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Antes de aquel término el Gerente de «La Buenos Aires» recibía una

citacion del Banco Nacional con motivo del aviso que por su órden

registraban «La Prensa» y «La Tribuna Nacional».

Acudió el Gerente, y supo que allí se hallaba, depositado por el señor

Cárlos Ridel, un paquete cerrado, que en Junio de 1888 debía ser

entregado á la Compañía de Seguros «La Buenos Aires».

Abierto el paquete, encontráronse con la póliza de seguro sobre la vida

de Cárlos Ridel, por 20,000 $ m/n. en 20 años, y en la que constaba el

abono de la primera anualidad de 792 $ m/n.; una carta á su esposa, y

en defecto de ésta, á su hijo Mauricio; y una letra por 792 $ m/n. á la

órden de Cárlos Ridel y endosada por éste á «La Buenos Aires», como la

segunda cuota que debía pagar por su póliza.

Mauricio leyó la carta que acompañaba estos documentos.

«Cuando leas estas líneas, mi bien amada Lucrecia,--decía Ridel á

su esposa--muerto ó vivo, habrás de perdonar mi primera y única

desobediencia, en gracia del motivo que la inspiró; hélo aquí:

«Tengo por toda institucion benéfica, la más alta estima; y

profunda gratitud por las que se levantan en nuestro país.

«Entre estas, las Compañías de Seguros sónme especialmente

simpáticas, sobretodo, «La Buenos Aires», por su importancia y

valiosa organizacion.

«Así, en tanto que me permitas ser su accionista, he querido

pertenecerle, al menos, por un seguro»......

Mauricio no pudo leer más.

Una ola amarga subió á su corazon despertando todos los antiguos

dolores filiales.

En la vida como en la eternidad, siempre la sombra fatídica de su

madrastra venía á colocarse entre él y su padre....

Pero, luego, la imágen de Julia, como un rayo de luz, borró aquella

penosa impresion.

Oasis en la vida · 第 41 / 43 题