III

_Huari_, llamaban los antiguos kollas a un cuadrúpedo semejante a la

llama, probablemente el _Macrauchenia_ ya extinguido, y lo tenían por

su dios totémico, representante del vigor y de la fuerza de la raza. Le

erigieron templos en diversas partes y su imagen esculpida en piedra

era objeto de culto muy solemne.

Al Huari lo consideraban como coetáneo del dios Huirakhocha, viviendo

en la época en que las divinidades habitaban la tierra junto con los

primeros hombres, a quienes se les llamaba _huari-hakes_ gentes del

_huari_, o sea descendientes de éste.

Los adoratorios del Huari se conocían con la denominación de

_Huari-uillcas_ y dos hubieron muy celebrados; una en la ribera del

lago Titicaca, en el lugar que hoy ocupa el pueblo de Huarina y otro

cerca al lago Poopó, donde después se fundó el pueblo Real de Huari.

Las huacas que en ambos parajes existían, como en otros muchos sitios

del altiplano, fueron destruídas por los misioneros quedando como

recuerdo únicamente el nombre de la divinidad aplicado al lugar.

Se ha dado en confundir el _huari_ con la _huikcuña_, la que es

distinta de aquel. La huikcuña se la ha conocido siempre con este

nombre y, además, con los de _sayrakha_ y _saalla_. El de huari parece

que se le dió posteriormente.

También acostumbran llamarlo _Huari-uillca_, sin tener en cuenta

que la palabra _uillca_ tiene distintas acepciones. Antiguamente

llamaban _uillca_ al sol y a los adoratorios que se le dedicaban, o se

dedicaban a otros ídolos como el huari. Después se denominó _uillca_ al

sacerdote. En este sentido se expresa el anónimo autor de la _Relación

de las costumbres de los naturales del Perú_, denominando _uillcas_ y

_yanauillcas_ a los prelados y sacerdotes[10]. Existe además una yerba

dedicada al sol que se llama _uillca_. Los brujos la emplean como

purgante, con objeto después del efecto, de que la persona o que ha

sufrido algún robo se duerma y en sueños descubra al ladrón, o este

se presente por su propia voluntad, durante ese acto, a restituir lo

robado. Dicen los naturales que este dón dió a la yerba el sol.

[10] _Tres relaciones de antigüedades peruanas_, publicadas

por Marcos Jiménez de la Espada. Pag. 103.

Mitos, supersticiones y supervivencias populares de Bolivia · 第 13 / 69 题