De algunos sucesos de los Catalanes, y Aragoneses en Athenas.
Los Catalanes, y Aragoneses ya firmes y seguros en las Provincias de
Athenas, y Beocia, gobernaronse algun tiempo por Roger Deslau, como
arriba diximos, pero poco despues, ó por muerte de Roger, porque se
cansaron de su gobierno, y le arrimaron, enviaron embaxadores al rey Don
Fadrique, á quien amaban de corazon, por mas agravios y menos precios
que de él hubiesen recibido, y le suplicaron fuese servido de darles
Príncipe y Señor que les gobernase.
El Rey con esta embaxada tuvose por satisfecho del sentimiento pasado
por no haber querido admitir al Infante D. Fernando su sobrino en su
Nombre. Pero como Rocafort, de quien se tenia por cierto que fué el
autor de este consejo, era ya muerto, y agora le ofrecían lo mesmo que
entonces pretendia, no pasó adelante su enojo, aunque para mí entiendo
que por mas vivo que estuviera su desabrimiento, no dexára perder tan
buena ocasion de acrecentar á su hijo con un Estado tan grande.
Tuvo el Rey Don Fadrique su consejo de la persona que les enviaria, y
pareció por entonces nombrar al Infante Manfredo su hijo segundo por
Príncipe y Señor de aquellos estados, y por tal le juraron los
Embaxadores en nombre de toda la compañía.
Pero por ser aun Manfredo de pocos años, no quiso el Rey su padre que
fuese por entonces, sino enviar á Berenguer Estañol, hombre de mucho
valor, y prudencia, para que mientras el Infante creciese, le gobernase
en su nombre. Contentaronse con esto los Embaxadores, que tambien traían
facultad de la compañía de poderle admitir. Partió Berenguer Estañol
juntamente con ellos con sus galeras para Athenas, donde fué bien
recibido, por verse ya los Catalanes, y Aragoneses debajo de la
proteccion de sus Príncipes naturales, y hubieranlo procurado antes, si
Rocafort por sus particulares intereses no impidiera estos tan honrados
pensamientos.
Llegado Berenguer Estañol á tomar el cargo y gobierno de nuestra gente,
tuvo luego guerra con los Príncipes comarcanos, quando con unos, quando
con otros; porque lo tomó por medio conveniente para conservarse en
aquellos Estados, por ser cosa muy asentada entre los Catalanes, que han
de ocuparse siempre en alguna guerra extranjera, por escusar las
disensiones domesticas y civiles; que la ociosidad suele despertar en la
fiereza de su natural. Este consejo tomaron prudentisimamente los
Catalanes de athenas, como á principal medio para su conservacion.
Tenian por un lado al Emperador Andronico, con quien pocas veces
estuvieron en paz, por otro al Príncipe de la Morea, y por otros dos al
Despota de Larta, y al Señor de Braquia.
Mientras peleaban con los unos, hacian treguas con los otros; y así se
conservaron muchos años con tanta reputacion en Oriente, que he leido en
la Historia del Cantacuseno, sacada á la luz por el Padre Pontano, que
rehusando el mismo Juan Cantacuseno, por no dexar el lado de Andronico
el nieto, salir de Constantinopla á gobernar una Provincia, dió por
disculpa que la Provincia estaba vecina de los Catalanes, y no podia ir
á ella sin mucha gente de guerra, y esta disculpa pareció bastante, y se
la admitieron. Y en un discurso que trahe Zurita de un Frayle Dominico,
animando al Rey de Francia para la conquista de la Tierra Santa, dice,
que los Catalanes ya habian abierto el camino, y que sería lo mas
importante de la empresa tenerles de su parte, y alentarles, para que
tambien emprendiesen la jornada.
Mientras que Berenguer Estañol vivió, y fué cabeza y Capitan en Athenas,
tuvieron guerras contínuas, no con todos á un tiempo, pero ya con unos,
ya con otros, sin tener jamas ociosas sus armas.
Muerto Estañol, volvieron segunda vez á pedir al Rey Don Fadrique
Gobernador y caudillo que por el Infante Manfredo les rigiese.
Don Fadrique quiso darles persona señalada; y así mandó venir de
Cataluña al Infante Don Alfonso su hijo, y con diez galeras le envió muy
bien acompañado para que gobernase el Estado por su hermano Manfredo.
Fué Notable el contento que recibieron los Catalanes, y Aragoneses por
tener prendas de la casa Real de Aragon entre ellos. No gobernó mucho
tiempo Alfonso por su hermano Manfredo, que murió de allí á poco.
Entonces Don Fadrique envió á decir á la compañía, que admitiesen por su
Príncipe y Señor al mismo Alfonso que los gobernaba. Con esto los
Catalanes, y Aragoneses quedaron del todo contentísimos, y tuvieron por
seguro su Estado, pues habia de asistir con ellos su Príncipe.
Pusieron gran cuidado en casarle, para que en sus hijos, y descendientes
se conservase el Señorio. Dieronle por mujer la unica heredera de
Bonifacio de Verona, á quien ellos amaron y honraron mucho todo el
tiempo que vivió, y despues de muerto quisieron que en su descendencia
se perpetuáse el mando y gobierno de aquel Estado. Tenia esta señora la
tercera parte de la isla de Negroponte, y de trece Castillos en la
tierra firme del Ducado de Athenas. El Infante Don Alfonso tuvo en ella
muchos hijos, y ella vino á ser una de las mujeres mas señaladas de su
tiempo, aunque Zurita no siente en esto como Montaner á quien yo sigo.
Con esto daremos fin á la Expedicion de nuestros Catalanes, y
Aragoneses, hasta que tengamos larga y verdadera noticia de lo que
sucedió en el espacio de ciento y cincuenta años que tuvieron aquel
Estado.