Y porque no habrá otra ocasion en que contarlo, digo que era Príncipe
tan enemigo de chismes y parlerías, que en presencia mia vino cierto
congraciador á decirle, que estaba tratando mal de su persona un
hidalgo de Valladolid: y encareciendo mucho esta insolencia, le
preguntó el Conde: ¿Y vos qué hicisteis? Yo, dijo el buen hombre, vine
luego á avisar á V. Excelencia, porque al pié de la obra le enviase
el castigo que merecen ofensas hechas á tan grande señor. Vos teneis
razon, dijo el Conde; ola, dadle á este gentil-hombre una libranza de
media docena de palos muy bien dados. Pues á mí, ¿por qué? dijo el buen
hombre. No son para vos, respondió el Conde, sino para que los lleveis
al que dijo mal de mí: porque como me trujisteis lo que yo no sabia,
le lleveis á él lo que no sabe. Y dijo á un paje: Bermudez, corre y
dí á fulano, que cuando hubiere de decir mal de mí, no sea delante de
tan ruin gente que me lo venga á decir luego, y que para castigo suyo
basta que sepa él que yo lo sé. Ambos quedaron muy bien pagados, como
merecian, que aunque no se dió la libranza, quedó el pobre espantado
de la merced. El ermitaño á todo comenzó á dar cabezadas y bostezar
muy á menudo, como hombre que está de mala gana en locutorio de
monjas, porque despues de la comida todo habia sido hablar al son de
las canales, que aunque pocas, con el ruido y fuerza del aire, hacian
su figura de manera, que se echó de ver que habia música para toda
la noche. Cenamos lo que tenia el buen hombre, que por poco que fué,
ayudó para reposar y darle al sueño bastante lugar, no solamente para
hacer la digestion, pero para soñar disparates, conforme á lo que se
habia cenado, y al tiempo borrascoso que hacia, que realmente, aunque
más anden desvaneciéndose y buscando interpretaciones de los sueños
algunos amigos de adivinacion, ellos andan conforme á los tiempos y á
los mantenimientos, y obedeciendo al humor predominante, que es lo más
ordinario; es grande ignorancia ponerse á interpretar lo que procede de
humores calientes ó frios, húmedos ó secos. Y si alguna cosa sucediere,
que sea verdad en los sueños, ó será acaso ó representacion de Ángeles
buenos ó malos; y no hay para que divertirnos en probar la verdad de
esto, que tan manifiesta y clara la conocemos.
[Ilustración]