CAPITULO XXXIX.

Fernan Jimenez de Arenós llega á Galípoli, entra á correr la tierra, y

al retirarse derrota dos mil infantes, y ochocientos caballos del

enemigo.

Fernan Jiménez de Arenós, uno de los mas principales Capitanes

Aragoneses que vinieron con Roger en Grecia, por algunos disgustos, como

dijimos arriba, se apartó de nuestra compañía. Con los pocos que le

siguieron se fué al Duque de Athenas, donde se detuvo algun tiempo

sirviendo en las guerras que el Duque tuvo con sus vecinos; que fueron

muchas y varias; accidentes forzosos que padecen los estados pequeños

que tienen por vecinos Príncipes poderosos. En todas ellas Fernan

Jiménez ganó reputacion y ocupó lugar honroso, pero el peligro de sus

amigos en su ánimo pudo tanto, que dejó sus acrecentamientos seguros y

ciertos, por socorrerles con su persona. Habida licencia del Duque, con

una galera, y en ella ochenta soldados viejos, llegó á Galípoli. Fué de

todos recibido con notables muestras de agradecimiento. Diéronle muchos

caballos y armas para poner su gente en órden, y con algunos amigos que

le quisieron seguir juntó trescientos infantes, y sesenta caballos, y

con ellos entró la tierra adentro. Después de haberse visto con los

Capitanes que estaban en Rodesto, y Pacía, y comunicado con ellos su

resolucion, caminó con su gente la vuelta de Constantinopla y pasado el

rio, que los antiguos llamaron Batinia, saqueó y quemó muchos pueblos á

vista de la Ciudad. Andronico de los muros miraba como se ardian las

casas, y creyendo que todo nuestro campo era el que tenía delante, no

quiso que saliese gente, antes la puso en guarda y seguridad de

Constantinopla, repartida por sus muros esperando que nuestras espadas

se habian de emplear aquel dia en su última ruina: recelos fueron estos

de Andronico bien fundados y advertidos; porque el pueblo lleno de

pavor, acostumbrado al ocio, no trataba de tomar las armas para su

propia defensa. La gente de guerra mercenaria de Turcoples, y Alanos, ni

por naturaleza ni por beneficio obligada al servicio de su Príncipe,

rehusaba y temia los peligros, á mas de las sospechas del trato que

tenian con nuestros Capitanes. Entre estos temores y desconfianzas

andaba metido Andronico, cuando supo que Fernan Jiménez de Arenós con

solos trescientos era el autor de tantos daños, y que Rocafort con el

grueso del ejército andaba junto á Rodope. Entresaco Andronico de su

caballería ochocientos, y con dos mil infantes, les mandó salir ó cargar

á Fernan Jiménez que se retiraba con riquísima presa. Salieron con buen

ánimo y resolucion, y pasando aquella noche el rio, ocupando un puesto

aventajado, paso forzoso para los nuestros, se pusieron en emboscada.

Descubrieronla luego los corredores de Fernan Jiménez, y como la

retirada no podia ser por otra parte, hecho alto, dijo á los suyos: Ya

veis amigos que el enemigo nos tiene cerrado el paso, y que solo puede

allanarle nuestro valor. Lo que en esto se interesa, no es menos que la

vida nuestra en el último peligro. Los contrarios que tenemos delante,

son los mismos que habeis vencido tantas veces con mayor desigualdad. Su

multitud solo ha servido siempre de aumentar nuestras victorias, tan

segura la tenemos en esta como en las demas ocasiones pues se resuelven,

según vemos, de aguardarnos y pelear. El puesto aventajado les dá

confianza, olvidados de que nuestras espadas penetran defensas y reparos

inexpugnables. Conozco esta gente vil que donde quiera les ha de

alcanzar el rigor de nuestra justa venganza. Dicho esto hizo cerrar su

infantería de almugavares, y el con sus pocos caballos envistió las

tropas de la caballería enemiga. Peleóse valientemente, pero los dos mil

infantes Griegos, acometidos de los trescientos Almugavares, fueron casi

todos degollados con tanta presteza, que tuvieron lugar de socorrer á

Fernan que andava peleando con la caballería, y fué tan importante su

ayuda, que luego dejaron los enemigos el paso libre con pérdida de 690

caballos entre muertos y presos. Victoriosos y llenos de despojos

pasaron adelante y llegaron á Pacía, donde Rocafort poco antes habia

llegado de correr de Rodope.

Expedición de Catalanes y Aragoneses al Oriente · 第 67 / 112 题