VI

El tabaco ha sido desde la antigüedad, planta muy apreciada por los

brujos. Usaban sus hojas en inhalaciones y zahumerios, aspirando el

humo por las fosas nasales y la boca y cuando caían en un estado de

éxtasis y arrobamiento, hacían sus predicciones o se adormecían, y

después de volver en sí, contaban cuanto suponían haber visto en ese

estado.

Al presente, usan los _laykas_, al principio de sus operaciones, y los

_thaliris_, para simular su estado cataléptico.

El tabaco convertido en cigarro se emplea, con objeto de preparar al

cliente, o como amuleto, fumando los viernes y martes en la noche. El

humo del cigarro en tales noches, destruye o enerva los efectos de

cualquier brujerío.

Al _supaya_ conceptúan los laykas gran vicioso a la coca y al cigarro,

por cuyo motivo, en sus operaciones piden siempre esas dos cosas al que

va a consultarles, para ofrecer a aquél.

El cigarro que se apaga en medio uso, lo tienen de mal agüero y repiten

la siguiente estrofa:

Cigarro que se apagó,

no lo vuelvas a encender.

Mujer que te olvidó,

No la vuelvas a querer.

La insistencia en estos casos, creen que trae más males que bienes.

«Insistir en el vicio, cuando el destino se opone», dicen, «es buscar

su ruina».

Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia · 第 28 / 69 题