010:036 Él les dijo, «¿Qué quieren que haga por ustedes?»

010:037 Ellos le contestaron, «En tu gloria, concédenos que podamos

sentarnos, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

010:038 Pero Jesús les dijo, «No saben lo que están pidiendo. ¿Pueden

ustedes beber la copa que yo bebo, y ser bautizados con el

bautismo que yo soy bautizado?»

010:039 Ellos le dijeron, «Si podemos.»

Jesús les dijo, «Ustedes de hecho beberán de la copa que yo

bebo, y serán bautizados con el bautismo que yo soy bautizado;

010:040 pero no está en mí conceder sentarse a mi derecha o a mi

izquierda, excepto para quienes esto ha sido preparado.»

010:041 Cuando los diez oyeron, comenzaron a indignarse con Santiago y

Juan.

010:042 Jesús los llamó y les dijo, «Ustedes saben que aquellos que

son reconocidos como mandatarios sobre las naciones las

gobiernan y ejercen su poder sobre ellas.

010:043 Pero no será así entre ustedes, el que quiera ser más que el

otro será su sirviente.

010:044 El que quiera de ustedes ser el primero, deberá ser el

sirviente de todos.

010:045 Pues también el hijo del hombre no vino a ser servido sino a

servir y a dar su vida para la redención de muchos.»

010:046 Llegaron a Jericó. Al salir de Jericó con sus discípulos y una

gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo quien era un mendigo

ciego estaba sentado al lado del camino.

010:047 Cuando escuchó que era Jesús el Nazareno comenzó a gritar y

decía, «¡Jesús, hijo de David ten piedad de mi!»

010:048 Muchos lo reprendían diciéndole que debía hacer silencio, pero

el gritaba aun más, «¡Tu hijo de David, ten piedad de mi!»

010:049 Jesús se detuvo, y dijo «Llámenlo.»

La gente llamó al ciego, diciéndole, «¡Alégrate! Levántate.

¡Jesús te está llamando!»

010:050 Él, votando su manta, saltó y fue donde Jesús.

010:051 Jesús le preguntó, «¿Qué quieres que haga por ti?»

El ciego le dijo, «Raboni[77], que yo pueda ver de nuevo.»

010:052 Jesús le dijo, «Ve por tu camino. Tu fe te ha hecho bien.» De

inmediato él recibió su vista, y siguió a Jesús en el

camino[78].

11

011:001 Cuando se acercaron a Jerusalén, en Betfagé y Betania, en el

Monte de los Olivos, envió a dos de sus discípulos,

011:002 y les dijo, «Sigan el camino hasta el pueblo que está

enfrente[79]. Cuando entren encontrarán un burro joven

amarrado sobre el que nadie se ha sentado. Desamárrenlo, y

traíganlo.

011:003 Si alguien les pregunta, `¿Por qué están haciendo eso?´ digan,

`El señor lo necesita y pronto lo enviará de regreso aquí.´»

011:004 Fueron y encontraron un burro joven atado a una puerta sobre

la calle, y lo desataron.

011:005 Algunos de los que estaban allí les preguntaron «¿Qué están

haciendo, desamarrando el burro?»

011:006 Les dijeron tal como Jesús les había dijo, y ellos los dejaron

ir.

011:007 Llevaron el burro donde Jesús, le pusieron sus capas y Jesús

se sentó sobre este.

011:008 Muchos pusieron sus vestidos sobre el camino y otros cortaron

ramas de los árboles, y las esparcieron por el camino.

011:009 Los que iban al frente y los que los seguían, decían, «¡

Hosanna! ¡Bendito es el que viene en el nombre del Señor!

011:010 ¡ Bendito es el reino de nuestro padre David que esta viniendo

en el nombre del Señor! ¡Hosanna en lo más alto!»

011:011 Jesús entró en el templo en Jerusalén; después de haber mirado

todo alrededor, cuando se hizo tarde fue a Betania con los

doce.

011:012 Al día siguiente, cuando habían vuelto de Betania, tuvo

hambre.

011:013 Viendo a cierta distancia una higuera con hojas, se acercó

para ver si podía encontrar algo en ella. Cuando estuvo cerca,

no encontró más que hojas, porque no era época de higos.

011:014 Jesús le dijo, «¡Que nadie pueda volver a comer frutos de ti!»

y sus discípulos lo escucharon.

011:015 Fueron a Jerusalén[80], Jesús entró al templo, y comenzó a

expulsar a los que vendían y compraban en el templo, y tumbó

las mesas de los que cambiaban dinero, y las sillas de

aquellos que vendían palomas.

011:016 Tampoco permitía que alguien cargara un recipiente[81] por el

templo.

011:017 Enseñaba, diciéndoles «¿No está escrito, `Mi casa será llamada

una casa de oración para todas las naciones?´ ¡Pero ustedes la

han convertido en una cueva de ladrones!»

011:018 Los jefes de los sacerdotes y de los escribas lo escucharon, y

buscaron como podrían destruirlo. Porque le temían, pues toda

la multitud estaba asombrada con su enseñanza.

011:019 Cuando llegó la noche, salió de la ciudad.

011:020 En la mañana cuando pasaban, vieron la higuera seca desde la

raíz.

011:021 Pedro, recordando, lo que Jesús había dicho, le dijo «¡Rabí,

mira! La higuera que maldijiste se secó.»

011:022 Jesús les contesto, «Tengan fe en Dios.

011:023 Con seguridad les digo, quien le diga a esta montaña,

`Levántate y arrójate al mar, y no dude en su corazón, sino

que crea que lo que dice está pasando; tendrá cualquier cosa

que diga.

011:024 Por eso les digo, todas las cosas por las que recen y pidan,

crean que las han recibido, y las tendrán.

011:025 Siempre que se detengan a orar, perdonen, si tienen algo

contra alguien; para que su Padre, que está en el cielo, pueda

también perdonarlos por sus transgresiones.

011:026 Pero si ustedes no perdonan, su Padre en el cielo tampoco

perdonará sus transgresiones.»

011:027 Regresaron a Jerusalén otra vez y cuando Jesús estaba

caminando en el templo, los jefes de los sacerdotes, los

escribas y los ancianos se le acercaron.

011:028 y comenzaron a decirle, «¿Con qué autoridad haces estas cosas?

o ¿Quién te dio la autoridad para hacer estas cosas?»

011:029 Jesús les dijo, «Yo les haré una pregunta. Contéstenme y yo

les diré con que autoridad hago estas cosas.

011:030 ¿El bautizo de Juan era del cielo o de los hombres?

Contéstenme.»

011:031 Razonaron entre ellos, diciendo, «Si contestáramos, `Del

cielo;´ Él dirá, `¿Por qué no le creyeron?´»

011:032 Si contestaban, `De hombres´ temían a la gente, porque todos

todos tenían a Juan como un profeta.

011:033 Ellos le contestaron a Jesús, «No sabemos.»

Jesús les dijo, «Tampoco les diré con que autoridad hago estas

cosas.»

12

012:001 Comenzó a hablarles en parábolas. «Un hombre plantó una viña,

puso una cerca a su alrededor, cavó un hoyo para la prensa de

vinos, construyó una torre, la rentó a algunos campesinos[82]

y se fue a otro país[83].

012:002 Cuando fue el tiempo, envió a un sirviente donde los

campesinos para tomar su parte de los frutos de la viña.

012:003 Lo tomaron, lo golpearon, y lo sacaron con las manos vacías.

012:004 Nuevamente, les envió otro siervo; y ellos lo apedrearon, lo

hirieron en la cabeza[84], y lo sacaron tratándolo

aberrantemente.

012:005 Nuevamente envió otro; y ellos lo mataron; así como a muchos

otros, golpeando algunos, y matando a otros.

012:006 Entonces aún teniendo otro, a su hijo amado, se los envió por

último diciendo, `Ellos respetarán a mi hijo.´

012:007 Pero los campesinos dijeron entre ellos, `Este es el heredero.

Vengan, matémoslo y la herencia será nuestra. ´

012:008 Ellos lo tomaron, lo mataron y lo sacaron de la viña.

012:009 ¿Qué hará entonces el señor de la viña? Vendrá y destruirá a

los campesinos, y dará la viña a otros.

012:010 ¿No han leído esta Escritura

`La piedra que los constructores rechazaron, La misma fue

convertida en cabeza de la esquina.

012:011 Esto fue del Señor, Es maravilloso ante nuestros ojos´?»

012:012 Ellos trataban de apresarlo, pero temían a la multitud; porque

percibieron que con la parábola Él hablaba en contra de ellos.

Lo dejaron, y se fueron.

012:013 Le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para

que le pusieran una trampa con sus palabras.

012:014 Cuando llegaron, le preguntaron, «Maestro, sabemos que eres

honesto y no defraudas a nadie; porque no estás parcializado

por alguien, sino que verdaderamente enseñas el camino de

Dios. ¿Está permitido pagar impuestos al Cesar o no?

012:015 ¿Debemos darlos o no darlos?»

Pero Él conociendo su hipocresía les dijo, «¿Por qué me

prueban? Traíganme un denario, para poder verlo.»

012:016 Ellos lo trajeron.

Él les dijo, «¿De quien es esta imagen y esta inscripción?»

Ellos le contestaron, «Del Cesar.»

012:017 Jesús les contestó, «Den al Cesar las cosas que son del Cesar,

y a Dios las cosas que son de Dios.»

Se maravillaron grandemente de Él.

012:018 Allí llegaron a Él unos Saduceos, quienes sostenían que no hay

resurrección. Le preguntaron,

012:019 «Maestro, Moisés nos escribió, `Si el hermano de un hombre

muere, y deja una esposa tras él, y no deja niños, su hermanos

deben tomar la esposa, y continuar la familia por su hermano.´

012:020 Había siete hermanos. El primero tomó una esposa, y al morir

no dejó descendencia.

012:021 El segundo la tomó, y murió, sin dejar hijos tras él. El

tercero de la misma forma;

012:022 y los siete la tomaron sin dejar hijos. La mujer fue la ultima

en morir.

012:023 En la resurrección, [85]¿De cuál de todos será esposa? Pues

los siete la tuvieron como esposa.»

012:024 Jesús les contestó, «¿No es esto porque ustedes están

equivocados, sin conocer las escrituras, ni el poder de Dios?

012:025 Pues cuando resuciten de los muertos no estarán casados ni se

entregarán en matrimonio, sino que son como los ángeles en el

cielo.

012:026 Acaso sobre la resurrección de los muertos; ¿No han leído en

el libro de Moisés sobre la zarza, como Dios le habló,

diciendo, `Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el

Dios de Jacob?´

012:027 Él no es el Dios de los muertos, sino de los vivos. Ustedes

por lo tanto están realmente equivocados.»

012:028 Uno de los escribas fue y los escuchó discutiendo juntos.

Sabiendo que Jesús les había contestado bien le pregunto,

«¿Cuál mandamiento es el más importante de todos?»

012:029 Jesús contestó, «El más importante es, `Escucha Israel, El

Señor nuestro Dios el Señor es uno:

012:030 amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma,

con toda tu mente y con toda tu fuerza. ´ Este es el primer

mandamiento.

012:031 El segundo es así, `Amarás a tu prójimo como a ti mismo.´ No

hay otros mandamientos más importante que estos.»

012:032 El escriba le dijo a Jesús, «Realmente maestro, haz dicho bien

que Él es uno y que no hay otro sino Él,

012:033 y amarlo con todo el corazón, todo el entendimiento, todo el

alma y con toda la fuerza, y amar al prójimo como a sí mismo

son más importante que todas las ofrendas que se queman y los

sacrificios.»

012:034 Cuando Jesús vio que contestó sabiamente le dijo, «Tú no estás

lejos del Reino de Dios.»

Nadie se atrevió a hacerle más preguntas después de esta.

012:035 Jesús dijo mientras enseñaba en el templo, «¿Cómo es que los

escribas dicen que el Cristo es el hijo de David?

012:036 Pues David mismo dijo inspirado por el Espíritu Santo,

`El Señor le dijo a mi Señor, Siéntate a mi mano derecha,

Hasta que haga de tus enemigos un estrado para tus pies.´

012:037 Entonces David mismo lo llama Señor, así que ¿Cómo puede ser

Él su hijo?»

La gente común lo escuchó con agrado.

012:038 En su enseñanza les decía, «Tengan cuidado de los escribas, a

quienes les gusta caminar con mantos largos y ser saludados en

las plazas,

012:039 ocupar los mejores lugares en las sinagogas, y ocupar los

mejores puestos en los banquetes:

012:040 aquellos que devoran en las casas de las viudas y pretenden

hacer largas oraciones, serán los que reciban mayor condena.»

012:041 Jesús se sentó al frente del deposito para limosnas, y observó

como la multitud ponía dinero allí. Muchos que eran ricos

ponían mucho.

012:042 Una viuda pobre fue y puso dos pequeñas monedas de cobre, [86]

que equivalían a una moneda cuadrante. [87]

012:043 Jesús llamó a los discípulos y les dijo «Con seguridad les

digo, esta pobre viuda dio más que todos los que están dando

limosna,

012:044 porque todos ellos dieron de su abundancia, pero ella, de su

pobreza, dio todo lo que tenía para vivir.»

13

013:001 Cuando salía del templo, uno de sus discípulos le dijo,

«Maestro, ¡mira que clase de piedras y que clase de

construcciones!»

013:002 Jesús le dijo, «¿Ves estos grandes edificios? No quedara una

piedra sobre otra, cada una será derribada.»

013:003 Mientras se sentaba en el Monte de los Olivos al frente del

templo, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntaron en

privado,

013:004 «Dinos, ¿Cuándo ocurrirán esas cosas? ¿Cuál será la señal de

que estas cosas están cerca de ocurrir?»

013:005 Jesús, contestando, comenzó a decirles, «Cuiden que nadie los

guié para perderlos.

013:006 Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo, ¡Yo soy Él![88]´

y harán perder a muchos.

013:007 «Cuando escuchen de guerras y rumores de guerras, no se

perturben. Porque eso debe ocurrir, pero no será el fin.

013:008 Porque unas naciones se alzarán contra otras, y unos reinos

contra otros. Habrá terremotos en varias partes. Habrá

hambrunas y problemas. Estas cosas son el comienzo de los

dolores del parto.

013:009 Pero cuídense a si mismos, porque la gente los enviará a los

consejos. Serán golpeados en las sinagogas. Estarán frente a

mandatarios y reyes por mi causa, para dar testimonio ante

ellos.

013:010 Primero la Buena Nueva[89] debe ser predicada en todas las

naciones.

013:011 Cuando los conduzcan y los entreguen, no tengan ansiedad

antes, ni premediten lo que dirán, pero digan lo que les será

dado en esa hora. Porque no serán ustedes quienes hablen sino

el Espíritu Santo

013:012 «Un hermano enviará a su hermano a la muerte, y un padre a su

hijo. Los hijos se levantarán contra sus padres, y causarán

que sean enviados a la muerte.

013:013 Ustedes serán odiados por todos los hombres por causa de mi

nombre, pero aquel que persevere hasta el fin, lo mismo será

salvado.

013:014 Y cuando vean la abominación y la desolación, de la que

hablaba Daniel el profeta, estando donde no debería (que el

lector entienda), entonces que aquellos que estén en Judea

huyan a las montañas,

013:015 y aquel que este en la azotea de la casa que no baje, ni

entre, para sacar algo de su casa.

013:016 Aquel que esté en el campo que no regrese a recoger su abrigo.

013:017 ¡Pero pobres de quienes estén con niños[90] o de las que

amamanten bebes en esos días!

013:018 Rueguen para que su huida no sea en invierno.

013:019 Porque en esos días habrá opresión[91], como no la ha habido

hasta ahora desde el comienzo de la creación que Dios hizo, y

como no la habrá nunca más.

013:020 Si no fuera porque el Señor acortara esos días, no se salvaría

carne alguna; pero por causa de los elegidos, que Él

escogiera, Él acortará esos días.

013:021 Entonces si alguien les dice, `¡Miren, aquí está Cristo!´ o,

`¡Miren, ahí!´ no le crean.

013:022 Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y

mostrarán señales y maravillas, que podrán guiar para perder,

si es posible, incluso a los elegidos.

013:023 Pero estén atentos.

«Observen, que les he dicho todo esto con anterioridad.

013:024 Y en esos días después de la opresión, el sol se oscurecerá,

la luna no dará su luz,

013:025 las estrellas caerán del cielo, y los poderes que están en los

cielos se agitarán.

013:026 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en nubes con gran

poder y gloria.

013:027 Entonces Él enviará a sus ángeles, y agrupará a sus elegidos

desde los cuatro vientos, desde los confines de la tierra y

los confines del cielo.

013:028 «Ahora de la higuera, aprendan esta parábola. Cuando la rama

se ponga suave, y salgan sus hojas, ustedes sabrán que el

verano está cerca;

013:029 lo mismo será con ustedes, cuando vean que estás cosas están

por ocurrir, sepan que está cerca, en la puerta.

013:030 Con seguridad les digo, esta generación[92] no pasará sin que

todo esto ocurra.

013:031 Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

013:032 Pero el día y la hora nadie los conoce, ni siquiera los

ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

013:033 Observen, estén alerta, y recen; porque ustedes no saben

cuando sea el tiempo.

013:034 «Es como un hombre, que viaja a otro país, dejando su casa, y

dando autoridad a sus siervos, y a cada uno su trabajo, y

también ordenará al portero estar atento.

013:035 Entonces estén atentos, porque ustedes no saben cuando llega

el Señor de la casa, si en la tarde, o a media noche, o cuando

el gallo cante, o en la mañana;

013:036 que no los encuentre durmiendo si llega de repente.

013:037 Lo que les digo, se lo digo a todos: Estén atentos.»

14

014:001 Faltaban en ese entonces dos días para la fiesta de pascua y

de los panes sin levadura, y los jefes de los sacerdotes y de

los escribas buscaban como podían hacerlo caer con algún

fraude y como matarlo.

014:002 Porque habían dicho, «No durante la fiesta, porque la gente

podría rebelarse.»

014:003 Mientras estaba en Betania, en la casa de Simón el leproso,

cuando se sentaba a la mesa, llegó una mujer con una jarra de

alabastro con un aceite de nardo puro, muy costoso. Rompió el

jarro, y lo vertió sobre la cabeza de Jesús.

014:004 Pero algunos[93] se indignaron entre ellos, diciendo, «¿Por

qué se ha gastado este aceite?

014:005 Se hubiera podido vender por más de trecientos denarios[94], y

darlos a los pobres.» Ellos murmuraban contra ella[95].

014:006 Pero Jesús dijo, «Déjenla tranquila. ¿Por qué la molestan?

Ella ha hecho un buen trabajo conmigo.

014:007 Porque siempre tendrán a los pobres con ustedes y siempre que

lo deseen pueden hacerles el bien; pero no siempre me tendrán.

014:008 Ella ha hecho lo que ha podido[96]. Ha preparado con aceite mi

cuerpo antes del entierro.

014:009 Con seguridad les digo, donde quiera que esta Buena Nueva se

predique en el mundo, lo que está mujer ha hecho también será

dicho en conmemoración de ella.»

014:010 Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue donde los jefes

de los sacerdotes, diciéndoles que él podía entregarles a

Jesús.

014:011 Cuando ellos lo escucharon, se alegraron, y prometieron darle

dinero. Él buscó como podría entregarlo convenientemente.

014:012 El primer día de pan sin levadura, cuando ofrecían la Pascua,

sus discípulos le preguntaron, «¿Donde quieres que vayamos a

preparar la cena de Pascua?»

014:013 Él envió a dos de sus discípulos, y les dijo, «Vayan a la

ciudad, allí encontrarán un hombre cargando un jarro de agua.

Síganlo,

014:014 y donde él entre, díganle al dueño de la casa, `Él Maestro

dice «¿ Donde está el cuarto de invitados, donde podré hacer

la cena de Pascua con mis discípulos?»´

014:015 El mismo les mostrará en el piso de arriba una habitacíon

grande, amoblada y lista. Alístenla para nosotros.»

014:016 Sus discípulos fueron, llegaron a la ciudad y encontraron las

cosas tal como Él les había dicho, y prepararon la Pascua.

014:017 Cuando atardeció, Él llegó con los doce.

014:018 Mientras se sentaban y cenaban, Jesús les dijo, «Con seguridad

les digo, uno de ustedes me traicionará, uno que come

conmigo.»

014:019 Ellos comenzaron a preocuparse, y preguntaban uno a uno[97],

«¿ Seguramente no so yo?» Y otro decía, «¿Seguramente no soy

yo?»

014:020 Él les contestó, «Es uno de los doce, que remoja su comida

conmigo en el plato.

014:021 Porque con el Hijo del Hombre sucede tal y como está escrito

sobre Él, pero ¡pobre de aquel por quien el Hijo del Hombre es

traicionado! Sería mejor para ese hombre si no hubiera

nacido.»

014:022 Mientras comían, Jesús tomo pan, y tras bendecirlo, lo partió

y lo entregó, diciendo, «Tomen, coman. Este es mi cuerpo.»

014:023 Tomó la copa, y después de dar gracias, se las entregó. Todos

tomaron de la copa.

014:024 Les dijo, «Esta es mi sangre de la nueva alianza, que es

derramada por muchos.

014:025 Con seguridad les digo, no volveré a beber del fruto de la

vid, hasta el día que lo tome de nuevo en el Reino de Dios.»

014:026 Después de que habían cantado un himno[98], fueron al Monte de

los Olivos

014:027 Jesús les dijo, «Todos ustedes habrán de tropezar por mi causa

esta noche, porque está escrito, `Golpearé al pastor, y las

ovejas se dispersarán.´

014:028 Sin embargo, después de que resucité, iré ante ustedes en

Galilea.»

014:029 Pero Pedro le dijo, «Aún cuando todos tropiecen, yo no lo

haré.»

014:030 Jesús le dijo, «Con seguridad te digo, que tú, hoy, incluso

esta noche, antes de que el gallo cante dos veces, me habrás

negado tres veces.»

014:031 Pero él agregó, «Aún si tengo que morir contigo, no te

negaré.» Todos ellos dijeron lo mismo.

014:032 Llegaron a un lugar llamado Getsemaní. Él le dijo a sus

discípulos, «Siéntense aquí, mientras oro.»

014:033 Él tomó consigo a Pedro, Santiago y a Juan, y comenzó a

afligirse y perturbarse.

014:034 Él les decía, «Mi alma está extremadamente apenada, a causa de

la muerte. Quédense aquí, y estén atentos.»

014:035 Jesús se alejó un poco, y cayó a tierra, rezaba diciendo que

si era posible, que la hora pasara lejos de Él.

014:036 Decía, «Abba, Padre, todo es posible para ti. Por favor aleja

esta copa de mí. Pero que no sea lo que yo quiero, sino lo que

tu deseas.»

014:037 Fue y encontró a los discípulos durmiendo, y le dijo a Pedro,

« Simón, ¿Estás durmiendo? ¿No pudiste estar atento una hora?

014:038 Estén atentos y oren, para que no caigan en tentación. De

hecho, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.»

014:039 Nuevamente se fue y oró, diciendo las mismas palabras.

014:040 Nuevamente regresó y los encontró durmiendo, pues sus ojos

estaban muy pesados, y ellos no sabían que decirle.

014:041 Fue por tercera vez donde ellos, y les dijo, «Duerman ahora, y

tomen su descanso. Es suficiente. La hora ha llegado.

Observen, el Hijo del Hombre es traicionado y entregado a

manos de los pecadores.

014:042 Levántense, vámonos. Observen, él que me traiciona está a la

mano.»

014:043 De inmediato, mientras Jesús aún hablaba, Judas, uno de los

doce, llegó junto con una multitud con espadas y palos, eran

enviados de los jefes de los sacerdotes, los escribas y los

ancianos.

014:044 El que lo traicionó, les había dado una señal diciendo, «Al

que yo bese, ese es. Atrápenlo y llévenlo con seguridad.»

014:045 Cuando había llegado, inmediatamente fue donde Él, y le dijo,

«¡Rabí! ¡Rabí!» y lo besó.

014:046 Ellos pusieron sus manos sobre él, y lo apresaron.

014:047 Pero uno de los que allí estaban sacó su espada, y le dio a un

siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja.

014:048 Jesús les dijo, «¿Han venido, como contra un ladrón, con

espadas y palos para apresarme?

014:049 Estuve diariamente con ustedes en el templo enseñando, y

ustedes no me arrestaron. Pero es así, como las Escrituras

deben cumplirse.»

014:050 Todos[99] lo abandonaron, y huyeron.

014:051 Cierto joven que lo seguía, tenía una túnica como vestido,

sobre su cuerpo desnudo. Al joven lo atraparon,

014:052 pero él dejo la túnica, y huyó desnudo.

014:053 Condujeron a Jesús donde el sumo sacerdote. Todos los

sacerdotes jefes, los ancianos, y los escribas fueron junto

con él.

014:054 Pedro lo había seguido a cierta distancia, hasta que llegó a

la corte del sumo sacerdote. Estaba sentado con los oficiales,

calentándose a la luz del fuego.

014:055 Entonces los jefes de los sacerdotes y el consejo completo

buscó testigos contra Jesús para condenarlo a muerte, pero no

encontraron.

014:056 Porque muchos dieron falso testimonio contra Él, pero los

testimonios de unos no coincidían con los de otros[100].

014:057 Algunos se levantaron , y dieron falso testimonio contra Él,

diciendo,

014:058 «Lo escuchamos decir, `Destruiré este templo que está hecho

con manos, y en tres días construiré uno hecho sin manos.´»

014:059 Pero aún así, sus testimonios no coincidían.

014:060 El sumo sacerdote se paró en la mitad y preguntó a Jesús, «¿No

tienes respuesta? ¿Qué es con estos que testifican contra

ti?»

014:061 Pero Él se mantuvo en silencio, y no contestaba. Nuevamente el

sumo sacerdote le pregunto, «¿Eres tu Cristo, el Hijo del

Bendecido?»

014:062 Jesús dijo, «YO SOY. Verás al Hijo del Hombre sentando a la

mano derecha del Poder, y viniendo con las nubes del cielo.»

014:063 El sumo sacerdote rasgo su vestido, y dijo, «¿Para qué

necesitamos más testigos?

014:064 ¡Ustedes han escuchado la blasfemia! ¿ Qué piensan?» Todos lo

condenaron a merecer la muerte.

014:065 Algunos comenzaron a escupirlo, a cubrir su rostro, a

golpearlo con sus puños, y a decirle «¡Profetiza!» Los

oficiales lo golpeaban con la palma de las manos.

014:066 Mientras Pedro estaba en el patio, una de las empleadas del

sumo sacerdote llegó,

014:067 y viendo a Pedro calentádose, lo miró, y le dijo, «¡Tu también

estabas con el Nazareno, Jesús!»

014:068 Pero él lo negó, diciendo, «No conozco, ni entiendo lo que

dices. » Fue al pórtico, y el gallo cantó.

014:069 La empleada lo vio, y nuevamente comenzó a decirle a los que

estaban allí, «Este es uno de ellos.»

014:070 Pero él nuevamente lo negó. Después de un tiempo, nuevamente

algunos de los que estaban allí le dijeron a Pedro,

«Verdaderamente tu eres uno de ellos, porque tu eres un

Galileo, y tu forma de hablar lo muestra.»

014:071 Pero el comenzó a maldecir, y a jurar, «¡No conozco a este

hombre del que hablan!»

014:072 El gallo cantó por segunda vez. Pedro recordó las palabras que

Jesús le había dicho, «Antes de que el gallo cante dos veces,

tu me habrás negado tres.» Cuando pensó sobre esto, lloró.

15

015:001 En la mañana el jefe de los sacerdotes, con los ancianos y los

escribas, y con el consejo entero, se reunió, ataron a Jesús y

lo llevaron, para entregarlo a Pilato.

015:002 Pilato le preguntó, «¿Eres tú el Rey de los Judíos?

Él contesto, «Tal como dices.»

015:003 Los jefes de los sacerdotes lo acusaban de muchas cosas.

015:004 Pilato nuevamente le preguntó «¿No tienes respuesta? ¡Mira

cuantas cosas testifican en contra tuya!»

015:005 Pero Jesús no dio más respuestas, así que Pilato se

maravillo.

015:006 Durante la fiesta él solía liberar a uno de los prisioneros,

aquel que le pidieran.

015:007 Había uno llamado Barrabas, atado con algunos que habían hecho

insurrección, los hombres de la insurrección habían cometido

asesinato.

015:008 La multitud, gritando, comenzó a pedirle que hiciera lo que

siempre hacía por ellos.

015:009 Pilato les contestó diciendo, «¿Quieren que libere para

ustedes al Rey de los Judíos?»

015:010 Porque él percibió que los jefes de los sacerdotes se lo

habían enviado por envidia.

015:011 Pero los jefes de los sacerdotes agitaron a la multitud, para

que en cambio les liberara a Barrabas.

015:012 Pilato nuevamente les preguntó «¿Qué debo hacer entonces con

el que llaman el Rey de los Judíos?»

Buena Nueva de acuerdo a Marcos: Traducción de dominio público abierta a mejoras · 第 6 / 8 题