E por aquel ombre bueno me benides a rogar,
Allah me traiga en tiempo que io lo pueda onrrar,
Que, como faze filho a padre, io asi lo quiero far.
“Saludadme al biejo, a bueso padre el cano,
I que me embie una carta con el chico bueso ermano,
E que fue de su tristeza que a tornado en bano,
E si aquesto olbidas no os daremos grano.
“Mas en bosotros no me fio, ni me caie en grado;
Mas, porque a mi sea cierto, quede el uno restado,
Hasta que benga la carta con el chico bueso ermano;
I en esto echad suertes qual quedara arrestado.”
E caio la suerte a uno que dezian Simeon,
El que corto la soga a Jusuf la sazon,
Quando lo echaron en el pozo i caio alli el baron,
E ubo de fincar alli con la dicha condicion.
E luego el Rei mando la moneda a ellos ser tornada,
E luego a cada uno en su saco ligada,
E ellos no se dudaban nin de abian cuidado,
I fizolo el Rei porque tornasen de grado.
I espidieronse del Rei, e binieron mui pagados,
E contaron al su padre del Rei e sus condados,
Que nunca bieron tal Rei e de tantos basallos,
E de buena manera e de consejos sanos;
E que se berificaba en todo su afar
E su padre Jacob en onrra e saber,
Quien no lo conociese e lo fuese a ber,
Entenderia que es Profeta, abrialo a creier.
Desataron los sacos del trigo e ubieron catado,
Fallaron la quantia que ubieron llebado;
Dijeron a su Padre, “Este es ombre abonado,
Que sobre toda la onrra la quantia nos a tornado.
“Mas sepades, Padre, que el os embia a rogar,
Que le embies a bueso filho e non le querais tardar,
Con una carta escripta de todo bueso afar;
Padre, si no nos lo dades, no nos cabe mas tornar,
“Ni nos dará del pan, ni seremos creidos.
Padre, si nos lo dades seremos guaridos,
Ternemos nuestra fe i seremos creidos,
E traeremos del pan e ganaremos amigos.”
Dijoles el Padre, “No lo podria mandar;
Este es mi bida e con él me e de conortar,
Ni en bosotros io no quiero fiar,
Porque antes de agora me obiestes a falsia.
“Quando llebastes a Jusuf, no me lo tornastes,
Quebrantastes buestra fe e buestro omenage,
Perdistes a mi filho como desleales;
Io quiero me guardar de todas buestras maldades.”
Por mucho que le dijeron el no lo quiso far,
Ni por ninguna bia lo quiso otorgar;
Obieronme de sofrir e no ia quisieron tornar
Fasta que el pan fue comido e no ia abia que amasar.
E la ora tornaron a su padre a rogar
Que les diese a su ermano e los quiera guiar,
Que al buen Rei prometieron de sin él no tornar,
E quellos lo guardarian sin ninguna crueldad.
Tanto le dijeron e le fueron a rogar,
E biendo la gran fortuna hubolo de otorgar,
I ellos le prometieron de mui bien le guardar,
E de no bolber sin él, jura le fueron a far.
I a uno de sus filhos fizo facer un escripto,
En el qual decia, “A tu Rei de Egipto
Salud e buen amor de Jacob el tristo;
Io te agradezco tu fecho e tu dicto.
“A lo que me demandas que fue de mi estado,
Sepas que mi bejez e mi bien e logrado,
O la mi ceguedad que ia soi quebrantado,
Primero por favor del Criador onrrado.
“E por Jusuf mi filho, parte de mi corazon,
Aquel que era fuerza de mi en toda sazon,
I era mi amparo, e perdilo sin razon,
No sé triste si es muerto o bibo en prision.
“Entiendo que soi majado del Rei celestial,
I ansi que deste mi filho tomes mancilla e pesar,
E lo que io te ruego como a Rei natural,
Que me buelbas a mi filho que por él soi io mortal.
“Que si no por este filho io ia seria finado,
Que el me daba conuerto de Jusuf el mi amado;
Io te lo embio en fe que me lo tornes pribado,
En guardete el Allah Sennor apoderado.”
De que la carta fue fecha, dijolos él de grado,
“Filhos, los mis filhos, cumplid el mi mandado;
No entreis por una puerta mas por muchas pribado,
Porque seria major porque ansi lo e probado.”
Despidieronse de su padre e fueron con alegria,
Caminaron todos juntos la noche i el dia,
E llegaron a la cibdad con la claror del dia,
I el Rei como lo supo ubo gran mejoria.
E mandose aderezar el Rei de ricos bestidos,
I a toda su gente mas ricas cabalgaduras,
En balsamiento de oro, e safomerios de gran mesura,
De diversas maneras i oloros de gran altura.
Quando fue acabado lo que el Rei obo mandado,
Mando qued entrasen delante de él pribado;
E quando ellos por la corte iban dentrando,
Echoles palmas el chico en las golores de grado.
E besoles por su cara e por su bestidura;
Rautabanlo los otros que hacia gran locura,
Diziendo, “Que haces, loco de sin cordura?
Entiendes que por tí han puesto aquesta fermosura?”
Dijoles, “Ermanos, ruegoos no bos quejades,
Oid mi razon que luego lo sabredes,
Mas combieneos, ermanos, que os aparejedes,
Porque entienda el Rei que parientes buenos tenedes.”
E conocieron todos que tenia razon;
Tomaron su consejo como de buen baron,
E fueron delante del Rei con buena condicion;
De parte del padre era su generacion.
Tanto era el Rei de apuesto que, no lo conocian,
Unos certificaban i otros no podian,
I el Rei se sonrrio e dijo, que querian,
O de que tierra eran, que buena gente parecian.
I ellos le dijeron del afar pasado,
De como traian la carta con el chico su ermano,
Ansi como prometieron con omenage dado;
Pusieronle delante e placiole de grado.
Traia con él una carta escripta
Del estado de su padre e de su bida feita;
El Rei quando la leio lloro con gran mancilla,
I encubriose de los otros que ellos no lo beian.
E luego mando el Rei a todos sus menesteres,
E de enbarillamiento de oro henchesen las mesas,
E otras tantas de plata de dibersas maneras,
E mandoles asentar a que comiesen en ellas.
E de que fueron sentados mando que los sirbiesen,
E mando el Rei que de dos en dos comiesen,
Ansi como nacieron que ansi lo fiziciesen,
Por que a él le parecia a que no se ende estobiesen.
De que bieron de comer entre dos una escodilla
Hubo de fincar el chico con su mano en la mexilla,
Porque fincaba solo triste con mancilla,
Por tristeza de su ermano que eran de una nacida.
E bedosele él comer por dolor de su ermano,
Porque comia cada guno con su par ermano,
Llorando con tristeza e el su meollo cano,
E dejo el comer el filho del cano.
Quando aquesto ubieron fecho caio amortecido,
E el Rei quando lo bido a el fue arremetido,
Tomolo de la mano i onrrole el balido.
Dijo el Rei, “Amigo, quien te a ferido?”
Dijo él, “Bos soi, Sennor, cumplido,
Que me mandaste a mi ermano el balido,
El qual mi corazon no lo echo en olbido.”
Dijo el Rei, “Amigo, quieres me perdonar
Que io no sabia quien eras ni de que lugar,
Pues que tu fincas solo abrete de acompannar,
En lugar de tu ermano con tu quiero iantar.”
Sirbiole el Rei de buena boluntad,
E mando que le parasen mesa de gran beldad,
Que quiere comer con él que le abia piedad,
Tanta fue la bondad del Rei i onrra que le fue a dar.
Que le quito la ira e comio con él de grado;
Sus ermanos que lo bieron tomaron mal cuidado,
E por inbidia quisieron aberlo matado,
Disiendo unos a otros, “Aqueste nuestro ermano
“Allá con nuestro padre luego fará grandia
De que seremos en nuestra tierra el todabia,
‘Io comi con el Rei porque lo merecia,
I aquestos a mis piedes de noche e de dia.’”
Dijole el Rei, si abia moier e filho;
I él le dijo, “E moier con tres ninnos;
Por deseo de Jusuf puseles nombres piadosos,
El qual mi corazon no lo echa en olbido.
“Al uno dizen Lobo, i al otro dizen Sangre,
I al otro dizen Jusuf, filho de buena madre;
Esto porque dijeron mis ermanos a mi padre,
Que el lobo maldito en Jusuf se fue afartado.
“Traieron su sangre en su camisa clara,
E io con aquestos nombres no olbido su cara;
Pero no le olbido de noche ni de dia encara,
Porque el era mi bida i era mi amparo.
“Nacimos dambos juntos en el bientre de mi madre,
I ubose de perder en el tiempo de mi padre;
No sé triste si es muerto o bibo en tierra o mar;
Habeismelo mandado e fizisteme pesar.”
I aquejosele al Rei a la ora el corazon,
I quiso echar boces i encubrir la razon,
I tomolo de la mano i apartolo a un rincon,
I dijole el Rei i ablo como baron.
Dijole el Rei, “Conoces me, escudero?”
I él le dijo, “No a fe, caballero.”
Dijo, “Io soi Jusuf, io soi tu ermano certero.”
I abrazaronse dambos i andarian un millero.
Tanto tomo del gozo con Jusuf su ermano,
Que caio amortecido el su miollo bano,
I el Rei como le bido tomole de la mano,
Dijoles, “No haias miedo mientras io seia sano.”
Apartolo el Rei i dijole esta razon;
“Io quiero que finques con mi en toda sazon,
No lo sabra ninguno, muger ni baron,
Io acerlo e con buen arte e mui buena razon.
“E por far lo mas secreto te fago sabidor,
Porque non aias miedo ni ningun temor,
Io mandare meter la mesura de balor
Dentro en el tu saco, i esto por tu amor.”
Ninguno sabia del Rei la puridad,
I embioles a todos de buena boluntad:
Caminaron todos juntos toda la ermandad,
E de alli oieron boces de gran crueldad.
E pararonse todos a ber que querian,
E bieron que era el Rei con gente que corrian,
Diciendo, “Guardaos, traidores, que abeis echo falta;
Mala obra obrastes al Rei todabia.”
Quedaronse todos cada guno espantado
Del dicho que oieron a tan mal airado,
E dijeron todos, “Aun ganades gran pecado
De llamarnos ladrones, no siendo probado.
“Decidnos que queredes o que demandades,
O que os han furtado que ansi bos quejades.”
E ellos les dijeron, “La mesura bos tomastes,
La que decia al Rei todas las berdades.
“Dela quien la tiene, i albricias le daremos,
Un cafiz de trigo del mejor que tenemos.”
I ellos los dijeron, “Por la fe que tenemos,
No somos malfautores que nos no lo faremos.
“No benimos de natura de fazer desguisado,
No lo abemos fecho en el tiempo pasado,
Esto bien sabedes, pues nos lo abeis probado;
No nos aquejeis aquejamiento airado.”
E dijo un caballero aquesta razon;
“Amigos, si mentedes, que sera en gualardon?”
I ellos le dijeron, “Catebo quede el ladron
Al uso de la tierra con mui buena razon.”
Buscaron los sacos del trigo e cada uno pribado,
Dejaronse en tal mente el del chico atado;
Sus ermanos de que lo bieron tomaron mal cuidado,
Porque como su saco no le abian buscado.
Dijeron al Rei i tambien a su caudillo,
Porque no abian buscado el saco de su ermanillo;
Dijeron ellos, “Antes bamos al castillo”;
E ellos mismos le buscaron e fallaron el furtillo.
E de que bieron ellos todos los ermanos
Que era la mesura, quedaron espantados;
Dijeron, “O ermano, como nos as abellado,
Que te abe acontecido quedamos desonrrados.”
Dijo, “Ermanos, ruegoos no bos quejedes;
Oidme razon que luego lo beredes,
Que io culpa no bos tengo e luego lo otorguedes;
No lo querrio far por quanto bosotros tenedes.
“Mas acuerdeseos, ermanos, quando fallastes la quantia
Cada uno en su saco no supiendola aquel dia,
Si aquello bosotros furtastes de noche o de dia
Ansi e furtado io la mesura todabia
“Si dezis que no sabeis, tampoco sabo io,
Que aquesto nunca furte ni nunca tal fize io.”
Sus ermanos que le bieron en su razonar
E con aquello ubieron a sosegar.
Dijeron, “Sennor, si a furtado no lo aias a marabella,
Que un ermano tenia de mui mala pelelha;
Quando era chico furtose una cinta bella,
Ellos eran de una madre, e nosotros non de aquella.”
E sonriose el Rei dentro en su corazon
De la palabra mala dicha a sin razon;
Dijoles el Rei, “Io bos dicho la razon,
Que todos a mi tenedes figuras de ladron.”
E mando que lo tomasen e lo llebasen rastrado,
Mas no de manera que ia lo abia mandado,
Mas porque sus ermanos fuesen certificados,
Que lo llebaban preso i esto mal de su grado.
E mandolo llebar el Rei a su camara real
Fasta que sus ermanos fuesen a iantar;
E quando fueron idos e mandados del lugar,
El Rei se fue aprisa a su ermano a fablar.
E tomaronse los dos luego de mano a mano,
Disendole el Rei, “Io soi Jusuf tu ermano,
El que fue perdido de mi padre el cano,
El qual por mi es triste i io por él no soi sano.”
Mandolo adereza el Rei de nobles pannos pribados,
Los mejores que abia en todos sus reinados;
Dijole el Rei, “Ermano acabado,
Ruegote que te alegres e fagas lo que te mando.
“Ir tu a nuesos ermanos i bere en que andan,
O que querran fazer, e bere que demandan.”
Quando el Rei fue a ellos fallolos que pensaban,
Tristes e mal andantes con berguenza andaban.
Firio el Rei en la mesa como de primero;
El son escuitaba el buen Rei berdadero,
Disendoles, “Que dize este son certero?”
I dijeronle ellos, “No lo entendemos a fe, caballero.”
“Dize aqueste son, que todos abeis pecado
De setenta annos aca, que no os abeis tornado.”
E comenzaron de plorar e dijeron, “Sennor onrrado,
Quierenos perdonar e del maior ende abras grado.
“E no cates a nos, que andamos en bano,
Mas cata a nueso padre que ia es anciano,
Que si tu le conocieses a nueso padre el cano,
Luego le embiaras al preso nueso ermano.”
E quando oiera el nombre de Jacob nombrar
Afligiosele el corazon i el Rei cuido llorar;
Dijoles, “Amigos, sino fuera por acatar
A bueso padre Jacob, io bos faria matar.”
Dijoles el Rei, “Id buesa carrera;
No bos e menester por ninguna manera;
Bueso padre me rogo por su carta berdadera
Que luego os embiase en toda manera.”
Bolbieronse al Rei de cabo a rogar,
Que les diese a su ermano e los quiera guiar,
Que a su padre prometieron de sin él no tornar,
E que tomase al uno de ellos e lo pusiese en su lugar.
Dijoles el Rei, “Eso no seria razon
Que io tomase al catibo e dejase al ladron;
Id de aqui; no me enojeis que me haiceis gran sermon,
I empezad de caminar que no abreis mas razon.”
I apartaronse a consejo en que manera farian,
O a su padre que razon le darian,
O si por fuerza de alli lo sacarian,
E la fe que dieron como se la tendrian.
Comenzó de dezir Judas el maior,
“Id a bueso padre e contadle la razon,
Que su filho ha furtado, fizo nos desonor,
Que el Rei lo tiene preso por furto de grand balor.
“Porque sepades, ermanos, que io de aqui no partiria,
Que todos le prometimos de no fazerle falsia,
Ni a nueso padre mentir no le poria;
Fasta que el Rei lo mande, io de aqui no iria.
“Mas fagamos tanto, si nos caie en grado,
Bolbamos al Rei, i roguemosle pribado,
I, si no lo quiere fazer, pongamos i a recaudo,
Conbatiremos el castillo i en la cibdad entramos.
“Io fallo en la cibdad nuebe barrios granados,
I el palacio del Rei al un costado,
Io combatiré al Rei e matarle e a recaudo,
I bosotros a la cibdad cada uno a su barrio.”
I dentro Judas al Rei, sannudo como un leon,
Dijo, “Ruegote, Rei, que me des un don,
Que me des a mi ermano, i abernos gualardon,
I, sino lo quieres fazer, tomar no quieres onor.
“Que si echo una boz como faze el cabron,
No fincara en la comarca muger ni baron,
Ni aun prennada que no crie la sazon,
Todos amortecidos caeran a baldon.”
Dijoles el Rei, “Faced lo que querrades,
Que en mal grado os lo pongo, si bos no lo fazedes,
Que si bos sois de fuerza, otros ne fallaredes,
Que en lugar sois agora e menester lo abredes.”
Judas se ensanno de una sanna mui airada;
El tomo una muela mucho grande i pesada,
I echola por cima del muro como a una manzana,
I mandola bolber al Rei a su lugar sitiada.
Allegose el Rei a la muela pribado,
I puso el pie en el olhola mui irado,
Mui alta por cima del muro denque por él no era posada,
E la falda no era arremangada.
Judas en aquella hora empezose de ensannar,
I el Rei como lo conocia dejole bien hinchar,
E, quando entendio que abia de baciar,
Senno a su filho que lo fuese a tocar.
E lebantose su filho e fuele a tomar,
Delante del Rei su padre lo fue a llebar,
E luego la sanna se le fue a quitar,
E tambien la fuerza le fue a faltar.
E fue a buscar a sus ermanos e non de bido cosa;
“En mi alma me a tocado esta criazon donosa;
Entiendo que es criazon de Jacob esta barba canosa;”
E fuelos a buscar por la cibdad donosa.
E quando los fallo dijo, “Ermanos, quien me a tocado?”
Ellos le dijeron, “No nos a la fe, ermano.”
Dijo, “Cierto sois segun mi cuidado
De la crianza de Jacob anda por el mercado.”
Alli fablo Jahuda a todos sus ermanos,
“Este es el consejo de los ombres malos;
Quando io bos decia no seiamos ierrados,
E no me quisisteis creier, caimos en los lazos.
“Quando io dezia algun bien, no me queriais escuchar;
De mi padre me pesa quanto me puede pesar;
Roguemos al Criador que nos aia piedad,
E tambien al noble Rei que nos quiera perdonar.”
Alli fué a ablar Judas el maior;
“Bamos delante del Rei con mui fermosa razon,
E de qualquiera manera demandemosle perdon,
Querria que fuesemos fuera del Reino del Leon.”
E fueronse al Rei e dijeronle esta razon;
“Quieres acatar primero al Criador,
I a nueso padre Jacob, de Allah es conocedor.”
Dijoles el Rei, “Guerra me izistes e error.
“Io quiseos mostrar mi fuerza i mi bentura,
E porque todos entendiesedes con seso i cordura
Que la nuestra fuerza sobra por natura;”
E perdonolos el Rei i asentose la mesura.
I ellos estaban alegres porque el Rei los abia perdonado;
E dijoles el Rei, “Amigos, la mesura me a fablado,
E dize que ad aquel bueso ermano en un pozo lo abeis echado,
Io creo que lo fizistes e eso mas de grado.
“E quando lo sacastes por mal precio fue bendido,
Distes lo por beinte dineros como abatido.”
“Rogamoste, Sennor, que seamos creidos,
No creia tales malezas, de tal parte no benimos.”
E saco el Rei una carta que tenia en alzado,
Escripta en Ebraico del tiempo pasado,
De como lo bendieron e lo ubieron mercado,
E tubola guardada el balido fasta de aquel estado.
Judas tomo la carta e leio dictados,
Llorando de sus olhos todos marabillados,
Disiendo, “Quien dio esta carta al Rei en sus manos?”
Dijoles el Rei, “No seiades dudados.”
Dijeron, “Sennor, aquesta es carta
Del catibo que teniamos i dimosla por falta.”
Judas leio toda aquella carta;
Dijoles el Rei, “Sois de mui mala barta.”
E firio el Rei en la mesa como de primero
I el son escuitaba el buen Rei berdadero,
Disendoles el Rei, “Dice este son certero,
Que aquel bueso ermano es bibo e caballero.
“E que sinifica, que el cierto no es muerto,
E que aun bendra con mui gran conpuerto,
E dira a todas las gentes los que le abian buelto,
I a todos los de la tierra los que le an fecho tuerto.
“E dira aqueste son que todos sois pecadores,
E que a bueso padre izisteis malas labores,
I que es la su tristeza por los buesos ierrores,
Cada dia le entristecedes como fazen traidores.”
I el Rei quando bido aquesto llamo a sus pribados,
Que llamasen a los ferreros e les cortasen las manos;
I ellos, de que los bieron con cuchillos i mazos,
Dijeron, “Somos perdidos por nuesos pecados.”
E dijeron al Rei, “Si nosotros lo biesemos,
La tierra que él pisara todos la besariamos;
Mas conbiene nos que nos remediemos,
E mejoremos bentura e todos escaparemos.”
E perdonolos el Rei puesque conocieron
Que andaban ierrados, e se arrepintieron,
E fizieron buenas obras e ansi lo prometieron,
E fueron a su padre, e grande alegria fizieron.
Alli se fue a quedar Judas i Simeon,
I no fueron a su padre mas de ocho, non;
I el padre, quando los bido, dijo aquesta razon,
“No abedes berguenza de muger ni de baron.
“Que son de buesos ermanos el chico e maior e menor,
Candela de mis olhos que por él soi con dolor?”
Dijeronle, “Padre, la mesura furto al Emperador;
El Rei lo abria muerto sino por tu amor.
“I quedan por tu berguenza Judas i Simon,
No quisieron benir por ninguna razon.”
E dijoles el Padre, “Benides con traicion,
De guisa faredes que non de quedara morgon.
“Cada dia menguades e crece mi tristura,
I aun testiguades firmemente en locura,
Que mi filho furto al Rei la mesura.”
I dijeronle, “Padre, lo que bimos es cierto todabia.”
E fizoles una carta para daquel Rei onrrado,
Mas le enbiaba a dezir que buscasen a su ermano,
A Jusuf el chico, el mal abenturado,
Por do quiera que pasasen siempre abenturando.
I dijeronle, “Padre, bolbes en buesa cordura;
Agora nos i mentades de muertos sin figura.”
Dijoles, “Fared lo que io mando, que io sé de la altura
Lo que bosotros no sabeis, de buen Sennor de natura.”
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There is little, as it seems to me, in the early narrative poetry of
any modern nation better worth reading, than this old Morisco version
of the story of Joseph. Parts of it overflow with the tenderest natural
affection; other parts are deeply pathetic; and everywhere it bears the
impress of the extraordinary state of manners and society that gave it
birth. From several passages, it may be inferred that it was publicly
recited; and even now, as we read it, we fall unconsciously into a
long-drawn chant, and seem to hear the voices of Arabian camel-drivers,
or of Spanish muleteers, as the Oriental or the romantic tone happens
to prevail. I am acquainted with nothing in the form of the old
metrical romance that is more attractive,--nothing that is so peculiar,
original, and separate from every thing else of the same class.
No. II.
LA DANÇA GENERAL DE LOS MUERTOS.
The next of the Inedita is the “Danza General,” which I have noticed,
(Vol. I. pp. 89-91,) and which is found in the Library of San Lorenzo
del Escorial, MSS., Cas. IV., Let. b, No. 21. In note 27 on the passage
referred to I have suggested a reason for conjecturing that the Spanish
poem may be taken from an earlier French one; but I ought to add, that,
so far as I am aware, this ghastly fiction is not known to exist in any
earlier form, than that in which it appears in this Manuscript.
Aqui comienza la danza general, en la qual tracta como la muerte
dice abisa á todas las criaturas, que pare mientes en la brevedad
de su vida, é que della mayor cabdal non sea fecho que ella
meresce. E asy mesmo les dice é requiere que bean é oyan bien lo
que los sabios pedricadores les disen é amonestan de cada dia,
dandoles bueno é sano consejo, que puguen en fazer buenas obras
por que ayan conplido perdon de sus pecados. E luego syguiente,
mostrando por espiriençia lo que dise, llama e requiere á todos
los estados del mundo, que vengan de su buen grado ó contra su
boluntad. Comenzando, dise ansy.
DICE LA MUERTE.
Yo so la muerte cierta á todas criaturas
Que son é seran en el mundo durante;
Demando y digo, o orbe, porque curas
De vida tan breve en punto pasante;
Pues non ay tan fuerte nin rescio gigante,
Que deste mi arco se puede amparar;
Conviene que mueras quando lo tirar
Con esta mi frecha cruel traspasante.
Que locura es esta tan magniesta,
Que piensas tu, ome, que el otro morirá
Et tu quedaras por ser bien compuesta
La tu complysion, é que durará?
Non eres cierto, sy en punto verná
Sobre ty á desora alguna corrupcion
De jandre ó carbonco ó tal ynphyçyon,
Porque el tu vil cuerpo se desatará.
O piensas, por ser mancebo valiente
O niño de dias, que á lueñe estaré,
O fasta que llegues á viejo impotente
La mi venida me detardaré.
Abisate bien que yo llegaré
A ty á desora, que non he cuydado
Que tu seas mancebo ó viejo cansado,
Que qual te fallare tal te levaré.
La plática muestra ser pura berdad;
Aquesto que digo, syn otra fallencia,
La santa escriptura con çertinidad
Da sobre todo su firme sentencia,
A todos disciendo, fasced penitencia,
Que a morir avedes non savedes quando;
Sy non ved el frayre que esta predicando,
Mirad lo que disce de su grand sabiençia.
DICE EL PEDRICADOR.
Señores honrados, la santa escriptura
Demuestra e disce, que todo ome nascido
Gostara la muerte, maguer sea dura,
Ca truxo al mundo un solo bocado,
Ca Papa ó rey ó obispo sagrado,
Cardenal ó duque ó conde excelente,
O emperador con toda su gente,
Que son en el mundo de morir han forçado.
BUENO E SANO CONSEJO.
Señores, punad en fascer buenas obras;
Non vos confiedes en altos estados,
Que non vos valdran thesoros nin doblas
A la muerte que tiene sus lasos parados;
Gemid vuestras culpas, descid los pecados,
En cuanto podades con satisfaçion,
Sy queredes aver complido perdon
De aquel que perdona los yerros pasados.
Fasced lo que digo, non vos detardedes,
Que ya la muerte encomienza á hordenar
Una dança esquiva de que non podedes
Por cosa ninguna que sea escapar;
A la cual disce, que quiere levar
A todos nosotros lançando sus redes;
Abrid las orejas que agora oyredes
De su charambela un triste cantar.
DICE LA MUERTE.
A la dança mortal venit los nascidos,
Que en el mundo sois, de qualquiera estado;
El que no quisiere, a fuerça é amidos
Fascer le he venir muy toste privado,
Pues que ya el frayre vos ha predicado,
Que todos vayais á fascer penitencia;
El que non quisiere poner diligencia
Por mi non puede ser mas esperado.
PRIMERAMENTE LLAMA A SU DANÇA A DOS DONCELLAS.
Esta mi dança traye de presente
Estas dos donçellas que vedes fermosas;
Ellas vinieron de muy mala mente
A oyr mis canciones que son dolorosas;
Mas non les valdran flores ny rosas,
Nin las composturas que poner solian;
De mi si pudiesen partir se querrian,
Mas non puede ser, que son mis esposas.
A estas y á todos, por las aposturas,
Daré fealdad la vida partida,
E desnudedad por las vestiduras,
Por siempre jamas muy triste aborrida.
O, por los palacios, daré por medida
Sepulcros escuros de dentro fedientes;
E, por los manjares, gusanos royentes
Que coman de dentro su carne podrida.
E porque el santo padre es muy alto señor
E que en todo el mundo non ay su par,
E desta mi dança será guiador;
Desnude su capa, comiençe á sotar,
Non es ya tiempo de perdones dar,
Nin de celebrar en grande aparato,
Que yo le daré en breve mal rato;
Dançad, padre santo, sin mas detardar.
DICE EL PADRE SANTO.
¡Ay de mi triste! que cosa tan fuerte
A yo, que tractaba tan grand preslacia,
Aber de pasar agora la muerte,
E non me valer lo que dar solia;
Beneficios é honrras é gran señoria
Tobe en el mundo, pensando vevir;
Pues de ty, muerte, non puedo fuyr,
Valme Jesuchristo e la virgen Maria.
DICE LA MUERTE.
Non vos enojedes, señor padre santo,
De andar en mi dança que tengo ordenada
Non vos valdrá el vermejo manto;
De lo que fuistes abredes soldada;
Non vos aprovecha echar la cruzada,
Proveer de obispados, nin dar beneficios;
Aqui moriredes syn ser mas bollicios.
Dançad, imperante, con cara pagada.
DICE EL EMPERADOR.
Que cosa es esta que á tan syn pauor
Me lleva á su dança, á fuerça, sin grado?
Creo, que es la muerte, que non ha dolor
De ome que sea, grande ó cuytado.
No hay ningund rey nin duque esforçado,
Que della me pueda agora defender;
Acorredme todos; mas non puede ser,
Que ya tengo della todo el seso turbado.
DICE LA MUERTE.
Emperador muy grande, en el mundo potente,
Non vos cuitedes, ca non es tiempo tal
Que librar vos pueda imperio nin gente,
Oro, nin plata, nin otro metal;
Aqui perderedes el vuestro cabdal,
Que athesorastes con grand tyrania,
Faciendo batallas de noche e de dia.
Morid, non curedes. Venga el cardenal.
DICE EL CARDENAL.
Ay, madre de Dios, nunca pensé ver
Tal dança como esta á que me fasen yr;
Querría, si pudiese, la muerte estorcer,
Non sé donde vaya, comienço á thremer.
Siempre trabajé noctar y escrevir
Por dar beneficios á los mis criados;
Agora mis miembros son todos torvados,
Que pierdo la vista e non puedo oyr.
DICE LA MUERTE.
Reverendo padre, bien vos abisé,
Que aqui avriades por fuerça allegar
En esta mi dança en que vos faré
Agora ayna un poco sudar;
Pensastes el mundo por vos trastornar
Por llegar á papa e ser soberano;
Mas non lo seredes aqueste verano.
Vos, rey poderoso, venit á dançar.
DICE EL REY.
Valia, valia, los mis caballeros,
Yo non querria yr á tan baxa dança;
Llegad, vos con los ballesteros,
Hamparadme todos, por fuerça de lança;
Mas, que es aquesto que veo en balança
Acortarse mi vida é perder los sentidos?
El coraçon se me quiebra con grandes gemidos;
Adios, mis vasallos, que muerte me trança.
DICE LA MUERTE.
Ay, fuerte tirano, que siempre robastes
Todo vuestro reyno ó fenchistes el arca;
De fazer justicia muy poco curastes,
Segunt es notorio por vuestra comarca;
Venit para mi, que yo so monarca,
Que prenderé á vos é á otro mas alto;
Llegat á la dança cortés en un salto;
En pos de vos venga luego el patriarca.
DICE EL PATRIARCA.
Yo nunca pensé venir á tal punto,
Nin estar en dança tan sin piedad;
Ya me van privando, segunt que barrunto,
De beneficios e de dignidad.
O home mesquino! que en grand ceguedad
Andove en el mundo non parando mientes,
Como la Muerte, con sus duros dientes,
Roba á todo home de qualquier edad.
DICE LA MUERTE.
Señor Patriarca, yo nunca robé
En alguna parte cosa que non deva;
De matar á todos costumbre lo he;
De escapar alguno de mi non se atreva.
Esto vos ganó vuestra madre Eva
Por querer gostar fruta derredada.
Poned en recabdo vuestra cruz dorada;
Sygase con vos el Duque antes que mas veva.
DICE EL DUQUE.
O, que malas nuevas son estas syn falla,
Que agora me trahen, que vaya á tal juego!
Yo tenia pensado de faser batalla;
Esperame un poco, Muerte, yo te ruego.
Sy non te detienes, miedo he, que luego
Me prendas ó me mates; abré de dexar
Todos mis deleytes, ca non puede estar,
Que mi alma escape de aquel duro fuego.
DICE LA MUERTE.
Duque poderoso, ardit e valiente,
Non es ya tiempo de dar dilaciones;
Andad en la dança con buen continente!
Dexad á los otros vuestras guarniciones!
Jamas non podredes cebar los alcones,
Hordenar las justas, nin faser torneos;
Aqui avran fin los vuestros deseos.
Venit, Arçobispo, dexat los sermones!
DICE EL ARÇOBISPO.
Ay, Muerte cruel, que te merescí!
O porque me llebas tan arrebatado?
Viviendo en deleytes nunca te temí;
Fiando en la vida, quedé engañado.
Mas sy yo bien rrijera mi arçobispado,
De ti non oviera tan fuerte temor,
Mas siempre del mundo fuy amador;
Bien se que el infierno tengo aparejado.
DICE LA MUERTE.
Senor Arçobispo, pues tan mal registres
Vuestros súbditos é cleresçia,
Gostad amargura por lo que comistes
Manjares diversos con grand golosya.
Estar non podredes en Santa María
Con palo Romano en pontifical;
Venit á mi dança pues soes mortal!
Pare el Condestable por otra tal vía!
DICE EL CONDESTABLE.
Yo vi muchas danças de lindas doncellas,
De dueñas fermosas de alto linaje,
Mas, segunt me paresce, no es esta dellas,
Ca el thañedor trahe feo visaje.
Venit, camarero! desid á mi paje,
Que trayga el caballo, que quiero fuir,
Que esta es la dança que disen morir;
Sy della escapo, thener me han por saje.
DICE LA MUERTE.
Fuyr non conviene al que ha de estar quedo;
Estad, Condestable, dexat el caballo!
Andad en la dança alegre muy ledo,
Syn faser rruydo, ca yo bien me callo.
Mas verdad vos digo que, al cantar del gallo,
Seredes tornado de otra figura;
Alli perderedes vuestra fermosura.
Venit vos, Obispo, á ser mi vasallo!
DICE EL OBISPO.
Mis manos aprieto, de mis ojos lloro,
Porque soi venido á tanta tristura;
Yo era abastado de plata y de oro,
De nobles palacios é mucha folgura:
Agora la Muerte, con su mano dura,
Traheme en su dança medrosa sobejo;
Parientes, amigos, ponedme consejo,
Que pueda salir de tal angostura!
DICE LA MUERTE.
Obispo sagrado, que fuestes pastor
De animas muchas, por vuestro pecado
A juicio yredes ante el Redentor,
E daredes cuenta de vuestro obispado.
Syempre anduvistes de gentes cargado,
En corte de rey é fuera de ygreja,
Mas yo gorsiré la vuestra pelleja.
Venit, Caballero, que estades armado!
DICE EL CABALLERO.
A mi non paresce ser cosa guisada,
Que dexe mis armas e vaya dançar
A tal dança negra, de llanto poblada,
Que contra los vivos quesiste hordenar.
Segunt estas conviene dexar
Mercedes e tierras que gané del rrey;
Pero, á la fyn, sin dubda non sey
Qual es la carrera que abré de levar.
DICE LA MUERTE.
Caballero noble, ardit, é lijero,
Fased buen semblante en vuestra persona!
Non es aqui tiempo de contar dinero;
Oyd mi cancion, por que modo entona!
Aqui vos faré mover la athaona,
E despues veredes como pone freno
A los de la banda que roban lo ageno.
Dançad, Abad gordo, con vuestra corona!
DICE EL ABAD.
Maguer provechoso só á los religiosos,
De tal dança, amigos, yo non me contento;
En mi celda avia manjares sabrosos,
De ir non curava comer a convento.
Darme hedes sygnado como non consyento
De andar en ella, ca he grand rescelo,
E, sy tengo tiempo, provoco y apelo;
Mas non puede ser que ya desatiento.
DICE LA MUERTE.
Don Abad bendicto, folgado, vicioso.
Que poco curastes de vestir çelicio,
Abraçadme agora, seredes mi esposo,
Pues que deseades placeres é vicio;
Ca yo so bien presta á vuestro servicio,
Avedme por vuestra, quitad de vos saña,
Que mucho me plaze en vuestra compaña.
E vos, Escudero, venit al oficio!
DICE EL ESCUDERO.
Dueñas é doncellas, aved de mi duelo!
Que fasenme por fuerça dexar los amores,
Echome la muerte su sotil ansuelo,
Fasenme dançar dança de dolores;
Non trahen por cierto firmalles nin flores
Los que en ella dançan, mas grand fealdad;
Ay de mi cuytado! que en grand vanidad
Andove en el mundo sirviendo señores.
DICE LA MUERTE.
Escudero polido, de amor sirviente,
Dejad los amores de toda persona!
Venit! ved mi dança é como se adona!
E á los que dançan acompañaredes.
Mirad su figura! tal vos tornaredes,
Que vuestras amadas non vos querran ver.
Abed buen conorte que ay ha de ser.
Venit vos, Dean, non vos corrçedes!
DICE EL DEAN.
Que es aquesto que yo de mi seso salgo?
Pensé de fuyr é non fallo carrera;
Grand venta tenia é buen deanasgo
E mucho trigo en la mi panera.
Allende de aquesto estava en espera
De ser proveido de algund obispado;
Agora la Muerte enbiome mandado,
Mala señal veo, pues fasen la sera.
DICE LA MUERTE.
Don rico avariento, Dean muy ufano,
Que vuestros dineros trocastes en oro,
A pobres é á viudas cerrastes la mano
E mal despendistes el vuestro tesoro;
Non quiero que estedes ya mas en el coro;
Salid luego fuera sin otra peresa!
Yo vos mostraré venir á pobresa.
Venit, Mercadero, á la dança del lloro!
DICE EL MERCADERO.
A quien dexaré todas mis riquesas
E mercadurias que traygo en la mar?
Con muchos traspasos é mas sotilesas
Gané lo que tengo en cada lugar;
Agora la Muerte vinome llamar:
Que será de mi? Non se que me faga.
O Muerte, tu sierra á mi es grand plaga!
Adios, mercaderos, que voyme á finar!
DICE LA MUERTE.
De oy mas non curedes de pasar en Flandes;
Estad aqui quedo e iredes ver
La tienda que traygo de buvas y landres;
De gracia las do, non las quiero vender;
Una sola dellas vos fará caer
De palmas en tierra dentro en mi botica,
E en ella entraredes, maguer sea chica.
E vos, Arcediano, venid al tañer!
DICE EL ARCEDIANO.
O, mundo vil, malo, é fallescedero!
Como me engañaste con tu promision;
Prometisteme vida, de ty non la espero,
Siempre mentiste en toda sason.
Faga quien quisiere la vesytacion
De mi arcedianasgo por que trabajé!
Ay de mi cuytado! grand cargo tomé;
Agora lo siento, que fasta aqui non.
DICE LA MUERTE.
Arcediano, amigo, quitad el bonete!
Venit á la dança suave e onesto!
Ca quien en el mundo sus amores mete,
El mesmo le faré venir a todo esto.
Vuestra dignidad, segund dice el testo,
Es cura de animas, é daredes cuenta;
Sy mal las registes, abredes afruenta.
Dançad, Abogado; dexad el digesto.
DICE EL ABOGADO.
Que fue ora, mesquino, de quanto aprendy,
De mi saber todo é mi libelar!
Quando estar pensé, entonçe cay;
Çegome la muerte; non puedo estudiar;
Resçelo he grande de yr al lugar,
Do non me valdrá libelo nin fuero,
Peores amigos que syn lengua muero;
Abarcome la Muerte, non puedo fablar.
DICE LA MUERTE.
Don falso Abogado, prevalicador,
Que de amas las partes levastes salario,
Venga se vos miente como syn temor
Volvistes la foja por otro contrario;
El chino é el Bartolo é el coletario
Non vos libraran de mi poder mero;
Aqui pagaredes, como buen romero.
E vos, Canónigo, dexad el breviario.
DICE EL CANÓNIGO.
Vete agora, Muerte, non quiero yr contigo;
Dexame yr al coro ganar la rracion;
Non quiero tu dança, nin ser tu amigo;
En folgura vivo, non he turbacion.
Aun este otro dia obe provysion
Desta calongya, que me dio el perlado;
Desto que tengo soy bien pagado;
Vaya quien quisiere á tu vocacion.
DICE LA MUERTE.
Canonigo, amigo, non es el camino
Ese que pensades. Dad aca la mano;
El sobrepeliz delgado de lino
· · · · · ·
Darvos he un consejo que vos sera sano;
Tornad vos á Dios, e fased penitencia,
Ca sobre vos cierto es dada sentencia.
Llegad acá, Fisico, que estades ufano.
DICE EL FISICO.
Myntiome, sin duda, el fin de Abicenna,
Que me prometio muy luengo vevir,
Rygiendome me bien á yantar é cena,
Dexando el bever despues de dorrmir.
Con esta esperança pensé conquerir
Dineros é plata, enfermos curando;
Mas agora veo que me va llevando
La Muerte consygo; conviene sofrir.
DICE LA MUERTE.
Pensaste vos, Fisico, que, por Galeno
O Don Ypocras con sus inforismos,
Seriades librado de comer del teno
Que otros gastaron de mas sologismos?
Non vos valdrá faser gargarismos,
Componer xaropes, nin tener dieta;
Non só sy lo oystes, yo só la que aprieta.
Venid vos, Don Cura, dexad los bautismos.
DICE EL CURA.
Non quiero exebçiones, ni conjugaciones;
Con mis perrochianos quiero yr folgar;
Ellos me dan pollos é lechones
E muchas obladas con el pié de altar.
Locura seria mis diesmos dexar,
E ir a tu dança de que non se parte;
Pero, á la fin, non se por qual arte
Desta tu dança pudiese escapar.
DICE LA MUERTE.
Ya non es tiempo de yaser al sol
Con los perrochianos beviendo del vino;
Yo vos mostraré un semifasol
Que agora compuse de canto muy fino;
Tal como á vos quiero aver por vecino,
Que muchas animas tovistes en gremio;
Segunt los registes, abredes el premio.
Dance el Labrador, que viene del molino.
DICE EL LABRADOR.
Como conviene dançar al villano
Que nunca la mano sacó de la reja?
Busca, si te place, quien danse liviano.
Deja, Muerte, con otro
treveja, Ca yo como toçino é á veces oveja,
E es mi oficio trabajo é afan,
Arando la tierra para sembrar pan;
Por ende non curo de oyr tu conseja.
DICE LA MUERTE.
Si vuestro trabajo fue syempre sin arte,
Non fasiendo furto en la tierra agena,
En la gloria eternal abredes grand parte,
E por el contrario sufriredes pena.
Pero con todo eso poned la melena;
Allegad vos á me, yo vos buire,
Lo que á otros fise, á vos lo faré.
E vos, Monje negro, tomad buen estrena.
DICE EL MONJE.
Loor é alabança sea para siempre
Al alto Señor, que con piedad me lieva
A su santo reyno, á donde contemplo
Por siempre jamás la su magestad;
De carcel escura vengo á claridad,
Donde abré alegria syn otra tristura;
Por poco trabajo abré grand folgura;
Muerte, non me espanto de tu fealdad.
DICE LA MUERTE.
Sy la regla santa del Monje Bendicto
Guardastes del todo syn otro deseo,
Sin duda temed que soes escripto
En libro de vida, segunt que yo creo;
Pero, si fesistes lo que faser veo
A otros, que andan fuera de la regla,
Vida vos daran que sea mas negra.
Dançad, Usurero, dexad el correo!
DICE EL USURERO.
Non quiero tu dança nin tu canto negro,
Mas quiero prestando doblar mi moneda;
Con pocos dineros, que me dió mi suegro,
Otras obras fago que non fiso Beda.
Cada año los doblo, demas está queda
La prenda en mi casa que está por el todo;
Allego rriquezas y hyariendo de cobdo;
Por ende tu danza á mi non es leda.
DICE LA MUERTE.
Traydor Usurario, de mala concencia,
Agora veredes lo que faser suelo;
En fuego ynfernal sin mas detenencia
Porné la vuestra alma cubierta de duelo;
Allá estaredes, do está vuestro abuelo,
Que quiso usar segund vos usastes;
Por poca ganancia mal syglo ganastes.
E vos, Frayre Menor, venit á señuelo!
DICE EL FRAYRE.
Dançar non conviene á maestro famoso,
Segunt que yo so en religion;
Maguer mendigante vivo vicioso,
E muchos desean oyr mi sermon,
Desidesme agora que vaya á tal son;
Dançar non querria sy me das lugar;
Ay de mi cuydado! que abré á dexar
Las honrras e grado, que quiera ó que non.
DICE LA MUERTE.
Maestro famoso, sotil, é capaz,
Que en todas las artes fuistes sabidor,
Non vos acuytedes, limpiad vuestra faz,
Que á pasar abredes por este dolor;
Yo vos levaré ante un sabidor
Que sabe las artes syn ningunt defecto,
Sabredes leer por otro decrepto.
Portero de Maça, venid al tenor!
DICE EL PORTERO.
Ay, del rey barones, acorredme agora!
Llevame syn grado esta muerte brava;
Non me guarde della, tornome á dessora,
A puerta del Rey guardando estava;
Oy en este dia al Conde esperava,
Que me diese algo por que le dy la puerta;
Guarde quien quisyere ó fynquese abierta,
Que ya la mi guarda non vale una fava.
DICE LA MUERTE.
Dexad esas vozes, llegad vos corriendo,
Que non es ya tiempo de estar en la vela;
Las vuestras baratas yo bien las entiendo
A vuestra cobdicia por que modo suena;
Cerrades la puerta de mas quando yela
Al ome mesquino que vien á librar;
Lo que del levastes abres á pagar.
E vos, Hermitaño, salid de la celda!
DICE EL HERMITAÑO.
La Muerte reçelo, maguer que so viejo,
Señor Jesu Christo, a ty me encomiendo;
De los que te sirven, tu eres espejo;
Pues yo te servi, la tu gloria atiendo;
Sabes, que sufri lazeria viviendo
En este desierto en contemplacion,
De noche é de dia faziendo oracion,
E por mas abstinencia las yerbas comiendo.
DICE LA MUERTE.
Fazes grand cordura; llamarte ha el Señor,
Que con diligencia pugnastes servir;
Sy bien le servistes abredes honor
En su santo reyno, do abes á venir;
Pero con todo esto abredes á yr
En esta mi dança con vuestra barvaça;
De matar á todos aquesta es mi caça.
Dançad, Contador, despues de dormir!
DICE EL CONTADOR.
Quien podria pensar que tan syn disanto
Abia á dexar mi contaduría?
Llegué á la Muerte, e vi desbarato
Que faria en los omes con grand osadia;
Alli perderé toda mi valía,
Averes, é joyas, y mi grand poder;
Faza libramientos de oy mas quien quisiere,
Ca cercan dolores el anima mia.
DICE LA MUERTE.
Contador, amigo, ssy bien vos catades,
Como por favor é averes por don;
Librastes las cuentas, razon es que ayades
Dolor é quebranto por tal ocasyon.
Cuento de alguarismo nin su division
Non vos ternan pró, e yredes comigo;
Andad aca luego asy vos lo digo.
E vos, Diacono, venid á leccion!
DICE EL DIACONO.
Non veo que tienes gesto de lector
Tu que me convidas que vaya á leer;
Non vy en Salamanca maestro nin doctor
Que tal gesto tenga nin tal paresçer.
Bien sé que con arte me quieres fazer,
Que vaya á tu dança para me matar;
Sy esto asy es, venga administrar
Otro por mi, que yo vome á caer.
DICE LA MUERTE.
Maravillome mucho de vos, Diacon,
Pues que bien sabedes, que es mi doctrina
Matar á todos por justa rraçon,
E vos esquivades oyr mi bocina;
Yo vos vestiré almatica fina,
Labrada de pino en que miniestredes,
Fasta que vos llamen en ella yredes.
Venga el que rrecabda, é dance ayna!
DICE EL RECABDADOR.
Asaz he que faga en recabdar
Lo que por el rey me fue encomendado;
Por ende non puedo nin devo dançar
En esta tu dança que non he acostumbrado.
Quiero yr agora apriessa priado
Por unos dineros que me han prometido;
Ca he esperado é el plazo es venido,
Mas veo el camino del todo cerrado.
DICE LA MUERTE.
Andad acá luego syn mas tardar,
Pagad los cohechos que avedes levado,
Pues que vuestra vida fue en trabajar
Como robariedes al ome cuytado;
Dar vos he un pago en que esteys asentado,
E fagades las rentas que tenga dos pasos;
Alli dares cuenta de vuestros traspasos.
Venid, Subdiacono, alegre é pagado!
DICE EL SUBDIACONO.
Non he menester de yr á trocar
Como fazen esos que traes á tu mando;
Antes de evangelio me quiero tornar
Estas quatro témporas, que aun seran llegando.
En lugar de tanto, veo que llorando
Andan todos essos, no fallan abrigo;
Non quiero tu dança, asy te lo digo,
Mas quiero pasar el salterio reszando.
DICE LA MUERTE.
Mucho es superfluo el vuestro alegar;
Por ende dexad aquesos sermones;
Non tenes maña de andar á dançar,
Nin comer obladas cérca los tizones;
Non yredes mas en las proçysiones
Do davades vozes muy altas en grito,
Como por enero fazia el cabrito.
Venid, Sacristan, dexad las rraçones.
DICE EL SACRISTAN.
Muerte, yo te rruego, que ayas piadad
De mi que so moço de pocos dias;
Non conosci á Dios con mi mocedad,
Nin quise tomar nin seguir sus vias.
Fia de mi, amiga, como de otro fias,
Porque satisfaga del mal que he fecho.
A ty non se pierde jamas tu derecho,
Ca yo yre, sy tu por mi envias.
DICE LA MUERTE.
Don Sacristanejo, de mala picaña,
Ya non tienes tiempo de saltar paredes,
Nin andar de noche con los de la caña,
Faziendo las obras que vos bien sabedes.
Andar á rondar vos ya non podredes,
Nin presentar joyas á vuestra señora;
Sy bien vos quiere, quinte vos agora.
Venit vos, Rrabi, acá meldaredes.
DICE EL RRABI.
Heloim e Dios de Habrahan,
Que prometiste la redepçion!
Non sé que me faga con tan grant afan;
Mandadme que dançe, non entiendo el son.
Non ha ome en el mundo de quantos y sson
Que pueda fuyr de su mandamiento.
Veladme, dayanes, que mi entendimiento
Se pierde del todo con grand afliccion.
DICE LA MUERTE.
Don Rrabi, Rrabi barbudo, que siempre estudiastes
En el talmud é en sus doctores,
E de la verdad jamas non curastes,
Por lo cual abredes penas é dolores,
Llegad vos acá con los dançadores,
E diredes por canto vuestra beraha,
Dar vos han possada con Rrabi aça.
Venit, Alfaqui, dexad los sabores.
DICE EL ALFAQUI.
Sy Allaha me vala, es fuerte cosa
Esto que me mandas agora facer;
Yo tengo muger discreta, graciosa,
De que he garajado é ausar plazer;
Todo quanto tengo quiero perder,
Dexame con ella solamente estar;
De que fuere viejo mandame levar,
E á ella conmigo, sy a ty pluguiere.
DICE LA MUERTE.
Venit vos, amigo, dexar el zalá,
Ca el gameño pedricaredes
A los veinte é siete: vuestro capellá
Nin vuestra camisa non la vestiredes
En Meca ni en layda, y non estaredes
Comiendo buñuelos en alegría;
Busque otro alfaquí vuestra moreria.
Passad vos, Santero, veré que diredes.
DICE EL SANTERO.
Por cierto mas quiero mi hermita vivir
Que non yr allá do tu me dizes;
Tengo buena vida aunque ando á pedir,
E como á las veces pollos é perdices;
Sé tomar al tiempo bien las codornices,
E tengo en mi huerto asaz de repollos.
Vete, que non quiero tu gato com pollos;
Adios, me encomiendo y á señor San Helices.
DICE LA MUERTE.
Non vos vale-nada vuestro recelar;
Andad acá luego vos, Don Taleguero,
Que non quisistes la hermita adobar;
Fezistes alcuza de vuestro garguero;
Non visitaredes la bota de cuero
Con que á menudo soliades beber;
Çurron nin talega non podres traer,
Nin pedir gallofas como de primero.
LO QUE DICE LA MUERTE Á LOS QUE NON NOMBRO.
A todos los que aqui no he nombrado,
De qualquier ley e estado ó condicion,
Les mando que vengan muy toste priado
A entrar en mi dança sin escusaçion;
Non rescebiré jamas exebcion,
Nin otro libelo, nin declinatoria;
Los que bien fizieron abran syempre gloria;
Los que al contrario abran dapnacion.
DICEN LOS QUE HAN DE PASAR POR LA MUERTE.
Pues que asy es que á morir avemos
De necesidad syn otro remedio,
Con pura conciencia todos trabajemos
En servir á Dios sin otro comedio;
Ca el es Principe, fin, é el medio,
Por do, sy le place, abremos folgura;
Aunque la Muerte, con dança muy dura,
Nos meta en su corro en qualquier comedio.
No. III.
EL LIBRO DEL RABI SANTOB.
The poetry of the Rabbi de Santob, whose name and title are spelt in
different ways, is here printed from the manuscript in the National
Library at Madrid, marked B. b. 82, folio, beginning at f. lxi. I have
spoken of it, (Vol. I. pp. 86, 87,) and would repeat the wish there
expressed, that the present copy should be collated with the one in the
Library of the Escurial.
Como quiera que dize Salomon, e dize verdat, en el libro de los
proverbios, “quien acrecienta ciencia, acrescienta dolor,” pero
que yo entiendo que a esto que el llama dolor que es trabajo del
coraçon e del entendimiento. E asi no lo devemos tener al tal
dolor por malo, ca el non lo dixo mal dolor, nin por que ome deue
causa escusarse de la ciencia e de la buena arte en la ciencia es
causa al entendido, poned le en folgura corporal e espiritual,
e aun digo que Salomon antes cual e despues que escrivio e dixo
en los dicho proverbios e el que acreçienta çiençia acresçienta
dolor al acresçento ciencia amos del ade oy vista en la biblia
que le e ... el dicho libro de proverbios e el libro de los
cantares o canticores e el libro de vanidades o clesiasticas, e
fiso el libro de sapiençia, amad justiçia los que judgades la
tierra, e sea asy que se entiende que no lo dixo por mal dolor,
casy lo el syntiera por dolor no se trabajara de acresçentar
çiençia, pero este dolor es asemejado al trabajo de bien faser,
que trabaja ome en yr luengo camino por alcançar conplimiento de
su deseo, e es aquel trabajo folgura, gloria, e no dolor, aunque
pasa por el por lo mucho del bien fase ninguno aquelo dolor, e
asi que dixo, acreçienta dolor, por que quien mucho lee mucho
trabaja, e mientra mas acresçienta el estudio mas acrescienta
trabajo para el fruto que el entendides ssaca del tal trabajo
para el fruto o dolor es de tamaña gloria que el trabajo e dolor
con que se alcanço es ninguno e cosa olvidada e non sentyda, non
enpecible mas antes fue, e es causa de bien e es afigurado, como
sy disen a omen contar doblas para el ciento es que trabaja en
el contar, pero mas pro saca myentra mas contare asi que non lo
dixo por dolor es pecible ni malo, ca dolor ay que ome desea á
las veses que con el avrie grant folgura e non syn el asi que
es muchas veses deseado dolor et commo la tanger mañera que
todavia cobdiçia aquel dolor mas que todas las folguras e viçios
del mundo porque es causa de todo su deseo asi que es dolor
nesçesario o provechoso, e por esto non deve çesar de fablar
çiençia el que sabe por cuyta de sofrir trabajos o dolor, mayor
mente que es notorio, que vyene por devyna influyda de Dios en
el omen que la asi que non la da Dios para que la calle nin para
quel influydo solo salvo para faser bien commo la sacra ley
que dio a Muyssen non sollamente para el mas para ssu pueblo
de generaçion e aun para todos los nasçidos que a su ley sse
allegaron, como dise Ysayas en el cº.
El linaje que lo serviere sera contado a el por publico suyo
asi que el sseñor da sabiduria a uno para enseñarla a muchos, e
puede aqui desir que qvien quisyere pues el señor Dios commo da
la sabiduria a uno para enseñarla a muchos, tan bien la podria
dar á los muchos e en verdat para que o porque es esto diria yo
a el respondote que tan bien podria dar Dios la ley syn que se
enseñase por escritura a cada nasçido pero no se le entendia
ni seria sabido que bynya de Dios, nin por acarreamiento del
Espiritu Sancto asy que non seria Dios tan conoscido, e por esto
es en el secreto de Dios vien lo que a nos non se entyende, ca
el Señor todas las cosas que el fiso e son con sabiduria acabada
que es en el asi que devemos creer que es bien aprender que quien
pretende e entender del que entyende e punar en el tal trabajo
que naçe dello gloria e folgura asi que non es dolor doloroso,
mas es dolor provechoso. Pues asi es, plaziendo a Dios, declarare
algo en las trobas de Rabisantob el Judio de Carrion en algunas
partes que parescen escritas aunque no son escritas salvo por
quanto son trobas e todas escritura rymada paresçe entrepatada e
non lo es que por guardar los consonantes disce algunas veses lo
que ha de desir despues disce lo antes. E esto quiero yo trabajar
en declarar con el ayuda de Dios para algunos que pueden ser que
leeran e non entenderan syn que otro gelas declare commo algunas
veses la he ya visto esto por cuanto syn dubda las dichas trobas
son muy notable escritura, que todo omen la deviera de curar,
ca esta fue la entençion del sabio Raby que las fiso, por que
escritura rimada es mejor decorada que non la que va por testo
llano, e dise asy el prologo de sus rymas es veynte e tres coplas
fasta de quiero desir del mundo.
Señor Rey, noble, alto,
Oy este sermon,
Que vyene desyr Santob,
Judio de Carrion,
Comunalmente trobado
De glosas moralmente,
De la filosofia sacado
Segunt que va syguiente.
Quando el Rey Don Alfonso
Fyno, fynco la gente,
Como quando el pulso
Fallesçe al doliente.
Que luego non ayudaua,
Que tan grant mejoria
A ellos fyncaua,
Nin omen lo entendia.
Quando la rosa seca
En su tiempo sale,
El agua della fynca
Rosada que mas vale.
Asi vos fyncastes del
Para mucho turar,
E faser lo que el
Cobdiciava librar.
Como la debda mia
Que a vos muy poco monta
Con la qual yo podria
Bevyr syn toda onta,
Estando con cuyta
De miedos de pecados,
Que muchos fis syn cuyta,
Menudos e granados.
Teniame por muerto,
Mas vyno me el talante
Un cornote muy cierto,
Que me fiso vien andante.
Omen torpe, syn seso,
Seria a Dios baldon
La tu maldat en peso
Poner con su perdon.
El te fiso nascer,
Byves en merced suya;
Como podria vencer
A su obra la tuya?
Pecar es la tu maña,
E la suya perdonar,
El alongar la saña,
Los yerros oluidar.
Bien commo es mas alto
El cielo que la tierra,
El su perdon es tanto
Mayor que la tu yerra.
Segunt el poder suyo
Tanto es la su obra suya,
Segunt el poder tuyo
Tal es la obra tuya.
Obrar de omen que nada
Es todo el su fecho,
Es su vyda penada,
Es a muy poco trecho.
Como seria tan grande
Como la del Criador,
Que todo el mundo anda
E fas en derredor
Andar aquella rueda
El sol e las estrellas,
E jamas nunca queda,
E sabe cuenta dellas.
Quanto el tu estado
Es ante la tu gloria,
Monta el tu pecado
A su mysiricordia.
Seria cosa estraña
Muy fuera de natura,
La tu yerra tamaña
Ser como su mesura.
Et desto non temas
Que ser non podria,
En que non tornes jamas
En la tu rebeldia,
Mas en te arrepentyr
E fazer oraçion,
Et merced le pedyr
Con magnifestaçion
De todo lo pasado,
E partyr de lo mano,
Con tanto perdonado
Seras bien de lyviano.
Et non sabe la persona
Torpe que non se baldona
Por las priesas del mundo
Que nos da a menudo.
I non sabe que la manera
Del mundo esta era,
Tener syempre viciosos
A los onbres astrosos,
Et ser [de] guerreados
Los omes onrrados,
Alça los ojos a cata
E veras la mar alta,
Et sobre las sus cuestas
Anda cosas muertas,
E yazen çafondadas
En el piedras presciadas.
Et el peso asi
Avaga otro si,
La mas llena balança
E la mas vasya alça.
Et en el çielo estrellas
E sabe cuenta dellas,
Non escuresçen dellas una,
Sy non el sol e la luna.
Las mys canas teñilas,
Non por las auorrescer,
Ni por desdesyrlas,
Nin mançebo parescer,
Mas con miedo sobejo
De omes que bastarian
En mi seso de viejo,
E non lo fallarian.
Pues trabajo me mengua,
Donde puede auer,
Prodire de mi lengua
Algo de mi saber.
Quando no es lo que quiero,
Quiero yo lo que es;
Si pesar he primero,
Plaser avré despues.
Mas pues aquella rueda
Del cielo una ora
Jamas non esta queda,
Peora et mejora,
Aun aqueste laso
Renovara el escripto,
Este pandero manso
Aun el su rretynto;
Sonara vernaadia,
Avra su libertad,
Paresçio como solia
Valer el su quintal.
Yo proue lo pesado,
Prouare lo lyviano,
Quiça mudare fado
Quando mudare la mano.
Resçele si fablase
Que enojo faria,
Por si me callase
Por torpe fyncaria.
Quel que no se muda,
Non falla lo que plas;
Disen que ave muda
Aguero nunca fas.
Porque pisan poquella,
Saron tierra perlando;
Omes que pisan ella
Para siempre callando.
Entendi que en callar
Avri grant mejoria,
Avorresçi fablar
E fueme peoria.
Que non so para menos
Que otros de mi ley,
Que ovieron buenos
Donadios del Rey.
Syn mi rrason ser buena
Non sea despreçiada
Por que la dis presona
Rafez que mucha espada.
De fyno azero sano
Sale de rrota vayna;
Salir e del gusano
Se fare la seda fyna.
E astroso garrote
Fare muy ciertos trechos,
E algunt astroso pellote
Cubre blancos pechos.
Et muy sotil trotero
Aduze buenas nuevas,
E muy vil vezerro
Presenta ciertas prueuas.
Por nascer en el espino
No val la rosa cierto
Menos, nin el buen vyno
Por nascer en el sarmyento.
Non val el açor menos
Por nascer de mal nido,
Ni los enxemplos buenos
Por los dezir Judio.
Non me desdeñen por corto,
Que mucho Judio largo
Non entraria a coto
A fazer lo que yo fago.
Bien se que nunca tanto
Quatro tyros de lança
Alcançaria quanto
La saeta alcança;
Et rrazon muy granada
Se diz en pocos versos,
E cinta muy delgada
Suffre costados gruesos.
Et mucho ome entendido,
Por ser vergonçoso,
Es por torpe tenido
E llamado astroso.
Et sy viese sazon
Mejor e mas apuesta,
Diria su razon
Aquel que lo denuesta.
Quiero dezir del mundo
E de las sus maneras,
E commo del dubdo
Palabras muy certeras.
Que non se tomar tiento,
Nin fazer pleytesia,
De acuerdos mas de çiento
Me torno cada dia.
Lo que uno demuestra
Veo a otro loallo,
Lo que este apuesta
Veo a otro afeallo.
La vara que menguada
La diz el comprador,
Esta mesma sobrada
La diz el vendedor.
El que lança la lança
Semejale vaguarosa,
Pero al que alcança
Semejale presurosa.
Dize, sy quier no diese
Pan nin vyno al suelo
En tal que ome viese
Ya la color del çielo.
Olvidado amenos
Su color con nublados,
Con lodos non podemos
Andar por los mercados.
Lo mucho non es nunca
Vueno nin de espeçia fyna,
Mas vale contrilla poca
Que mucha melezyna.
Non puede cosa ninguna
Syn fyn mucho cresçer,
Desque fynche la luna
Torrne a fallesçer
A todo ome castigo
De sy mesmo se guarde
Mas que de enemigo
Con tanto seguro ande.
Guardese de su envidia,
Guardese de su saña,
Guardese de su cobdiçia,
Que es la peor maña.
Non puede ome tomar
En la cobdiçia tyento;
Es profundo mar,
Syn orilla e syn puerto.
De alcançar una cosa
Nasce cobdiçia de otra;
Mayor e mas sabrosa
Que mengua bien de sobra.
Quien buena piel tenia
Que el amplia para el frio,
Tabardo non pidiria
Jamas, sy non por vrio.
Por quel su veryno
Buen tabardo tenia,
Con zelo el mesquino
En cuydado venia.
Fue buscar tabardo,
E fallolo a otir acuesta
Por otro mas onrrado
Para de fyesta en fiesta.
Et sy este primero
Tabardo non fallara,
Del otro di santero
Jamas non se membrara.
Quando lo poco vyene
Cobdiçia de mas cresçe;
Quanto mas ome tyene
Tanto mas le fallesçe.
Et quanto mas alcança
Mas cobdiçia dos tanto,
Alfyn desque calça
Calças tyene por quebranto.
De andar de pye camino
E va buscar rroçyn;
De calçar calças vyno
A cobdiçia syn fyn.
Para el rrocyn quier ome
Quel piense e çeuada,
Establo e buen pesebre
E desto todo nada.
No te menguava nada,
Las calças non tenia;
Los çapatos solados
Su jornada conplia.
Yo fallo en el mundo
Dos omes e non mas,
E fallar nunca puedo
El terçero jamas;
Un buscador que cata
E non alcança nunca,
E otro que nunca se farta
Fallando quanto busca;
Quien falle e se farte
Yo non puedo fallarlo;
Que pobre bien andante
E rrico omen llamarlo.
Que non ya omen pobre
Synon el cobdiçioso,
Nin rrico synon ome
Con lo que tiene gozoso.
Que en lo quel cumple quiere
Poco le abondara,
E quen sobras quesyere
El mundo non le cabra.
Quanto cumple a omen de su,
De su algo sy syrve;
De lo demas es syenpre
Syervo a quanto vyve,
Todo el dia lazrado,
Corrido por traello;
A la noche cuytado
Por miedo de perdello.
El tanto non le plaze
Del algo que averlo,
Quanto pesar le faze
El miedo de perderlo.
Non se farta non le carbiendo
En afan nin en talega;
Et lazra non sabiendo
Para quien lo allega.
Syenpre las almas grandes,
Queriendose honrrar,
Fazen en sus demandas
A los cuerpos lazrar.
Por conplir sus talantes
Non les dexan folgar;
Fazen los viandantes
De logar en logar.
La alma granada vyene
A perderse con el çelo,
Quanto que demas tyene
Su vesyno un pelo.
Tyende grant miedo fuerte
Que le aventajaria,
E non le membraria de la muerte
Que los ygualaria.
Por buscar lo demas
Es quanto mal auemos;
Por lo necessario jamas
Mucho non le lazraremos.
Sy non que te mengue quieres
Dexa la tu cobdiçia;
Lo que auer podieres
Solo eso cobdiçia
Tanto es un debdo fuera
De la rraya asignada,
Commo si lueñe tierra fuera
Dende una jornada.
Quanto mas que auia
Pesar el omen loco,
En lo queste perdia
Por mucho que por poco.
Quando por poco estoruo
Perdio lo que buscaua,
Del grant pesar que ovo
Nunca se conortava.
Non sabe que por cobrirse
Del ojo cunple tanto
Un lienço, como si fuese
Muro de cal i canto.
Tanto se lo que yaze
Detras del destajo,
Quanto se lo que faze
El de allende tajo.
Lo que suyo non era,
Tanto, con dos pasadas,
Lueñe, como sy fuera
Dende veynte jornadas.
Tan lueñe es de ayer
Commo el año pasado,
Es quien ha de ser
De feridas guardado.
Tanto val un escudo
Entre el e la saeta,
Como sy todo el mundo
Entre el e ella meta.
Ca pues non lo firio,
Tal es un dedo cerca
Del, commo la que dio
Allende la çerca.
El dia de ayer tanto
Alcançar podemos,
Nin mas nin menos quanto
Oy null años faremos.
Tu por mucho andar
Alyñar lo pasado,
Nin pierde por quedar
Lo que non es llegado.
Tan fea nin fermosa,
En el mundo ya ves,
Se puede alcançar cosa
Sinon por su reves.
Quien ante non esparze
Trigo, non allega,
Sy con tierra non ayaze
A espiga nunca llega.
Non se puede coger rosa
Syn pisar las espynas,
La miel es dulce cosa
Mas tyen agras vezyna.
La pas non se alcança
Synon con guerrear;
Non se gana folgança
Synon con el lazrar.
Por la grant mansedat
A ome fallaran;
E por grant crueldat
Todos lo aborresçeran.
Por la grant escaseza
Tener lo ha por poco;
Por mucha franqueza
Rrazonar lo ha por loco.
Sy tacha non oviese
En el mundo pobreza,
Non aunque valiese
Tanto como la flaqueza.
Mas ha en ella una
Tacha que le enpesce
Mucho, que commo la luna
Mengua e despues cresce.
La franqueza sosobra
Es de toda costunbre,
Que por usar la cobra
Saber las cosas onbre.
Lo que omen mas usa,
Eso mejor aprenda,
Sy non es esta cosa
Que por usar la mas pierde.
Usando la franqueza,
No se puede escusar
De venir a pobreza,
Que en mucho la usar.
Que todavia dando
Non fyncaria que dar,
Asi que franqueando
Menguara al franquear.
Commo la candela mesma,
Tal cosa es al ome
Franco, que ella se quema
Por dar a otro lunbre.
Al rey solo conviene
De usar la franqueza,
E sigurança tyene
De non venyr a pobreza.
A otro non es bien
Sy non lo comunal;
Dar e tener convien;
E lo demas es mal.
Sy omen dulce fuere
Commo agua lo veneran,
E sy agro sopiere
Todos lo escopiran.
Sy quier por se guardar
De los astreros omes
A menudo mudar
Deve las costunbres.
Que tal es ciertamente
El come commo el viso,
Rrecelando la gente
Ante que lo han pasado.
Uno dando vozes
Donde entrades,
Fondo es cient braças
Que vos aventurades;
Desque a la orilla pasa
Diz que dubdades;
No dan a la rodilla,
Pasad e non temades.
Et bien tal es el ome,
Desque es barruntado
En alguna costunbre,
Por ella es entrado.
Por esto los omes,
Por se guardar de dampno,
Deven mudar costunbres
Como quien muda damno.
Oy bravo, cras manso;
Oy sinple, cras lozano;
Oy largo, cras escaso;
Oy en cerro, cras en llano.
Una vez umildança,
E otra vez baldon;
E un tienpo vengança,
E en otro tienpo perdon.
Bien esta el perdon
Al que se puede vengar,
E soffrir el baldon
Quando se puede negar.
Con todos non convienen
Usar por un ygual,
Mas a los unos con bien,
A los otros con mal.
Pagado e sanudo
Vez dexa e vez tien,
Que non ha mal en el mundo
En que non ay bien.
Tomar del mal lo menos
E lo demas del bien;
A malos e a buenos,
A todos estos convien.
Honrrar por su bondat,
Al bueno es prouado;
Al malo de maldat
Suya por ser nunca dado.
Lo peor del buen ome
Que non vos faga bien,
Que dano de costunbre
Del bueno nunca vyen.
Et lo mejor del malo
Que mas del non ayades,
Ca nunca bien fallarlo
En el non entendades.
Pues ser ome manso
Con todos non convien;
Mas oy priesa, eras paso;
Vezes mal, vezes bien.
El que quisiere folgar
Ha de lazrir primero,
Sy quiere a paz llegar
Sea antes guerrero.
Al que torrna al robo
Fuelga maguer le agrado,
Plazer al ojo del lobo
Con el polvo del ganado.
Sienbra cordura tanto
Que non nasca paresa,
E verguença, en quanto
Non la llamen torpeza.
Fizo para lacerio
Dios al ome nascer,
Por yr de feria en feria
A buscar do guarescer.
Por rruas e por feria
A buscar su ventura,
Ca es muy grant soberuia
Quere pro con folgura.
Non ha tal folgura
Commo lazeria conpró,
E quien por su cordura
Su entencion cunplio.
Quien por su seso cierto
Quiere acabar su fecho,
Una vez entre ciento
No sacaria provecho.
Ca en las aventuras
Yaze la pro colgada,
E es con las locuras
La ganancia conprada.
Quien las cosas dubdadere,
Todas non se meseran;
De lo que cobdiciare
Poco acavara.
Por la mucha cordura
Es la pro estoruada,
Pues en la aventura
Esta la pro colgada.
Pues por rregla derecha,
Derecha el mundo non se guia;
El mucho dubdar echan
A ome en astrosia.
Mal seso manifiesto
Non digo yo usar,
Quel peligro presto
Deuelo escusar.
Mas ygual uno de otro
El menguar e el sobrar,
A lazrar o encuentro
Deuese aventurar.
Quien vestyr non quiere
Sy non piel syn yjada,
De frio que fizyere
Avra rraçon doblada.
Quien de la pro quiere mucha
A de perder e vrio;
Quien quiere tomar trucha
Aventurese al rrio.
Quien los vientos guardare
Todos non se abraran,
E quien las trunes guardare
Jamas non segara.
Non syn noche dia,
Nin segar syn senbrar,
Nī ha fumo syn fuego,
Nī reyr syn llorar.
Nō ay syn corro luēgo,
Nī syn tarde ayna,
Nī ha fumo syn fuego,
Nī syn comas faryna.
Nī ganar syn perder,
Nī syn luxar altera,
Saluo en Dios poder
Quel y a syn flaqueza.
Nī ha syn tacha cosa,
Nī cosa syn soçobra,
Nī syn fea fermosa,
Nī sol nō ha syn sonbra.
La vondat de la cosa
Saben por su rreues;
Por agra la sabrosa,
La faz por el reues.
Syn noche nō ouiesemos,
Ninguna mejoria
Conoscer lo sabriamos
A la lunbre del dia.
Nō ha piel syn yjadas,
Nī luēgo syn despues,
Nī viētre syn espaldas,
Nī cabeça syn pies.
Demas q son muy pocos
Los q saben el seso,
Tā poco como de los locos
Los cuerdos por un peso.
Uno nō sabe el quanto
Buscar de lo q deue,
E el otro dos tanto
Del derecho se atreue.
El uno por allēde
Buscar de su derecho,
E otro por aquende
Nō ovieron provecho.
Et los q trabajaron
De los en paz meter,
Por muy torpes fyncaron
Solo en lo cometer.
De sy dan cuēta cyerta,
Qēn orgullo mantyē,
Que poco en su tyesta
De meollo nō tyē.
Que sy nō fuere loco
Nō usaria asy,
Si conosciese un poco
Al mūdo e a sy.
Sy esta paz fysiera
Ligero fuera luego
De creer que boluiera
Al agua con el fuego.
Usa el omē noble
A los altos alçarse,
Synple e cōuenible
A los baxos mostrarse.
Muestra la su grandeza
A los desconoscidos,
E muestra grant synpleza
A los baxos caydos.
Es en la su pobreza
Alegre e pagado,
E en la su riqueza
Muy synple mesurado.
Su pobreza encubre,
Dase por viē andante;
E la su pries a sufre
Mostrādo buē talāte.
Reues usa el vyllano
Abaxādose a los mayores;
Alto e loçano
Se muestra á los menores.
Mas de quantas es dos tanta
Muestra su mal ādança,
E el mundo espāta
En la su buena andāça.
En la su mala andança
Et mas baxos q tierra,
E en su buena andança
Al cielo quere dar guerra.
Al que oyr q syere
Las trueuas del villano,
Por que quādo lo vyere
Lo conosca de plano.
Nō far nada por rruego,
E la pena cōsyente;
Que brantadlo e luego
Vos sera obendiēte.
Corno el arco lo cuento
Yo en todo su fecho,
Que fasta q el fare tuerto
Nunca fare derecho.
Peor es leuantarse
Un malo en la gēte,
Mucho mas q perderse
Diez buenos ciertamente.
Ca perderse los buenos,
Cierto el bien fallesçe;
Pero el daño menos
Es el ql mal cresçe.
Quando el alto cae
El baxo se leuāta,
Uida al fumo trae
El fuego q amata.
El caer del rroçio
Faz leuantar yeruas,
Onrraste con el ofeçio
Del señor las syeruas.
Omē que la paz qēres,
E nō semer merino,
Qual para ty quisyeres
Quieras para tu vezyno.
Fijo de omē q te querellas,
Quando lo q te aplaze
Nō se cunple e rrebellas
En Dios porque nō faze.
Todo lo q tu queres
E andas muy yrado,
Nō te miēbras q eres
De vil cosa criado?
De una gota suzya
Podrida e dañada,
E tyenes te por luzya
Estrella, muy presçiada.
Pues dos vezes paresciste,
Camino muy abiltado,
Locura es preciarte,
Daste por mēguado.
E mas q un moxquito
El tu cuerpo nō ual;
Desque aquel espryto
Q el mesçe del cal.
Nō se te mīetra tu cima
E andas de galope,
Pisando sobre la syma
Do las muestra dō lope.
Que tu señor seria
Mill vezes, et gusanos
Comē de noche e de dia
Su rrostro e sus manos.
Mucho te maravillas,
Tyenes te por mēguado,
Por q todas las villas
Nō mandas del rregnado.
Eres rrico, nō te fartas,
E tyenes te por pobre,
Cō codicia q as, nō catas
Si ganas para otre.
E de tu algo pocas,
Para envolver tus huesos
Abras varas pocas
De algunos lienços gruessos
Lo al heredara
Alguno q nō te ama,
Para ty nō fyncara
Sola la mala fama,
Del mal q en tus dias
E la mala verdat
En las plaças fazyas
E en tu poridat,
Quando las tus cobdicias
Ganar para ser mītroso,
Por muy sabio te presçias
E antes por astroso.
Et los enxemplos buenos
Nō murieron jamas,
E quanto es lo de menos
Tanto es lo demas.
El seso, certero
Al q da Dios ventura
Acierta de ligero
E non por su cordura.
Fazere lo que plaze
A Dios en toda plīto,
Omē nada nō faze
Por su entendymiento.
Sy fas por ventura
Lo q a el plazya,
Tyeñ que por su cordura
E su sabiduria.
E faze del escarnio
Dios, por q quiere creer
Q puede alongar daño
E provecho traer.
Por nō errar
Este seso çierto,
Trabaja por lazrar,
Sy quier ladra de riebto.
Que las gentes nō digan
Del que es perezoso,
Nī del escarnio fagan,
Nī lo tengan por astroso.
Trabaje, asy como
Sy en poder
Del omē fuere mismo
El ganar e el perder.
Et por conortarse,
Sy lazrarē vano,
Deue bien acordarse
Q nō es en su mano.
Lazre por guaresçer
Omē e la pro cuelgue.
En Dios que lo fyzo nascer
Fyzo por q nō fuelgue.
Darle ha su gualardon
Bueno e syn destajo,
Nō qrra que syn don
Sea el su trabajo.
Nō puede cosa nascida
Syn afan guarescer,
E nō avra guarida
Menos por hollesçer.
Nō quedan las estrellas
Punto en un lugar,
Seria mal lazrar ellas
E los omes folgar.
Nō se mesçen las estrellas
Por fazer a si vicio,
Es el merçed dellas
Fazer a Dios seruiçio.
Et el merced del ome
Es para mejoria
A si e non á otre
Lo mandaros lazrar.
Diole Dios entēdymiento
Por q busque guarida,
Por q fallescimiento
Nō aya en su vyda.
Sy cobro nō fallo
For el bolleçer,
Nō deziā que valio
Menos por sollesçer.
Por su trabajo quito
De culpa fyncaria,
E qçaria evito
Alguno faltaria.
Es por andar la rrueda
Del molyno presdada,
E por estar queda
La tierra es follada.
Establo es de huerta
En q fruto nō nasce,
Nō vale mas q muerta
El omē que nō se mesçe.
Nō cumple q non gana,
Mas lo ganado pierde,
Fazyendo vyda penada
El su cabdal espiende.
Nō ha mayor afan
Q la mucha folgura,
Que pone a omē en grant
Valdon e desmesura.
Faze el cuerpo folgado
El coraçon lazrar
Con mucho mal cuydado,
Q lo trae a errar.
Demas el q qsiere
Estar syempre folgado,
De lo que mas ovyere
Menester sera mēguado.
El qle desearia,
Quando le nō toviese a ojo,
Veyēdo lo cada dia
Toma con el enojo.
Sacan por pedyr lluuia
Las rrequilias e cruzes,
Quando el tpo nō uvia,
Dan por ella vozes.
Et sy viene a menudo,
Enojase con ella,
E maldizen al mūdo
E la pro q vyen della.
Farian dos amigos
Cinta de un anillo,
En q dos enemigos
Nō meteriā un dedillo.
Aun lo q Lope gana,
Domīgo enpobresce,
Con lo q Sancho sana,
Pedro adoleçe.
Qudo vyento se leuanta,
Ya apelo, ya auriego,
La candela amata,
Ençiende el grāt fuego.
Do luego por my sentēçia
Que es biē del cresçer,
E tomar grāt acuçia
Por yr bollesçer.
Que por la su flaquesça
La candela muriô,
E por su fortaleza
El grāt fuego byuio.
Mas apelo a poco
Rato deste juysyo,
Q veo escapar el flaco
E puresçer el rrezyo.
Q ese mesmo viēto
Q a esos dos fazia,
Fizo çoçobra desto
En este mesmo dia.
El mesmo menuzo
El arbol muy granado,
E non se el peruze
Del la yerua del plado.
Q en sus casas se qma,
Grant pesar ha del viento,
Qñdo sus eras auienta
Con el ha grāt pagamiento.
Por ende nō se jamas
Tener me a una estaca,
Nī se qual me val mas
Sy preta nī sy blanca.
Qñdo caydo, ql derecho
En toda cosa presta,
Fallo a poco trecho
Q no es cosa çierta.
Sy uno pro ha
A otro caro cuesta,
Si el pero lo loa
Al arco lo denuesta;
Ca el derecho del arco
Es ser tuerto fecho,
E su plazer del maestro
Auer pesar derecho.
Por ende nō puedo cosa
Loar nī denostalla,
Nī desyr la fermosa
Sol, nī feo llamalla.
Segūt es el lugar
E la cosa qual es,
Sy faz priesa o vagor
E faz llama en vez.
Yo nunca he querella
Del mūdo, de q muchos
La han, q por muchos
Se tienē por mal trechos.
Que faz bien a menudo
Al torpe e al sabio,
Mas el entendido
Esto ha por agrauio.
Et visto como omē
Saluese grande o chico,
Faz al acuçioso pobre
E al q se duerme chico.
E aquesto Dios usa,
Por q uno de ciēto
Nō cuyda, q faz cosa
Por su entendimiento.
Unos vi por locura
Al cançar grāt prouecho,
E otros que por cordura
Pierdē todo su fecho.
Nō es buena locura,
La q a su dueño baldona,
Nin es mala locura
La q lo apresona.
Yo vi muchos tornar
Sanos de la fazyenda,
E otros ocasionar
Dentro en la su tyenda.
Et muere el doctor
Que la fisique reza,
E por guaresce[r] el pastor
Con la su grāt torpeza.
Nō cumple grāt saber
A los q a Dios nō temen,
Nin acunple el auer
De que pobres nō comen.
Quādo yo meto miētes,
Mucho alegre seria
Con lo q otros tristes
Veo de cada dia.
Pues si certero bien
Es aql q cobdiçio,
Por ql q lo tien
Nō toma coñl viçio
Mas esta es señal
Q nō ha biē terçero
En el mūdo e nō ha mal
Q sea verdadero.
Bien cierto el seruiçio
De Dios es ciertamente,
Mas por quitar el viçio
Oluidanlo la gente.
Et otro bien a par deste
El seruiçio del rey,
Q mantyene la gente
A derecho e ley.
Suma de la razō
Es grande torpedat,
Leuar toda sazon
Por una egualdat.
Mas tornasse a menudo,
Como el mūdo se torna,
A las vezes estudo,
A las vezes esbona.
Toda buena costunbre
Ha cierta medida,
E, si la pasa onbre,
Su bondat es perdida.
De las cobdiçias syēpre
Los sabores dexando,
E de toda costumbre
Lo de medio tomando.
De las muchas querellas
Q en coraçon tengo,
Una la mayor dellas
Es la contar uengo.
Dar la ventura pro
Al q faria malicia,
E se echariā pro
E otros cobdiçia.
De poco algo ganar
Faria grāt astrosia,
E de qrer perdonar
Esto nō lo podria.
Q la ventura tyene
Por guisado de le dar,
Mucho mas ql vyene
Por boca de mandar.
Et faze le bien andante
De la honrra e valia,
Lo qual por talāte
Buscar nō le pesaria.
Ventura qere usar
Subir de tal subyda,
Ql nō lo treueria buscar
Cobdiçiar en su vyda.
El syenpre trabajado
E meter se a quāto
Baldon tyene el hōrrado,
Por honrrar e por qbrāto.
Tenerse ya por vano
Syn sol cuydase en ella
E vienele a la mano
Syn trabajar por ella.
Al sabio pregūtaua
Su deçiplo un dia,
Porque trauajava
De alguna merchandia;
Et yr bollesçer
De lugar en lugar
Para enrriqier
E algo ganar.
Et rrespondiole el sabio
Que, por algo cobrar,
Non tomaria agrauio
De un punto lazrar.
Diz por que buscare
Cosa de que jamas
Nunca me fartare,
Fallandolo e mas.
Acuçia nin cordura
Non ganan aver;
Ganase por ventura
Non por sy, nin por saber.
Pierde por flaqueza
Fazer e mucho bien,
Guardanlo escazesa,
Vileza non mantyen.
Et, por esta rrazon,
Faria locura granada
El sabio que sazon
Pediese en tal demanda.
Con todo eso convyen
Al que algo ouiere,
Fazer del mucho vien
Quanto el mas pudiere.
Non lo pierde franqueza
Quando es devenida,
Nin lo guarda escaseza
Quando es de yda.
Non ha tan buen thesoro
Como el bien fazer,
Nin aver tan seguro,
Nin con tanto plazer.
Como el que tomara
Aquel que lo fizyere,
En la vida lo honrrara
E despues que muriere.
El que bien fecho non teme,
Que lo furtaran ladrones,
Nin que fuego lo queme,
Nin otras ocasiones;
Nin ha por guardarlo
Conde fijo menester,
Nin en arca cerrarlo,
Nin so llaue meter.
Fynarle ha buena fama,
Quando fueren perdidos,
Los algos e la cama
E los buenos vestidos.
Por el seria onrrado
El linaje que fyncare,
Quando fuere acabado
Lo que del heredare.
Jamas el su buen onbre
Non se oluidara,
Que el tenga de todo onbre
Syempre lo nombrara.
Por ende bel bien fazer
Tu poder mostraras,
En al do tu plazer
Lo demas dexaras.
De toda cobdiçia
Dexa la mayor parte,
E de fazer maliçia
Los omes han talante.
Quien de mala ganancia
Quiere sus talegas llenas,
De buena segurança
Vazyara sus venas.
Non ha tan dulce cosa
Como la segurança,
Nin ha miel mas sabrosa
Que por omildança.
Nin ha cosa tan quista
Como la humildança,
Nin tan sabrosa vista
Como la buena andança.
Nin ha tal locura
Como la obedencia,
Nin tal baragania
Como la buena sufrençia.
Non puede aver tal maña
Omen como en sofrir,
Nin faga con la saña
Que le faga rrepentyr.
El que por que sufrio
Se touo por abiltado,
A la syma salio
Por mas aventurado.
Non ha tan atreguada
Cosa como la pobreza,
Nin cosa guerreada
Tanto como la riqueza.
Digo que omen pobre
Es pryncipe desonrrado,
Asy el rico omen
Es lazrido, onrrado.
Quien se enloçanescio
Con honrra que le crescia,
A entender bien dio,
Que no lo meresçia.
Tyene la loçania
El seso tan desfecho,
Que entrar non podrya
Con ella so un lecho.
Nunca omen nasció
Que quanto le pluguiese,
Segunt lo cobdició,
Tal se le cumpliese.
Quien quiere fazer pesar,
Convienle apercebyr;
Que non se puede escusar
De a tal rrescebyr.
Si quieres fazer mal,
Pues farlo a tal pleito,
De rrescebyr a tal
Qual tu fysyeres çierto.
Non puede estar paz
Sy una mala obra,
Fyzyere a topar
En rresçebyr tu otra.
Quien sabe que non nasciste
Por venir apartado,
Al mundo non veniste
Por ser auentajado.
En el rrey mete mientes,
Toma enxemplo del,
Mas lazro por las gentes
Que las gentes por el.
Por sus mañas el onbre
Se pyerde o se gana,
E por su costunbre
Adoleçe o sana.
Cosa que tanto le cunple
Para amigos ganar,
Non ha como ser synple;
Viensse razon.
Syn que este pressente,
Conosceras de ligero
Al omen, en su absente,
En el su mensajero.
Por su carta sera
Conoscido en cierto,
Por ella parescera
El su entēdymiento.
En el mundo tal cabdal
Non ha como el saber,
Nin heredat, nin al,
Nin alguno otro aver.