Roger Se casa. Pelean Catalanes y Genoveses dentro de Constantinopla.
Parecióle al Emperador Andronico que convenia á su seguridad y crédito,
dar á entender que los ofrecimientos hechos á los nuestros se habian de
cumplir con mucha puntualidad, y para que esto se mostrase luego con las
obras, dió principio por lo que parecia mas difícil, que fué el
casamiento de Roger con su sobrina María, con que todos quedaron
satisfechos, juzgando por ciertas las demás mercedes como inferiores y
más fáciles de cumplir. Hiciéronse las bodas con la solemnidad de
personas Reales; porque el valor de Roger pudo igualar la nobleza de la
mujer. Era María hija de Azan Príncipe de los Búlgaros, y de Trene
hermana de Andronico, de quince años de edad, hermosa y por extremo
entendida. Entre el mayor placer y gusto por la boda, sucedió un
alboroto y pendencia entre Catalanes y Genoveses, que casi fué batalla
muy sangrienta, nacida como muchas veces acontece de pequeña causa, y
aunque Pachimerio dice, que fué sobre la cobranza de los veinte mil
ducados que prestaron á Roger en Sicilia, y que por sosegarlos ofreció
el Emperador de pagarlos, pero la más cierta ocasion de la pendencia
fué, que un Almugavar discurriendo por la ciudad dió ocasion á dos
Genoveses, viéndole solo, que se burlasen con mucha risa de su traje, y
figura; pero el ánimo militar del Almugavar mal sufrido en los donaires
y motes cortesanos, mas osado de manos que de lengua, les acometió con
la espada, y travó la pendencia. Acudieron de una y otra parte valedores
y amigos, estando ya los ánimos prevenidos y alterados como sospechosos,
y con esto las fuerzas de entre ambas naciones se encontraron para su
total ruina y perdicion. Los Genoveses sacaron su bandera ó guion, y
acometieron los cuarteles de los Almugavares repartidos en el barrio de
Blanquernas. Nuestra caballería reconociendo el peligro de sus
Almugavares, dividida en tropas, cerró con la gente Genovesa mal
ordenada. Con esto se dió lugar á que los Almugavares saliesen de sus
alojamientos, y se juntasen para tomar satisfacion de quien tan
injustamente los maltrataba. Peleose de una y otra parte con
obstinacion, hasta que los Genoveses, muerto su Capitan Roseo del Final,
se fueron retirando con notable pérdida y daño.
Andronico de las ventanas de su Palacio atento y con gusto miraba la
pendencia cuando los Genoveses levemente fueron mal tratados, y algunos
muertos, y con palabras mostró su ánimo mal afecto contra ellos; pero
cuando vió que los Almugavares con su acostumbrado rigor iban degollando
cuanto se les ponia delante, temió que todos los Genoveses de
Constantinopla no muriesen aquel dia; cosa peligrosa para su
conservacion, porque dependia de ellos la paz de su Imperio. Tiénese por
cierto que Andronico quisiera sacudirse el yugo de Genoveses si pudiera
con seguridad, pero era difícil por tener ellos el poder dividido para
que se pudiera oprimir á un tiempo, y si consintiera que los de
Constantinopla perecieran, fuera irritar las otras fuerzas que quedaban
enteras; y así con ruegos y promesas pidió á los Capitanes que
recogiesen y retirasen los suyos, y George Pachimerio refiere, que mandó
Andronico á Estéban Marzala gran Drungario y Almirante, que fuese á
quietar el tumulto, y apaciguar las partes, y que fúe muerto y
despedazado. Finalmente la presencia y autoridad de Roger, y de los
otros Capitanes pudo tanto, que obedecieron todos, y con mucho peligro
les retiraron, porque habian sacado sus banderas con ánimo de acometer á
Pera, y saquearla, juntando á su venganza su codicia.
Era esta poblacion de Genoveses, dividida por un estrecho cerco del mar
de la Ciudad de Constantinopla, llamado de los antiguos Cuerno de
Bisancio, y hoy de los Turcos y Griegos Galata. Retirados y sosegados
los nuestros, les mandó el Emperador en agradecimiento de su puntual
obediencia librar una paga. Quedaron muertos de los Genoveses en la
Ciudad cerca de tres mil, y aunque lo peor llevaron ellos entónces, fué
causa de mayores daños en lo venidero para los nuestros, porque con esto
quedó irritada una nacion émula y poderosa, que importaba su amistad
para conservar nuestras armas en aquel Imperio; porque en estos tiempos
era grande y temido su poder en todo el Oriente, arbitros de la paz y la
guerra. Tenian ilustres Colonias y Presidios en Grecia, en Ponto, en
Palestina, armadas poderosas, poseian muchas riquezas adquiridas con su
industria y valor, y absolutamente eran dueños del trato universal de
Europa, con que mantenian fuerzas iguales á las de los mayores Reyes, y
Repúblicas. Con esto llegaron á ser casi dueños del Imperio Griego. En
este tiempo cuando los Catalanes llegaron á Constantinopla, y
reconociendo las fuerzas que traian, les pareció á los Genoveses
peligrosa la vecindad de sus armas; y así siempre se mantuvo entre estas
dos naciones aborrecimiento y enemistad implacable que duró muchas
edades, hasta que el valor de entre ambos se fué perdiendo, juntamente
con el Imperio del mar, y cesó la emulacion por cuya causa muchas veces
con varia fortuna se combatió.