Esta era una bruja que tenia encantada a una princesa mui linda a quien
habia encerrado en un ranchito[13] de donde siempre salia un humito.
Sucedió que un príncipe mui poderoso vió el retrato de la princesa i se
enamoró de ella i salió a buscarla para hacerla su mujer. Despues de
mucho andar llegó donde la bruja, i señalándole el retrato, le preguntó
si podia darle noticias del paradero de la princesa. La bruja le
contestó que, aunque sabia en qué parte la princesa se hallaba, sólo
podia decirle que estaba encantada i encerrada en un ranchito de donde
siempre salia un humito i que mucho habria de costarle dar con ella,
pero que cuando la encontrara cesaría el encantamiento. Con esto que oyó
el principe, quedó mui esperanzado i siguió inmediatamente en busca de
su adorada. Anduvo meses de meses i despues de pasar muchos trabajos, se
encontró por fin con un ranchito del cual salia un humito i a cuya
puerta estaba sentada una vieja.--Señora, le dijo el príncipe, busco a
la princesa que representa este retrato ¿no estará por casualidad en
esta casa?--No, mi señor, le contestó la vieja, pero puede ser que esté
en un ranchito de donde sale aquel humito que desde aquí se divisa.
Siguió el príncipe andando muchos dias, porque el rancho estaba mui
lejos, i cuando llegó a él, vió a una vieja que estaba sentada a la
puerta i le dijo:--Señora, busco a la princesa que representa este
retrato ¿no estará por casualidad en esta casa?--No, mi señor, le
contestó la vieja, pero puede ser que esté en un ranchito de donde sale
aquel humito que desde aqui se ve.--Siguió el príncipe caminando muchos
dias mas, porque el rancho estaba mas lejos de lo que parecia, i cuando
llegó a él, vió a una vieja que estaba sentada a la puerta i le
dijo:--Señora, busco a la princesa que representa este retrato....
* * * * *
I el príncipe recibió la misma respuesta que de la vieja anterior i
siguió andando i encontrando nuevos ranchos con sus humitos i las viejas
correspondientes, a las cuales dirijia la consabida pregunta, que
siempre era contestada en la forma ya dicha. De suerte que el príncipe
hasta ahora anda en la aventura de buscar a la princesa encantada, sin
adelantar cosa en su dilijencia.