_Tomé._
¡Qué bien he librado á Fénis
De que no la viese Celia!
Todo se pierde si doy
La llave.
_Otav._
Vuestra excelencia
Nos dé sus piés á los dos.
_Virey._
Á daros la norabuena,
Señora Celia, he venido,
Y para que el Conde sepa
Que aunque viene disfrazado
No se esconde la grandeza.
_Otav._
Aquí teneis un esclavo.
_Cel._
Sillas. ¡Hola!
_(Siéntense el Virey, el Conde, y Celia en medio.)_
_Cel._
Si supiera
Que tal merced merecia,
Me amaneciera en la puerta.
_Otav._
Yo estaba bien descuidado
D’esta merced, que, á saberla,
Fuera á hacer mi obligacion.
_Virey._
De quien á Milan gobierna
Tuve carta esta mañana
En que me avisa por ella
Cómo á Nápoles venis
Para casaros con Celia.
Tanta amistad el Marqués
Con vuestro padre profesa,
Y por lo que vos con él
Habeis andado en la guerra
De España contra Saboya,
Que me ha mandado que os tenga
Prevenida la posada,
Y así os suplico que sea
La mia, para serviros.
_Cel._
Puesto que el Conde merezca
Esa merced, no es razon
Que vos permitais su ausencia,
Que aunque es pobre, aquesta casa
Es suya, y ya vive en ella;
Ni es bien que vuestro favor
Á mí me desfavorezca.
_Virey._
Si ha sido descortesía,
Perdonad, que si supiera
Que ya estaba en ese estado
Lo que tanto amor concierta,
No le ofreciera mi casa;
Mas no sirviéndose della,
Algo tengo de hacer yo
Que al Conde obligarle pueda,
Y que volviendo á Milan,
El Marqués me lo agradezca.
_Otav._
Giron gallardo, por quien
El turco de Italia tiembla,
Y dos canales de Europa,
De Felipe las banderas,
Como honrar á sus vasallos
Fué siempre condicion vuestra,
Á mí por la misma causa,
Que no porque lo merezca,
Celia y yo reconocemos
Esta merced, que con ella
Dará blason á sus armas
La antigüedad que profesan.
_Virey._
Por lo ménos yo he de ser
Padrino, y es bien que sepa
Cuándo será el desposorio.
_Cel._
Esta noche.
_Virey._
¿Tan apriesa?
_Otav._
Esta noche no, señor,
Hasta que mi ropa venga,
Y las joyas que he traido.
_Cel._
Galas y joyas no sean
Estorbo, yo tengo joyas.
_Tomé._
¡Qué bravamente le aprieta!
_Salga por delante dellos_ FÉNIS, _cubierta con el manto, y éntrese por
la otra puerta_.
_Virey._
¿Qué es esto?
_Cel._
¿Mujer aquí?
¡Hola! ¿Qué mujer es ésta?
_Lis._
De aquella cuadra salió.
_Virey._
Agora creo que es cierta
La boda, que hay rebozadas.
_Tomé._
¡Qué locura! voy tras ella.
_(Levántense.)_
_Virey._
Y yo, señores, me voy,
Suplicándo’s se me advierta
La noche que esto ha de ser.
_Otav._
Dios guarde á vuestra excelencia.
_(Cumplimientos al salir y váyase el Virey.)_
_Cel._
No sé por dónde comience,
Otavio, tan justa queja,
¡Vos mujeres en mi casa!
¿Quien viene á casarse en ella,
De tal calidad las trae,
Que con tanta desvergüenza
Salen delante del Duque
Sólo por hacerme afrenta?
_Otav._
Sosegad, señora, el pecho,
Que ésta es una amiga vuestra,
Mejor dijera enemiga,
Pues infamaros desea.
Entróse aquí libremente
Sin que le diesen licencia,
Porque avisarme queria
De algunas cosas secretas;
Como llamastes, no quise
Que os diese el hallarla pena,
Y escondiéndola Tomé,
Fué tan libre y tan resuelta,
Que salió como la vistes.
_Cel._
¿Pues qué os dijo que pudiera
Ser en mi ofensa?
_Otav._
No importa.
_Cel._
Decildo si es en mi ofensa.
_Otav._
¡Qué diré, qu’estoy sin alma!
_Cel._
No lo calleis.
_Otav._
Bien quisiera;
Díjome que era galan
Vuestro el Duque, y si suspensa
Tuve la imaginacion
D’esta su visita incierta,
Fué por haber confirmado
Lo que me dijo con ella.
_Cel._
¡Hay tal maldad! ¿tú conoces
Aquesta mujer, Lisena?
_Lis._
Una doña Ángela suele
Verte en misa algunas fiestas
Y murmurar de tus galas.
_Flora._
Y ten por cierto que es ella,
Que yo la he visto envidiosa
Burlar de que vas compuesta,
Con otras amigas suyas.
_Cel._
Otavio, si por la puerta
De mi casa entró el Virey,
Fuego del cielo me encienda;
¿Hay tal traicion, por quitarme,
De envidia y de celos muerta,
Que no me case? Pues no,
No ha de ser d’esa manera.
Pluma y papel, Flora, presto,
Yo la diré en pocas letras
Quién es ella y quién soy yo.
_Otav._
No es razon, escucha.
_Cel._
Suelta.
_(Vanse todas.)_