Parte de Sicilia la armada, y que gente y milicia fué la de los
Almugavares.
Embarcose toda la gente en el puerto de Mecina, y antes de salir del
Faro, se tomó muestra general, y se hallaron según Montaner, efectivos
1500 hombres de cabo para el servicio de la armada, sin los oficiales, y
cuatro mil infantes Almugavares. Nicéforo Gregoras, Autor poco fiel en
algunos de estos sucesos, dice, que Roger pasó solo mil hombres á
Grecia, pero George Pachimerio ya concuerda con Montaner, y afirma que
fueron ocho mil los que pasaron. Este, á mi parecer, es el verdadero
número; porque seis mil y quinientos soldados de paga, es cierto que
llegaron hasta el número de ocho mil con los criados y familia de los
Capitanes, y Ricos hombres. Y aunque estos dos Autores no concordarán,
la fé de Nicéforo fuera siempre dudosa; porque á Roger siendo Capitan de
solos mil hombres, no me puedo persuadir que Andronico le hiciera
Megaduque, y le casára con su nieta, sin haber precedido servicios. No
parecerá ageno del intento, pues toda nuestra infantería fué de
Almugavares, decir algo de su origen.
La antigüedad madre del olvido, por quien han perecido claros hechos y
memorias ilustres, entre otras que nos dejó confusas, ha sido el origen
de los Almugavares; pero según lo que yo he podido averiguar, fué de
aquellas naciones bárbaras que destruyeron el Imperio y nombre de los
Romanos en España, y fundaron el suyo, que largo tiempo conservaron con
esplendor y gloria de grande majestad, hasta que los Sarracenos en menos
de dos años le oprimieron, y forzaron á las reliquias de este universal
incendio, que entre lo más áspero de los montes, buscase su defensa,
donde las fieras muertas por su mano les dieron comida y vestido. Pero
luego su antiguo valor y esfuerzo, que el regalo y delicias tenian
sepultado, con el trabajo y fatiga se restauró, y les hizo dejar las
selvas y bosques, y convertir sus armas contra Moros, ocupadas antes en
dar muerte á fieras.
Con la larga constumbre de ir divagando, nunca edificaron casas, ni
fundaron posesiones en la campaña, y en las fronteras de enemigos tenian
su habitacion y el sustento de sus personas y familias: despojos de
Sarracenos, en cuyo daño perpetuamente sacrificaban las vidas, sin otra
arte ni oficio mas que servir pagados en la guerra, y cuando faltaban
las que sus Reyes hacian, con cabezas y caudillos particulares corrian
las fronteras, de donde vinieron á llamar los antiguos el ir á las
correrias, ir en almugaveria. Llevaban consigo hijos y mujeres, testigos
de su gloria, ó afrenta, y como los Alemanes en todos tiempos lo han
usado, el vestido de pieles de fieras, abarcas, y antiparas de lo mismo.
Las armas una red de hierro en la cabeza á modo de casco, una espada, y
un chuzo algo menor de lo que se usa hoy en las compañías de
arcabuceros, pero la mayor parte llevaban tres ó cuatro dardos
arrojadizos. Era tanta la presteza y violencia con que los despedian de
sus manos, que atravesaban hombres y caballos armados, cosa al parecer
dudosa si Desclot y Montaner no lo refirieran, autores graves de
nuestras historias, adonde largamente se trata de sus hechos, que pueden
igualar con los muy celebrados de Romanos y Griegos.
Cárlos Rey de Nápoles, puesto ante su presencia algunos prisioneros
Almugavares, admirando de la vileza del traje, y de las armas, al
parecer inútiles contra los cuerpos de hombres y caballos armados, dijo
con algun desprecio, que si eran aquellos los soldados con que el Rey de
Aragon piensa hacer la guerra. Replicóle uno de ellos, libre siempre el
ánimo para la defensa de su reputacion; Señor, sin tan viles te
parecemos, y estimas en tan poco nuestro poder, escoje un caballero de
los mas señalados de tu ejército, con las armas ofensivas y defensivas
que quisiere, que yo te ofrezco con sola mi espada y dardo de pelear en
campo con él. Cárlos con deseo de castigar la insolencia del Almugavar,
aplazó el desafío, y quiso asistir y ver la batalla. Salió un Francés
con su caballo armado de todas piezas, lanza, espada, y dardo. Apenas
entraron en la estacada cuando le mató el caballo, y queriendo hacer lo
mismo de su dueño, la voz del Rey le detuvo, y le dió por vencedor y por
libre.
Otro Almugavar en esta misma guerra, á la lengua del agua, acometido de
veinte hombres de armas, mató cinco antes de perder la vida. Otros
muchos hechos se pudieran referir, si no fuera ajeno de nuestra
historia, el tratar de otra largamente. La duda que se ofrece solo es
del nombre, si fué de nacion, ó de milicia en sus principios. Tengo por
cosa cierta que fué de nacion, y para asegurarme mas en esta opinion,
tengo á George Pachimerio autor Griego, cuyos fragmentos dan mucha luz á
toda esta historia, que llama á los Almugavares descendientes de los
Avares, compañeros de los Hunos, y Godos, y aunque no se hallará autor
que opuestamente lo contradiga, por muchas leyes de las partidas se
colige claramente, que el nombre de Almugavar era nombre de milicia, y
el ser esto verdad no contradice lo primero, porque entre ambas cosas
puede haber sido.
En su principio, como Pachimerio dice, fué de nacion, pero después como
no ejercitaban los Almugavares otra arte ni oficio, vinieron ellos á dar
nombre á todos los que servian en aquel modo de milicia, así como muchas
artes y ciencias tomaron el nombre de sus inventores. Pero dudo mucho
que hubiese quien se agregase á los Almugavares, milicia de tanta fatiga
y peligro, sin ser de su nacion, porque la inclinacion natural les hacia
seguir la profesion de los padres; ni hay hombre que pudiendo escoger
siguiese milicia, que desde la primera edad se ocupase con tanto riesgo
de la vida, descomodidad, y continuo trabajo. Nicephoro Gregoras dice,
que Almugavar es nombre que dan á toda su infantería los Latinos; así
llaman los Griegos á todas las naciones que tienen á su Poniente, pero
no hay para que contradecir con razones falsedad tan manifiesta, y más
contra un autor tan poco advertido en nuestras cosas como Nicephoro.
Salió la armada de Mecina, y con próspera navegacion llegó á Malvacia
puerto de la Morea, donde fueron bien recibidos y ayudados con algun
refresco por órden del Emperador. Antes de salir llegaron cartas suyas
en que mandaba á Roger que apresurase la navegacion. Partió alegre la
gente con el refresco, y en pocos dias la armada arribó á
Constantinopla, por el mes de Enero indicion segunda, segun Pachimerio,
con universal regocijo de la ciudad viendo las armas que les habian de
amparar, y defender. Andronico, y Miguel Emperadores, y toda la nobleza
Griega, con mucho amor y muestras de sumo agradecimiento les recibieron,
y honraron. Mandó luego Andronico desembarcar toda la gente, y que
alojase dentro de la Ciudad en el barrio que llamaban de Blanquernas, y
el siguiente dia se repartieron cuatro pagas como estaba concertado.