_Leon._
Aunque no era, Feliciano,
Esta ocasion para verte,
Al pésame de la muerte
De un padre noble y anciano
Bien puede venir Leonarda,
Con la justa pretension,
Que más de tu obligacion
Que de sus prendas aguarda.
Cuanto á ser tu padre el muerto,
Dios sabe que me ha pesado,
No cuanto á haberle culpado
En nuestro justo concierto,
Del que sospecho que agora
Tendrás memoria, y de mí,
Que por darte gusto fuí
Á iguales padres traidora.
Que si él, como tú decias,
Tu casamiento estorbaba,
Cuando con él se trataba,
Y su aspereza temias,
Ya no podrás, Feliciano,
Huir el rostro á mi honor,
Muerto aquel cuyo rigor
Fuera combatido en vano.
Ya quedas libre, señor,
De tu hacienda y tu persona,
Mi causa quien soy te abona,
Tu deuda mi propio honor
Que en efeto...
_Fel._
No prosigas:
¡Qué locas sois las mujeres!
¡Que agora me case quieres!
¡Aquí me fuerzas y obligas!
¡No está del muerto la cama
Fria del calor que tuvo
Cuando en ella enfermo estuvo,
Y ya á la boda me llama!
¡No está libre el aposento
Del humo de tanta cera,
Y ya quiere que la quiera
Para fiesta y casamiento!
¡Áun cantan kiries allí
Sobre tumbas y memorias,
Y ya quiere que haya glorias
De desposorios aquí!
¡Apénas allí tan triste,
Cesa de _requiem_ la misa,
Y aquí con tal gusto y prisa
Á la de fiesta se viste!
¡Apénas lugar he dado
Á que el pésame me den,
Y ya me da el parabien
Del para mal de casado!
¡Veme de luto cubierto
Y ya me obliga á bailar!
_Leon._
Siendo mujer fuera errar,
Mas no, siendo padre el muerto;
¿Qué importa que esté caliente
La cama en que no dormias,
Y en cuyas sábanas frias
Durmió un padre impertinente?
El humo de tanta cera
¿Qué importa? Mas estás ciego
Del humo, infame, del fuego
Que abrasar tu honor espera;
Que, segun van las historias
Que de Dorotea oí,
Cantarán kiries por tí,
Y ella en tu hacienda las glorias.
Ésta sí, será la misa
De _requiem_ y de dolor,
Á la muerte de tu honor
De que ya el luto te avisa.
Sigue la vil Dorotea,
Vuelve á mi deuda la cara,
Pues ya tu amor no repara
En que de otros muchos sea;
Los hombres eso quereis,
Lo que es de otro siempre amais,
De lo que solos gozais
Poca estimacion haceis;
Celos os hacen querer,
Lágrimas mucho os enfadan,
Lo que las libres agradan
Cansa una honrada mujer.
Espero en Dios que ese luto
Traerán tus deudos por tí,
Para que yo coja ansí
Como la esperanza el fruto;
Que con sólo verte muerto
Podré yo quedar vengada,
Viuda sin ser casada,
Y tú, infame en el concierto,
Que de él y tus juramentos
Allá me pienso vengar,
Que á fe que irás á lugar
Donde juzgan pensamientos.
_(Vase.)_
_Fel._
¿Fuése?
_Gal._
Por las escaleras.
_Fel._
Ojalá por las ventanas,
¡Qué de maldiciones vanas!
¡Qué de soñadas quimeras!
¡Qué de cansadas razones!
¡Qué de locas vanidades!
¡Cómo pondera verdades
Y cómo culpa traiciones!
Basta, que ya las mujeres,
Sólo que los labios abras,
Quieren trocar á palabras
Sus mal gozados placeres.
Dame medias de color,
Iréme á desenfadar.
_Gal._
La noche dará lugar,
Vé, por tu vida, señor,
Á que el pésame te dé
La gallarda Dorotea.
_Fel._
Cree que el pláceme sea
Del dinero que heredé,
De que ya se juzga dueño.
_Gal._
Que ya le sabrá sacar.
_Fel._
Yo me sabré reportar.
_Gal._
¿Tú?
_Fel._
¿Pues no?
_Gal._
¡Cosa de sueño!
Pues, á fe, que te importára
Irte poco á poco en esto.
_Fel._
Aconséjasme muy presto,
Lo de adelante repara,
Que agora, por Dios, que quiero
Gastar por un año ú dos
Pródigamente.
_Gal._
Por Dios,
Que es lindo amigo el dinero,
Gasta, cobra amigos, da,
Sé liberal, noble, honrado;
Quien da sólo es estimado,
Cercado de amigos va,
Estos son mayor riqueza
Que el dinero.
_Fel._
Ya verás
Mi virtud.
_Gal._
¿Pues cuál tendrás?
_Fel._
Contra avaricia largueza.
_(Vanse.)_