_Tocan chirimías y salgan_ REINALDOS, _con espada y rodela, armado, y
despues_ ROLDAN.
(_Dentro._) ¡Victoria, Francia, victoria!
_Rein._
¿Así os retirais, cobardes?
¿Para huir rompeis abismos
De cristal, surcando mares
No conocidos? salid,
Y cuerpo á cuerpo se acabe,
En vuestra soberbia loca,
Empresa tan arrogante.
Rey de España, Ferraguto,
Si el Bétis te dió en su márgen
El valor con que sus hijos
Nacen fuego y rayos nacen,
Sal á batalla conmigo,
Y ansí la deidad no agravies
Española; pero tienes
Más que de español, de alarbe.
Sal, tigre con alma, monstruo
De la Libia inhabitable,
Que felpas de brutos vistes,
Y conchas de peces traes.
Á tí, Mandricardo, digo,
Á tí, membrudo gigante,
Rey de Sarza, Rodamonte,
Á tí, Gradaso, que sabes
Forjar rayos de los fresnos,
De los abetos y sauces,
Reinaldos soy; salí, moros.
Nadie espera, nadie sale,
Nadie á Reinaldos se atreve,
Nadie viene, no oye nadie;
¿No hay quien se mate conmigo?
_Rold._
Habrá, al ménos, quien te mate.
_Rein._
¿Quién?
_Rold._
Yo.
_Rein._
¿Tú?
_Rold._
Yo, que te busco
Todo hoy, mas no te hallo tarde,
Pues darte, Reinaldos, muerte
Para mí es cosa tan fácil;
Ya á morir te apercibe,
Que no quiero que me aguarden
Los moros que matar pienso,
Que soy cortés y agradable.
Déjate luégo morir
Para que pase adelante;
Que cuando tal prisa tengo,
No es justo que en tí repare.
Muérete luégo.
_Rein._
¿Quién puede,
Si áun el cielo no es bastante,
Matarme á mí?
_Rold._
Roldan solo.
_Rein._
¿Cómo?
_Rold._
Con sólo mirarte.
_Rein._
¿Eres basilisco?
_Rold._
Infierno
Soy cuando llego á enojarme.
_Rein._
Ya me miras, y estoy vivo.
_Rold._
Es la compasion tan grande
Que te tengo, que me obliga,
De lástima, á perdonarte;
Que si con rigor la vista
Desatára de la cárcel
De los ojos, ya te hubiera
Traducido en tantas partes,
Cuantos átomos el sol
Hace lisonja del aire.
_Rein._
Yo la amistad te agradezco,
Pero ya, arrogante, sabes
Que puedo con una voz,
Si me enojo, hacer que bajes
Al infierno.
_Rold._
¿Son tus voces
Como pecados mortales?
_Rein._
Bueno está, que éste no es tiempo
De locuras y donaires.
_Rold._
¿Yo donaires? ¡Vive Dios,
Que de un reves te levante
Tan alto, que cuando vuelvas,
Tan trocado el mundo halles,
Que no viendo en él memoria,
Reinaldos, de tu linaje,
Halles nueva gente en él!
_Rein._
¿Tan alto has de levantarme?
_Rold._
Tan alto, que descendiendo
Como un rayo, un siglo tardes.
_Rein._
Eso lo harás porque cuando
Descienda no pueda hallarte
Ni matarte; que tu miedo
Busca arbitrio semejante.
_Rold._
Pues en el campo nos vemos,
Solos los aceros hablen.
_Salga_ ANGÉLICA _huyendo_.
_Ang._
Del victorioso frances,
Desbaratado Agramante,
Se retira infamemente,
¿Quién vió afrenta más notable?
Al Catay quiero volverme,
Sembrando en los Pares ántes
Cevil confusion.
_Rold._
¿No es ésta
(¿Aún vives?) la hermosa imágen
Del cielo?
_Rein._
Mucho, Roldan,
Te detienes en matarme.
_Rold._
¿Que áun vives? ¿No es éste el sol
Que por lucientes celajes
De rosas y manotisas
Rayos de púrpura esparce?
_Rein._
Muere, arrogante.
_Rold._
Si tengo
Entre las manos el ángel
De mis potencias, ¿qué espero?
_Ang._
Deste hombre quiero escaparme,
Que es el que más aborrezco;
Dame tu ayuda, Atalante.
_Rein._
¿Ya te retiras?
_Rold._
Reinaldos,
Cese por hoy el combate,
Que amor, para defenderte,
Desta hermosura se vale.
Si esta beldad te defiende,
¿Qué triunfo habrá que no alcances?
¿Qué imposible que no venzas?
¿Qué encanto que no contrastes?
Como delincuente has sido,
Que en la torre te retraes
Con un niño, porque así
Por su inocencia te ampare;
Matarte quise soberbio,
Mas pusísteme delante
Este espejo en que me viera
Y la cólera templase.
Angélica hermosa y bella,
Aguarda.
_Rein._
Con semejantes
Mentiras el miedo encubres.
_Rold._
Reinaldos, perdone Marte,
Que amor es mas poderoso
Cuando se atreven deidades.
_Rein._
¿Por qué la espalda me vuelves?
_Rold._
Por amor.
_Rein._
Dí por cobarde.
_Rold._
En irme sin responderte,
Puedes ver que soy amante.
_(Vase.)_
_Rein._
¡Que sean deste dios niño
Los efetos tan notables,
Que en los invencibles pechos
Causan mudanza tan grande!
_Dan voces, y sale_ CÁRLOS, ASTOLFO, FLOR DE LIS, DOÑALDA, _de corto_.
(_Dent. á voces._) ¡Viva el Magno Cárlos, viva!
_Cárl._
Á Dios la gloria ha de darse,
Que, pues de Dios la recibo,
Es bien que á Dios se le pague.
_Rein._
Hoy al David vencedor
Elogios Micol le cante,
Pues ha librado á Israel
De la servidumbre grave
En que se juzgaba opresa,
Y sean sus estandartes
Láminas en San Dionís.
_Cárl._
Reinaldos, el cielo os guarde
Pues en la vitoria de hoy
Teneis vos la mayor parte.
_Rein._
Amigos de este valor
Han podido acreditarme,
Porque en los soldados siempre
Se admiran los capitanes.
_Doñ._
Cosas don Roldan ha hecho
Tan famosas y admirables,
Que es agravio encarecellas.
_Cárl._
Amor lisonjero es grande;
Hoy con la vitoria pueden
Vuestras bodas celebrarse,
Que como Marte en las guerras,
Triunfa Cupido en las paces.
_Rein._
Mucho ha tardado en volver
El Conde al tálamo.
_Doñ._
Ántes,
Si quisiera, hubiera vuelto,
Porque el Conde dice y hace,
Que en sus triunfos y en sus glorias
Están las dificultades,
Hasta llegar á emprendellas,
Pero emprendidas, son tales
Sus hazañas y sus hechos,
Que no hay defensa que baste.
_Rein._
Con todo, ha tardado mucho.
_Flor._
Hace siglos los instantes
Amor, y habrán con él sido
Las horas eternidades.
_Rein._
No hay amor donde hay descuido.
_Doñ._
El amor puro y constante
No aspira á correspondencias,
Porque en sí se satisface;
Y el amor que pide amor,
No es justo que amor se llame,
Sino villano apetito,
Hijo de bárbaros padres.
Yo amo en mí al Conde y no pido,
Reinaldos, que el Conde me ame,
Porque en sí mismo mi amor
Se contenta.