Philes Paleologo vence á los Turcos, con que todos quedaron muertos, ó
presos.
Mientras el emperador procuraba traher milicia estrangera para levantar
exército, por no poderle formar de la propia, Philes Paleólogo pariente
suyo, hombre tenido hasta entonces por encogido y que solo trataba de
estarse quieto en su casa, le pidió que le diese licencias, y poder
juntar la gente que quisiese ofreciendose de tomar á su cargo la
jornada.
Andronico advirtió la bondad del hombre, y pareciéndole que debia ser
enviado de Dios para remedio de tantos daños, determinó de encargalle la
guerra, y dexarsela hacer á su modo, porque tenia por cierto que sus
pecados eran causa de tantos malos sucesos pues no bastó un grande
ejército para vencer tan poco número de Turcos; y así puso solo su
esperanza en la bondad de Philes, á quien dió dinero, armas y cavallos,
y la gente que quiso.
Salió Philes en campaña, y antes encargó á todos que se confesasen,
porque de otra manera era imposible alcanzar algun buen suceso.
Distribuyó la mayor parte del dinero en limosnas con los pobres, y en
los Monasterios, para que estuviesen en continua oracion: remedios
generales para todos los trabajos, con los quales se aplaca la ira, y se
alcanza la misericordia de Dios.
Hecho esto, envió por muchas partes á descubrir al enemigo.
Tuvo luego aviso que Calel con mil y doscientos caballos corria las
camapañas de Bizia, donde habia hecho una gran presa.
Con esta nueva caminó tres dias, despues que partió de las aldeas
vecinas á Constantinopla, y asentó su alojamiento cabe el rio que los
naturales de la provincia llaman Xerogipso.
Y al cabo de dos dias que allí estuvo, cerca de la media noche, llegó el
aviso como los Turcos estaban cerca cargados de grandes despojos.
Préparose Philes para la batalla, y al salir del sol se descubrieron
clara y distintamente de ambas partes.
Los Turcos con gran priesa pusieron los carros alrededor de los cautivos
y presa, haciendo su acostumbrada oracion así lo cuenta Gregoras, y
echandose polvos sobre la cabeza. Al tiempo de pelear, Philes acometió
al anemigo; pero el que gobernaba el cuerno derecho, matando por sus
propias manos dos turcos, fué herido en un pié de suerte, que se hubo de
salir de la batalla.
Esto turbó de manera la gente que peleaba en aquel lado que casi estuvo
desbaratada, si Philes con su valor no los animára y detuviera.
Peleóse gran rato, pero la victoria inclinó á la parte de Philes, y los
Turcos desbaratados y vencidos, habiendo gran parte de ellos muerto en
la batalla, huyeron.
Siguióse el alcance hasta que los Turcos llegaron á un Castillo donde se
habian fortificado. Prosiguió su victoria Philes, y en pocos dias llegó
á ponerles sitio. El Emperador quando supo el buen suceso de la jornada,
envió algunas galeras de Genoveses á guardar el estrecho, para que á los
cercados no les pudiese venir socorro. Viéndose los Turcos tan
desesperados, por tener todos los caminos de su remedio cerrados,
determinaron salir del Castillo de noche, morir como hombres.
A Philes le llegaron dos mil caballos Tribalos, y muchos Genoveses, con
que se apretase mas el sitio. Los Turcos por ver á Philes mas poderoso
no mudaron de parecer, antes con nuevo coraje y brio, salieron de noche,
y acometieron los quarteles del campo, pero fueron rebatidos y echados
con gran perdida suya. Otra noche volvieron á probar su fortuna, y
dieron en las tiendas y alojamientos de los Tribalos, de donde volvieron
muy mal tratados. Resolvieron por ultimo remedio desamparar el Castillo,
y tomar la vuelta del mar donde estaban las galeras de los Genoveses, en
quien pensaban hallar alguna misericordia por no tenerlos ofendidos.
Era la noche muy obscura, y así muchos de los Turcos pensando ir hacia
el mar, daban en manos de los Griegos, que los mataban sin piedad. Los
demas llegaron á la lengua del agua, dice Nicephoro que los Genoveses
mataron muchos de ellos, y muchos cautivaron, pero Montaner añade, que
esto fué debaxo de palabra que los pasarian á la Natolia sin hacerles
daño, y que quando los tuvieron dentro en sus galeras, les echaron en
cadena, y mataron. Como quiera que ello sea, los Turcos compañeros de
los Catalanes, y Aragoneses acabaron en esta jornada, despues de haber
ellos solos inquietado el Imperio cerca de tres años, retirándose
quinientas millas que hay, ó poco menos, desde Athenas hasta Galípoli; y
aun para destruirles, con ser tan pocos, hubo Andronico de valerse de
los Tribalos, y Latinos, y con todo se tuvo por milagro que Dios obró
por medio de Philes, porque quando vieron á Miguel desvaratado y
vencido, les pareció que ya no serian bastantes fuerzas humanas para
resistirles, sino que se habia de acudir á las divinas.