XIV

--¡Oh! qué pesados son estos vestidos de abrigo--decía cerca de

Mauricio, con acento quejumbroso, una voz dulcísima. Y se oia el caer

de pesadas ropas sobre los muebles.

--¡Por Dios! ¡hay algo tan brutal como imponer al delicado cuerpo de la

mujer este abrumador astrakan y el no menos insoportable bombasí!

Era necesario, era preciso, como dice Cienfuegos, que esos

confeccionadores de la moda: Wort, Bowctlaw y sus semejantes,

estuvieran locos, ó que se hubieran confabulado contra nosotros.--

Y con un suspiro de alivio:

--¡Ah!--decía--paréceme haber echado de mí dos toneladas.

--Poco te queda que sufrir--contestaba otra voz, tambien dulce y jóven.

--Ya rie la primavera con su florido aspecto.

--Bendita sea ella; y bendito el verano con sus lijeras gasas y

sencillas galas.

Renata déme Vd. mi baton de cachemira. Gracias... ¡Ah! ¡qué liviano es

esto! y al mismo tiempo qué abrigado.

--¡Y qué lindo!--añado yo.--¿Quién te lo hizo?

--¿Quién ha de ser? Julia Lopez, tu servidora.--

Mauricio sorprendió á su corazon estremeciéndose al escuchar este

nombre.

Y cuando la emocion se lo permitió--¡Qué bien te está!--oyó decir.

--Lo hice por los últimos modelos de «La Estacion»; así, en cuanto la

severidad del luto lo prescribe.

--Feliz tú, que puedes emanciparte de la odiosa tutela de las modistas.

--He ahí la única ventaja del pobre sobre el rico; servirse á sí mismo.

--Sin embargo, he aquí, Renata, que está sirviéndote en este momento.

--Como una amiga, ¿no es verdad, Renata?

--¡Oh! sí, señorita Julia; y con mucho gusto mio. ¡Es Vd. tan buena!

--¡Ja! ¡ja! ¡ja! Quitándome lo malo: ya se vé.......

¡La campana del comedor!

--Es prevencion.

--¡Dios mio! ¿Qué hora es?.... ¡Las diez y media! ¡Cómo pasa el tiempo!

Una clase en el colegio, á dos pasos de aquí; una leccion de piano; ¡y

ya las diez y media!

Alicia, quédate á almorzar con nosotras.

--Imposible: me esperan en casa.

--Que no te apure eso, mi hijita.

Renata haga Vd. el favor de avisar por el teléfono que la señorita

Alicia nos acompaña á almorzar.

--Entónces voy á dejar el abrigo y el sombrero.

--En la alcoba, sobre la cama; porque luego vendrán las muchachas, que,

entre clase y clase, todo lo manipulean.

--¿Y tú no cambias vestido?

--No. Ajusto mi baton con esta cintura de largos lazos; al cuello esta

corbatita abullonada como el extremo de las mangas. Así, ¿vés?

--¡Oh! perfectamente...... ¡con una gracia!.....

--Algo teatral, ¿eh? Sabe que por el régimen interior de ésta casa, las

jóvenes gozamos de una entera libertad en el vestir; y gracias á la

excelente idea de excluir á los hombres de nuestro domicilio, podemos

añadir á las galas del _déshabillé_, lo picante del capricho.

Así, nada tan pintoresco y gracioso como nuestra _toilette_ en la mesa,

en los paseos al jardin, y en las visitas de vivienda.

_Toilette_ sencilla, pero con el realce de caprichosas fantasias. La

túnica griega, el peplum romano, la castellana escarcela.....

A propósito ¿dónde está la mia?..... ¡Ah! hela aquí. Ayer la llevé en

la comida. Por más señas, á los postres, llenéla de confites..... ¿Vés?

deja que te ponga uno en la boca.

--Esquisito. Simula una almendra y tiene todo su sabor.

--Sí, porque es el jugo de esta, condensado. Producto de la Confitería

del Lampo: esto lo dice todo.

--Cierto. Qué manos mágicas confeccionan cuanto sale de ese maravilloso

emporio de lo rico, suculento y bello.

--Dicen que sus propietarios van á realizar grandes mejoras en ese

establecimiento, ya tan acreditado. Entre ellas, hablan de salones

magníficos, sobre todo el destinado á las señoras, decorado con

esplendor y rigurosamente reservado para ellas.

--Sin duda, los Partiano se han inspirado en el espíritu de esta casa.

--¡Excelente inspiracion! amable galantería que debemos agradecer,

aunque solo fuera porque nos librara á la hora de los helados, del

insoportable olor del tabaco, esa pestilente atmósfera de todos los

sitios frecuentados por los hombres...

La campana del comedor sonó otra vez.

--¿Vamos?

--Vamos.

--Dame el brazo y permíteme ser tu caballero.--

Oasis en la vida · 第 25 / 43 题