Por el funicular que hay que tomar atravesando el Po, se va a la
Superga. Es ésta, como sabréis, una iglesia construída en lo más
empinado de la altura, al oriente de Turín.
Los trenes van jadeantes, en un camino que refresca la sombra y la
verdura de los árboles. El domo corona soberbiamente el monte. Ese
templo para águilas es una tumba de príncipes. Allí, en la cueva
fúnebre, están los huesos de muchos miembros de la casa reinante. Es lo
que, artísticamente, se va a visitar con mayor interés, a causa de uno
que otro hermoso mausoleo. Nada más impresionante que un simple nicho en
que se guarda la corona que las lavanderas de España enviaron a la buena
reina doña María de la Gloria, esposa de Amadeo.
Vasto y magnífico panorama, desde la eminencia. A lo lejos los Alpes,
que el sol llena de luz; el Levanna, el Roche Melon, la punta de nieve
del Mont-Rose. Más cerca los campos que divide el Po en su curso, en
que las ciudades y pueblos se miran como cajas de juguetes de Nuremberg;
las ondulaciones de las verdes colinas, los senos de los valles, el Viso
erguido, y Turín allí cerca, corona del Piamonte. Comienzan a asediar
los vendedores de tarjetas postales y los solicitadores de _buona
mancia_. Todavía no he encontrado, ¡asombraos! ingleses. Pero los
siento. Ellos han de aparecer dentro de poco, ineludibles andadores,
doctores oxfordianos en Bædeker, compradores de pisapapeles de
alabastro, o prigs que asedian a los primitivos.
Turín está solitario ahora, y paréceme que ha de ser triste siempre. Las
gentes de pro andan en el veraneo. Las que quedan, por negocio o por
necesidad, parecen muy tranquilas y poco ruidosas. Por las calles hay
escasa circulación. En la noche las galerías están sin vida, con
excepción de una que otra en que se ven militares y burgueses que se
pasean. Las mujeres que encuentro no se parecen a las italianas de mi
imaginación. Luego, son hasta las que se diría dedicadas a una
existencia poco austera, escasamente expansivas y hasta serias, Turín,
convengamos, es una ciudad muy honrada. Reconozcamos estas condiciones a
Turín.
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