_, tiempo seco, dividiéndola en dos períodos:

_Jaccha-auti_, que es por Corpus Christi, hasta dos meses después, y en

_jiskca auti_ que comprende los meses de Septiembre y Octubre. Dan la

misma denominación de _auti-pacha_, al tiempo de hambre. Al equinoccio,

llama _arumampi urumpi chicasiri pacha_, es decir, tiempo de igual

duración en la noche y en el día.

Cuando la luna nueva se presenta con los cuernos encendidos, color

fuego, dicen que el mes será seco y caluroso, si pálidos y planteados,

que será lluvioso.

No debe lavarse la ropa sucia en menguante porque se deshila, agujerea

o envejece prematuramente.

Los cabellos crecen cuando se lava la cabeza en cuarto creciente.

La madera de los árboles cortados en la creciente se apolilla pronto.

Para que no falte dinero en el bolsillo, hay que mostrar medio real a

la luna nueva, apenas sale y se la ve, diciéndole: _luna hermosa llena

mi bolsa_, y conservarlo a todo trance y no gastarlo en el mayor apuro.

Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia · 第 30 / 69 题