DOROTEA Y CLARA.

_Dor._

¿Qué me cuentas?

_Clara._

Lo que vi.

_Dor._

¿Qu’es ya muerto?

_Clara._

Está enterrado.

_Dor._

¡Bravo suceso!

_Clara._

Extremado.

_Dor._

Y mucho más para mí.

_Clara._

Bajaba de aquella calle

Que han hecho un palacio en fin,

Los monjes de San Martin,

Á darle el papel y hablalle,

Cuando veo á San Ginés

Acercarse un largo entierro,

Honra del final destierro,

Que de la tierra lo es;

Veo mil hachas ardiendo,

Pobres vestidos, contentos

Que heredan los avarientos,

Que no pudieron, viviendo;

Gozan el vestido y hacha

Que no les dió la virtud.

En fin, un negro ataud,

Seis de gerga y de capacha

Veo que en los hombros llevan,

Tras mil clérigos y cruces,

Frailes, cofradías, luces,

Cuantas á un noble se deban;

Miro el acompañamiento,

Hábitos y gente ilustre,

Y entre este adornado lustre,

Polvo en tierra y humo en viento,

Veo á nuestro Feliciano,

Entre un capuz y un sombrero,

Muy triste, porque el dinero

No estaba todo en su mano.

Tras él iba aquel bellaco

De Galindillo, fingiendo

Que lloraba, y componiendo

Su tumba; á un teñido saco

La falda llevaba, y creo

Que iba diciendo entre sí:

¡Oh si llevára yo aquí

Los escudos que deseo!

Fuera preguntar en vano

Quién era el muerto; ya ves,

Rico entierro en San Ginés,

Y enlutado á Feliciano.

_Dor._

Por tu vida que te diera,

Si las hubieras pedido,

Albricias.

_Clara._

Buenas han sido,

Del interes que me espera

No doy mi parte.

_Dor._

Detente,

Que siento gente en la puerta,

Entraránse, que está abierta.

Comedias inéditas · 第 89 / 161 题