_Rein._
¿En Francia tanto descuido,
En peligro tan notorio?
Aparta.
_Cárl._
¿Quién habla así?
_Rein._
De veros ansí me corro,
Agora saraos y fiestas,
Hijas de la infamia y ocio,
Agora galas y plumas,
Del aire civil adorno,
Agora bodas, agora...
_Rold._
¿Vienes, don Reinaldos, loco?
Aquí está su majestad,
Y estoy yo.
_Rein._
Ya te conozco.
_Rold._
¿Sabes que soy don Roldan?
_Rein._
Ya, conde, lo sé.
_Rold._
Pues ¿cómo
Tan locos atrevimientos
Hablas cuando me desposo?
Yo con galas y con plumas
Más al imperio le importo,
Que tú con planchas de acero,
Todo orgullo y miedo todo.
Estas plumas que á los aires
En piramidal estorbo,
Tal vez son lisonjas suyas,
Y tal vez rayos de Apolo,
De las alas de la fama
Para el sombrero las corto,
Que yo sólo le doy plumas,
Y así mis plumas le tomo.
_Rein._
Serán de las que desecho.
_Cárl._
¿Así se pierde el decoro
Á mi majestad?
_Rein._
Señor...
_Rold._
Señor...
_Cárl._
Basta, que me enojo;
¿Á vos os parecen mal
Galas y bodas?
_Rein._
Los roncos
Ecos de trompas y cajas
Os respondan, y los moros
Que las riberas ocupan
Del Rhin, que en abismos hondos
Les dió por montes de plata,
Pasadizos luminosos.
Ya pisa á Francia Agramante,
Que como Jason en Cólcos,
Piensa atropellar en ella
Los dragones y los toros.
Cien mil soldados ocupan
Ya sus montañas y sotos,
Que parecen á la vista,
Entre los laureles y olmos,
Erizos, que coronados
De los silvestres madroños,
Sacuden por la campaña
Pedazos de coral rotos.
Yo los he visto, y pensé,
Con los colores vistosos,
Que eran escuadron de abejas,
Cuando en los piquillos corvos,
De diamante y de rubí
Desperdicios olorosos,
En escuadrones volantes,
Dan á los preñados corchos.
Muchos reyes le acompañan,
Que en el paganismo todo
No ha quedado hombre valiente
Ni príncipe poderoso;
Tambien mujeres le siguen,
Que en alfanas, como copos
De argentada y blanca espuma,
Ninfas parecen en rostros
De mármol, á quien dió el arte
Espíritu generoso;
Y en la mayor hermosura,
Que se vió en humano rostro,
Viene el desden más ingrato
Que pudo engendrar el ódio;
El milagro del Oriente,
Donde amor, jamas piadoso,
Leyes promulga en los labios,
Rayos divulga en los ojos,
La sirena del Catay,
Y el angélico tesoro
De sus Javas perlas hace
Cuanto sirte y cuanto escollo;
Que es, si perla en hermosura,
En crueldad peñasco sordo.
Amor y Marte nos cercan,
Cuando en sabrosos coloquios
Roldan está entretenido,
Y en discursos amorosos;
Opresa está Francia, Cárlos,
Evidente testimonio
Del ocio en que nos sepultas.
El peligro te propongo
Para que al paso le salgas,
Que cuando me lleves solo,
Yo les haré que al mar vuelvan
Con paso tan presuroso,
Que se maten y se aneguen,
Unos tropezando en otros.
_Rold._
No coloquios del tálamo afeminan
Mi corazon gentil, mi heroico pecho,
Que estos ojos son montes que fulminan
Rayos de horror que en mi furor se han hecho,
Y aunque en los de Doñalda se iluminan,
Y en ellos vivo alegre y satisfecho,
No aniquilan mi sér sus ojos bellos,
Que ántes me ofrece espíritus en ellos.
Y si tú, don Reinaldos, bastas solo
Para oprimir la bárbara arrogancia,
Como del cielo es la deidad Apolo,
Ya sabes que soy yo el valor de Francia,
Á mi voz gime el mar y tiembla el polo,
Y esto en Roldan no es bárbara arrogancia,
Pues ya visto me habeis en paz y en guerra
Echar de un puntapié hasta el sol la tierra.
Y así para que el campo de Agramante,
Desbaratado al mar en tropas vuelva,
Una voz mia sobra, que es bastante,
Para que en polvo y nada se resuelva;
Yo haré que ese bellísimo diamante,
Que hoy con sus pinos se traduce en selva,
Desatado en las leyes de su orilla,
Átomos le dé al sol, astilla á astilla.
Y esto todo ha de ser con tanta priesa,
Que deshecho y vencido el africano,
Sin que el tálamo deje la Condesa,
He de volver á merecer su mano;
Éste es valor y cólera francesa,
Éste esfuerzo gentil y honor cristiano,
Ésta es lealtad que á las demas contrasta,
Y ésta es accion de don Roldan, que basta.
Perdonad, dulce esposa, que ya vuelvo,
Que sólo voy á echar de Francia al moro,
Que á empresa tan gloriosa me resuelvo,
Sólo porque os estimo y os adoro;
En vuestras perlas mi valor envuelvo,
Que esfuerzo le infundís con vuestro lloro,
Y una lágrima sólo hará en mi pecho
Más que la sangre ni el furor han hecho.
Vos, supremo señor, pues me adelanto,
Puesto que don Reinaldos tanto vale,
Dulce y tranquila paz gozad en tanto,
Que en mí todo el poder de Francia sale;
Que porque como el sol despues del llanto,
Doñalda entre mis brazos se regale,
Voy de presto á expulsar sus gentes todas
Para volver á celebrar mis bodas.
_Cárl._
Conde, aguardad.
_Rold._
Señor, decir haciendo
Sabe el Conde no más.
_Rein._
Loca arrogancia.
_Rold._
Temeridades son cuantas emprendo,
Y así por temerario me honra Francia,
Quédese el reportado, previniendo
Juntas la libertad con la ganancia.
_Rein._
Reinaldos soy.
_Rold._
Yo don Roldan.
_Cárl._
¿Qué es esto?
_Rein._
Tú impides mi furor.
_Rold._
Tú ley me has puesto.
_Rein._
Yo te sabré buscar.
_Rold._
Y yo aguardarte.
_Rein._
Quién eres veré allí.
_Rold._
Y veré quién eres.
_Rein._
Decírtelo sabré.
_Rold._
Y sabré matarte.
_Rein._
Y yo hacerte pedazos.
_Rold._
Si pudieres.
_Rein._
Frances Júpiter soy.
_Rold._
Yo frances Marte.
_Rein._
Pues espérame.
_Rold._
Mira que me esperes.
_Rein._
Ya te voy á buscar.
_Rold._
Pues vén.
_Cárl._
¿Qué es esto?
_Rein._
Tú impides mi furor.
_Rold._
Tú ley me has puesto.
_Cárl._
Dejaldo y quedaos conmigo,
Mirad que me enojaré.
_Rein._
Siempre ocasionado fué
Don Roldan.
_Cárl._
Es vuestro amigo.
_Doñ._
Siempre, Flor de Lis, temí
En mi amor este suceso,
Poco siento, pues el seso
No vengo á perder aquí;
Que á estorbar mi casamiento
Viniese el moro.
_Cárl._
Ofendido
Estoy de que haya tenido
Tan bárbaro atrevimiento.
¡Á mí Agramante se atreve!
¿No sabe que Cárlos soy?
Aunque coronado estoy
De rica y peinada nieve,
Tiemble á Carlo Magno el moro;
Sean por los aires claros
Mis soberanos labaros,
Pensiles de lilios de oro,
Salga en soberbio escuadron
La franca caballería
Dándole espejos al dia
Y al bárbaro confusion.
_Ast._
Vil sacrificio han de ser
De los peces, con notable
Afrenta y triunfo admirable
De tu invencible poder.
_Cárl._
Toda Francia se convoque
Y mi majestad se vea.
_Rein._
Tu fortuna en tí pelea
Cuando el moro te provoque.
_Cárl._
Hoy he de salir de aquí.
_Ast._
Y hoy te espera la vitoria.
_Cárl._
Todo triunfo y toda gloria
Á Dios se debe, y no á mí.
_Doñ._
¿Qué he de hacer yo?
_Flor._
Consolarte.
_Doñ._
Morir dijeras mejor.
_Cárl._
Doñalda lo que fué amor
Ya se ha convertido en Marte;
Todo es guerra.
_Doñ._
Y todo es lloro.
_Rein._
Sin causa ese sol se esconde,
Ya vuelve, Doñalda, el Conde,
Que fué á castigar al moro.
_Doñ._
Como lo dice lo hará.
_Rein._
Si lo hace como lo dice
El llanto se contradice.
_Doñ._
Don Reinaldos, bueno está,
Si es envidia.
_Cárl._
Al moro espante
Mi poder en su arrogancia.
_Rein._
Viva Cárlos.
_Todos._
Viva Francia.
_Cárl._
Dios viva.
_Todos._
Y muera Agramante.
_(Váyanse.)_
MARTINELA Y VILLANOS, _armados_.
_1.º_
Venimos bien.
_2.º_
Quedo, paso,
Que nos podria sentir.
_3.º_
¿Moro?
_1.º_
Yo le vi venir
Por el monte.
_2.º_
Extraño caso.
_3.º_
¿Moro de la morería?
_Mart._
Y se metió en la cabaña,
Cuya catadura extraña
Espanto y miedo ponia.
_3.º_
¿Moro amorado?
_1.º_
Tan moro
Como mi rocin.
_2.º_
Muy ruin,
Si es como vuestro rocin,
Será el moro.
_1.º_
Con decoro
Dél hablad, que aunque está flaco,
Fué el rocin gran corredor.
_2.º_
Si no es el moro mejor
Que el rocin, es muy bellaco.
_3.º_
¿Cómo son los moros?
_2.º_
Son
Como alimañas.
_1.º_
¿Y en pié
Se tienen y andan?
_3.º_
Á fe.
_2.º_
Dijo el cura en un sermon
Que los moros no creian
En Dios, ni que eran cristianos.
_3.º_
¡Oh ladrones luterianos!
_2.º_
Y dijo que no comian
Tocino.
_1.º_
¡Qué desatino!
Yo por eso los quemára,
¿Y cómo tienen la cara?
_2.º_
De hombres que no beben vino.
_3.º_
¿Que vino no beben?
_2.º_
No,
Agua piden que les den.
_3.º_
No puede un hombre de bien
Ser moro.
_1.º_
Á lo ménos yo
No lo fuera, aunque me hicieran
Rey.
_Mart._
¿No vamos á matar
Al moro?
_3.º_
¿Y quién ha de entrar
Primero?
_2.º_
Yo, mas ¿si fueran
Dos los moros?
_1.º_
¿Temes ya?
_2.º_
Tener el moro presente
Espanta.
_3.º_
Siempre es valiente
El que léjos de él está,
Cuantos matamoros son
En su patria léjos de ellos,
Que si llegáran á vellos,
Fueran de tu condicion.
_2.º_
Lleguemos en tropa así.
_3.º_
Dice bien, todos lleguemos.
_2.º_
¡Ay!
_1.º_
¡Ay!
_3.º_
¡Ay! dos moros vemos.
_2.º_
Yo más de ochenta vi.
_1.º_
Toca á rebato, Guarino.
_3.º_
Lo peor es el temelle;
Voto al soto, que he de velle,
Ya que el moro á Francia vino.
Entrad callando tras mí,
Tened el resuello más.
_2.º_
Poneos, Guarino, detras
Si habemos de entrar así.
_Mart._
Llegad, que durmiendo está.
_1.º_
Pues el moro está dormido,
Echémosle el lazo y muera.
_2.º_
Ya está en el lazo.
_Mart._
Guarino,
Tiremos agora.
_Tiren y saquen á_ PEYRON, _arrastrando, de moro_.
_Peyr._
¡Cielos!
¿Qué es esto?
_3.º_
Vuestro castigo.
_Peyr._
¿Por qué delito?
_2.º_
¿Os parece
Ser moro poco delito?
_Peyr._
No soy moro, Peyron soy.
_3.º_
Oh hi de puta. Peyron dijo.
_Mart._
Apretalde.
_Peyr._
Martinela,
¿No me conoces?
_2.º_
¡Qué hocico
Tiene el bellaco!
_Peyr._
Que soy
Peyron, vive Jesucristo.
_1.º_
Tened, que dice verdad.
_2.º_
Peyron es; Peyron amigo.
_3.º_
Que lo quise decir yo.
_Peyr._
Á tardaros en decillo
Algo más, ya mi pescuezo
Un palmo hubiera crecido.
¿Por qué me dabas la muerte?
_Mart._
Por moro.
_Peyr._
¿Y á tu marido,
Perra, apretabas así
Conociéndole?
_Mart._
Es lo mismo
Ser marido que ser moro.
_Peyr._
Mucho me he holgado de oillo,
Y así yo os cautivaré
Y os daré el mismo castigo.
_1.º_
Peyron, ¿quién te vistió así?
_3.º_
Pardios que es el traje rico.
_Peyr._
No me parece muy bien.
_1.º_
Estás muy galan.
_Peyr._
Judío
Parezco de la pasion.
_Mart._
Tienes cara de un Longínos.
_Peyr._
Con un moro, que durmiendo
Está entre aquellos alisos,
Estos hábitos troqué,
Y él se puso mi vestido,
Que así encubierto á París
Camina con un hechizo
Del mundo, con una mora,
Un milagro y un prodigio
De los hombres, que en un lienzo
Sin alma parece vivo;
Al fin es una mujer
Que habra sin habrar, que ha sido
La primer mujer del mundo
Que habrando callando he visto.
_1.º_
No se parece á la mia,
Porque habra por veinte y cinco.
_Peyr._
Ni á la mia, que habra siempre,
Y habrando siempre habra á gritos.
_Mart._
Vos queríades que fuera
Muda yo para sufriros,
Malos años y mal mes;
Basta que os regalo y sirvo.
_Peyr._
Este es su quedo, que así
Habra cuando habra pasito.
_2.º_
¿Y adónde ese mostro lleva?
_Peyr._
De hermosura, bien has dicho:
Á cazar con él los hombres,
Y ha sido muy necio albitrio,
Que á ser médico pudiera
Matar con ménos peligro
Y con más certeza.
BRUNELO, _con un retrato_.
_Brun._
Aquí,
Por la hermosura del sitio
Y lo espeso de los olmos,
Del valle penachos ricos,
El retrato he de poner,
Pues marchar el campo miro
De Cárlos y de Agramante.
_Peyr._
Este es el moro que digo,
Y aquel lienzo es la mujer.
_3.º_
Gran bien fuera si contino
Estuvieran las mujeres
Así arrolladas.
_Peyr._
Los siglos
Andan tales, que lo están
Despues que han dado en ser lindos
Los hombres, poniendo sólo
Todo el amor en sí mismos.
_2.º_
Yo los quemára, por Dios.
_Peyr._
Lleguemos á recibillo.
_Brun._
Oh amigo, huelgo de hallarte,
Que el estruendo y el ruido
De los campos me despiertan.
_Peyr._
Aquí en cimientos pajizos
Está mi edificio pobre,
Riendo los edificios
De pórfidos y alabastros,
Donde entre toscos pellicos
Tendréis quietud y sosiego,
Y agora, amigo, os suplico
Que nos enseñeis á todos
Ese milagro.
_Brun._
Serviros
Quiero, y para que os espante,
En este tronco le fijo.
_3.º_
¡Válgame Dios!
_1.º_
Hinca en tierra
Las rodillas.
_3.º_
Ya las hinco.
_Peyr._
Daos en los pechos.
_2.º_
¿Es santo?
_3.º_
Siempre has de habrar desatinos,
Santo es, pues está pintado.
_Mart._
¿Tambien hay santos moriscos?
_3.º_
¿Pues no?
_Peyr._
¿No veis que es mujer,
Mentecatos?
_2.º_
So un pollino.
_3.º_
Que lo quise decir yo.
MEDORO, _galan_, Y DOS MOROS.
_1.º_
Él es rostro peregrino.
_Med._
Soberbio el campo de Cárlos,
Dando al sol cruces y lilios,
Atemoriza y espanta
Y la rüina colijo
De Agramante, al mar me vuelvo
Por este incierto camino,
Que el peligro es manifiesto.
_M. 1.º_
Los dos tambien te seguimos,
Que locos y temerarios
Solicitan los peligros;
Pero ¿qué deidad es ésta,
Que absortos y sin jüicio
Éstos están venerando?
_Peyr._
Moros son, yo soy perdido.
_1.º_
Y yo.
_2.º_
Huyamos.
_Mart._
Peyron.
_Peyr._
Corre.
_Mart._
¿Ese es amor?
_Peyr._
Es lo mismo
Ser marido que ser moro,
Y así á los moros os fio.
_(Váyanse.)_
_Med._
¿Dejáronnos los villanos?
_M. 2.º_
El temor alas les hizo,
Uno se quedó.
_Med._
Será
Del retrato el paraninfo.
_M. 2.º_
Lleguemos, Medoro, á vello.
_Med._
Pararnos es desatino
Á admirar lisonjas cuando
De tan gran peligro huimos.
_M. 1.º_
Llega: ¡belleza admirable!
_Med._
¿Quién es esta mora?
_Brun._
Escrito
En su deidad tiene el nombre.
_Med._
Los pinceles y los libros
Encarecen lo que quieren.
_M. 2.º_
Rara belleza, excesivo
Valor de pincel notable.
_Med._
Pues á mí me ha parecido
Más arrogante que bella.
_M. 1.º_
Eres, Medoro, un Narciso,
Y sólo en tí te contentas.
_Brun._
Mal gusto tiene el que altivo
Esta admiracion desprecia.
_Med._
Quede por mal gusto el mio,
¿Quién es ésta?
_Brun._
Este epitafio,
Ya que su aspecto divino
No os lo dice, os lo dirá,
Que éste es sol á quien los indios
En sus dos Javas veneran.
_Med._
Indios al fin.
_Brun._
Oye.
_Med._
Dilo.
_Brun._
(_Lee._) La bella Angélica soy,
Reina del Catay nací,
Amor no triunfa de mí,
Y de amor triunfando estoy.
ROLDAN, _armado_.
_Rold._
Al africano escuadron,
Para no ser conocido,
Me acerco de aquesta suerte.
_Med._
Miren si con causa digo
Mal de esta arrogancia hermosa,
De amor dice que es martirio
Y que ella no le conoce.
_Rold._
Sin duda es el paraíso
Este valle, pues sus plantas
Dan ángeles.
_Med._
Dí, ¿qué quiso
Esta bárbara cataya
Decir en esto?
_Rold._
Escondido
En estos árboles quiero,
Pues los moros no me han visto,
Admirar esta belleza.
_Brun._
Quiso decir á los riscos,
Á las plantas, á las fieras
Y á los hombres, el aviso
Y estudio particular,
Excediéndose á sí mismo,
Que puso en tan alta forma
El cielo para advertirnos,
En su belleza inefable,
Su omnipotencia.
_Med._
Maldigo
La soberbia y el retrato
Y el original, que ha sido
Ocasion de detenernos,
Probaré el alfanje limpio
En ella, pues el retrato
Dices que es tan parecido.
_M. 1.º_
Tente.
_Med._
Compasion no tengas
De esta arrogante.
_Rold._
Sufrillo
No puedo. Bárbaro moro,
Vil, cobarde, mal nacido,
Que noble no puede ser
Ni valiente el que por vicio
Emprende locas empresas.
¿Dí qué ocasion te ha movido
Á profanar la belleza
Que le da espíritu altivo?
¿Para una mujer pintada
El alfanje empuñas?
_Med._
¿Vino
Este frances de las nubes?
Huyamos.
_M. 2.º_
Ha de seguirnos.
_Med._
Muerto soy.
_Rold._
Véte, cobarde,
Que enojado no te miro
Y no te mato esta vez
Por no estrenarme contigo,
Que fuera á mi vencimiento
Darle cobarde principio;
Véte, y déjame el alfanje,
Vil accion del sacrificio
Que á tu inadvertencia hacias.
_Med._
Á tus piés, frances, le rindo.
_Rold._
¿Cómo es tu nombre?
_Med._
Medoro.
_Rold._
¿Medoro?
_Med._
Medoro.
_Rold._
Escribo
En la memoria el Medoro
Para afear el delito;
¿Eres soldado?
_Med._
Del campo
De Agramante entretenido.
_Rold._
Si son tales los soldados,
Vitorioso le imajino.
No te quiero preguntar
La calidad, que ya has dicho
Quién eres, que de la sangre
Son las obras los testigos;
Véte, Medoro adamado,
Y á Agramante le da aviso,
Y á Gradaso y Rodamonte,
De que has estado conmigo.
_Med._
¿Con quién diré?
_Rold._
Con Orlando.
_M. 2.º_
¿Orlando? somos perdidos.
_Rold._
Véte y mira que te acuerdes,
Moro, de este beneficio.
_Med._
Sepultaréme en las naves.
_Rold._
Id sin temor, que no os sigo.
_(Váyanse.)_
_Brun._
¿Por qué no le diste muerte
Al bárbaro presumido?
_Rold._
Soy como el rayo, que doy
En los sacros obeliscos,
Y las cabañas perdono.
_Brun._
Es para el intento mio
Esta famosa ocasion,
Que si á este frances incito,
Y se le dejo, será
Un hermoso basilisco
De los Pares.
_Rold._
¿Dónde llevas
Esa copia?
_Brun._
Peregrino,
Aunque vengo disfrazado,
Soy en el pincel, y elijo
Bellezas en que excederme.
_Rold._
¿Vives de eso?
_Brun._
De esto vivo.
_Rold._
Desdicha tienes, que ya
El ser ingenio es castigo.
¿De quién es este retrato?
_Brun._
De la tirana Calipso
De Oriente, de la mujer
Que trae, señor, perdidos
Seis reyes.
_Rold._
Buen gusto tienen.
Toma para ella este anillo,
Cárcel de aqueste diamante,
Piedra rica, y que la estimo
Por ser prenda de una dama
Á quien las potencias rindo.
_Brun._
¿Y á quién diré que lo dejo,
Que así mi nombre acredito?
_Rold._
Á Orlando, señor de Anglante.
_Brun._
Ya por el nombre te admiro.
_Rold._
Véte en paz.
_Brun._
Bien negocié.
_(Vase.)_
_Rold._
¡Que haya en mi pecho infundido
Un lienzo tan grande fuego!
Mas de la camisa se hizo
Del Centauro, pues me abrasa
Tan infernal apetito.
_La bella Angélica soy_,
Del ángel de mi albedrío;
_Reina del Catay nací_,
Y por mi mal has nacido;
_Amor no triunfa de mí_,
¿Cómo ha de triunfar, si el niño
Por tí es soberano Dios
En los rayos del Olimpo?
_Y de amor triunfando estoy_,
No es mucho, pues has podido
Sacar del pecho á Doñalda,
Y ocupar su lugar mismo.
Rara y divina belleza,
En tí ciego y muerto en él,
No sé si admire el pincel,
Ó admire á naturaleza,
Porque es tanta la grandeza
Que llega á perfeccionarte,
Que imagino que copiarte
Tan valiente no pudiera,
Si gentil no se valiera
Naturaleza del arte.
Mas si admiracion igual
Causa en mí la estampa propia,
Que me detengo en la copia
Sin ver el original,
Angélica celestial,
El alma en tu esencia pura,
Satisfacerse procura,
Constante, amorosa y fiel,
Viendo en tí si es del pincel,
Ú del cielo esta hermosura.
ATALANTE, _viejo, y_ ANGÉLICA.
_Atal._
Ya los dos escuadrones
Iris al sol le dan en sus pendones,
Y plantados se miran
Con tanta majestad que al mundo admiran.
_Ang._
Miserable cristiano,
Hoy perderás el nombre soberano,
Que no hay valor bastante
Que á Angélica resista ni á Atalante.
_Atal._
La vitoria asegura
África en mí, y el triunfo en tu hermosura;
Yo alterando los vientos,
Por ellos sembraré monstros sangrientos,
Y en esos horizontes
Haré juntar ejércitos de montes.
_Ang._
Tu poder, Atalante,
El mundo reconoce.
_Atal._
No te espante
Cosa que veas.
_Ang._
Digo
Que segura, Atalante, estoy contigo,
Pues tu conjuro eterno,
Ley es del mar, y cetro del infierno.
_Atal._
Más puede tu belleza,
Pues contigo gentil naturaleza,
Con poder tan profundo
Quiso formar la confusion del mundo,
Y puesto que me excedes,
Y en tu figura vas, desde aquí puedes
Registrar reclinada
El campo del cristiano, cuya espada
Tiembla al alfanje moro;
Que en prueba que te estimo y que te adoro,
Mi encantado castillo
Aquí he de fabricarte sin decillo.
Pero mira el cometa,
Que en la media region se hace planeta,
Que del cristiano ciego,
Dice la confusion con voz de fuego.
_(Aparece una serpiente.)_
_Ang._
Parece que se abrasa
El aire con sus rayos; ¿mas qué casa,
De dórica hermosura
Levanta al sol gigante arquitectura?
¡Atalante! ¡Atalante!
Piedras son, ¿quien vió encanto semejante?
No es imágen del viento,
Ni liviana ilusion del pensamiento;
Puerta es ésta, y aquéllas
Ventanas en que el sol ve las estrellas;
Quiero aquí reclinarme,
Pues puede este castillo asegurarme.
_(Duérmase.)_