_Del Dean y cabildo de la Yglesia de Málaga_: 4 de Mayo 1587.
Nominacion de medio beneficio de Ronda,
a VIZENTE SPINEL.
«Señor: en la yglesia de la çiudad de Ronda está vaco vn medio
benefiçio, por asçension que dél hizo á vn beneficio entero en la
misma yglesia el bachiller Joan Reynaldos; para el qual se pusieron
edictos, y de las personas que se oppusieron al dicho beneficio
se hizo exámen de la çiençia, vida y costumbres y limpieça, como
V. Mag.d por sus çedulas tiene ordenado y mandado, y juntos en
nuestro cabildo, sede vacante, llamados para la elecçion del dicho
beneficio: _en el primer lugar_, por la mayor parte, salió nombrado
VICENTE ESPINEL, vezino de dicha çiudad de Ronda: es clérigo
presuítero, buen latino y buen cantor de canto llano y de canto de
órgano.--En el segundo lugar salió nombrado, por la mayor parte de
los Capitulares, GONÇALO GIL GINETE, beneficiado del burgo, vezino
asimismo de la dicha çiudad de Ronda: es clérigo, presuítero; dió
buena quenta de la gramática y de sacramentos; canta con buena
voz.--En el Tercero lugar salió nombrado, por la mayor parte de
los Capitulares, BARTOLOMÉ XIMENEZ, clérigo presuítero, vezino
asimismo de la dicha çiudad de Ronda y benefiçiado de Villaluenga:
Tiene Tres cursos de Cánones; canta medianamente.--Todos estos
tres así nombrados Tienen buena opinion de vida y costumbres y
son limpios christianos viejos. Vuestra Magestad hará merçéd á
aquella su Yglesia que con breuedad se prouea este beneficio por
la falta que en ella ay de ministros. Dios guarde la cathólica
persona de Vuestra Magestad, de Málaga á quatro de Mayo de
1587 años.--EL LICENCIADO DON BARTOLOMÉ ABRIO, _dean_.--Su
rúbrica.--DIEGO FERNANDEZ, _racionero_.--Su rúbrica.--Por el
Dean y Cabildo de la Santa yglesia de Málaga, FRANCISCO PIÑOSO
BARRANTES, _secretario_.--Su rúbrica.--Al márgen hay un decreto que
dice:--_Dese al primero._--Hay una rúbrica[18].»
Insoportable debió ser para ESPINEL la monótona vida de Ronda, bien
que por aquel tiempo se hubieran calmado algo las tempestades que
la envidia le levantó á su vuelta. Así al menos lo corroboran la
_Epístola dedicatoria_ de sus _Rimas_ á su jóven alumno don Antonio
Álvarez de Beaumont y Toledo, duque de Alba y de Huéscar, su amigo y
su Mecenas; otra _Epístola_ que desde Granada escribió tambien á su no
menos estrecho camarada don Juan Tellez Giron, marques de Peñafiel,
primogénito de don Pedro Giron, tercer duque de Osuna, tan afecto á
poetas como el anterior, y á quien Juan de la Cueva de Gazoza, Luis
Barahona de Soto y otros ingenios, dedicaron obras inmortales. Por
último, hay otra tercera carta de ESPINEL en tercetos al doctor Luis
de Castilla, mayordomo del jóven duque de Alba, en el mismo sentido
que las dirigidas á los dos mencionados egregios magnates. ESPINEL
probablemente pasó á Granada á fines del año de 1589, con ánimo de
tomar el grado de _bachiller en artes_, que desde entonces va junto á
su nombre en algunos documentos públicos. En su _Epístola al marques
de Peñafiel_ describe con minuciosidad pasmosa de brillantes detalles,
el incendio de la casa de un polvorista en Granada, junto á la iglesia
de San Pedro y San Pablo, y cuyo fuego propagándose en breve, llevó su
horrible estrago hasta el palacio árabe, cuyos destrozos reconoció en
18 de febrero de 1590, de órden del alcaide de la Alhambra, don Miguel
Ponce de Leon, el aparejador de las obras reales del alcázar, Juan de
Vega.
Todas estas tres cartas están llenas de desaliento y de tristeza, y
sobre todo del hastío del suelo patrio. Á Peñafiel ESPINEL le escribia:
La destemplanza de este invierno frio,
Y entre estos riscos el levante y cierzo
Encojerán al mas lozano brio.
Estoy cual sapo ó soterrado escuerzo,
Cual el lagarto ó rígida culebra
La cerviz corva, sin valor, ni esfuerzo.
Voy á escribir, y el brazo se me quiebra:
Si quiero asir el hilo antiguo roto,
Tiembla la mano al enhilar la hebra.
Ya, gallardo marques, estoy remoto
De mí: que la inclemencia de este cielo
Tiene el ingenio remontado y boto.
Dicen algunos que antes este suelo
Por la estrañeza de estos altos riscos
Dará ocasion bastante al dios de Delo.
¡Mirad qué gusto ofrecerán lentiscos,
Chaparros y torcidas cornicabras
Entre enconosos, fieros basiliscos!
Que aquí todo el lenguaje y las palabras
Es cochinos, bellota, ovejas, roña;
Cultivar huertas y ordeñar las cabras;
Si crece el pan; si el alcacel retoña;
Si Abbu-Hassen promete viento ó pluvia;
Y todo el resto es vértigo y ponzoña...
Entretanto, procurando mejorar de posicion, y habiendo quedado vacante
en Santa María la Mayor un beneficio de los enteros, por muerte del
bachiller Alonso Gomez, su último poseedor, aspiró á él, presentándose
en Coin á las oposiciones ante el obispo de Málaga, D. García de Haro,
que sucedió á su favorecedor Pacheco. Á 4 de agosto de 1591 se elevó
la propuesta del prelado á la resolucion del Rey. Ocupaba el primer
lugar en la terna Alonso Dominguez, bachiller en cánones por Osuna y
beneficiado de Marbella, el cual antes habia sido durante once años
cura y vicario de Ronda. Otro beneficiado de Santa Cecilia, que tambien
habia desempeñado los curatos de Júzcar, Farajan, Córtes y Jimera, y el
del Espíritu Santo en la ciudad natal, Juan Perez, iba en el segundo,
y en el tercero ESPINEL, sin mas títulos que el de bachiller en artes,
el de su medio beneficio en la Iglesia de Santa María, su conocimiento
en el latin y en el contrapunto y su destreza en canto, _ansi llano,
como de órgano_. Esta vez el bachiller Dominguez fué mas afortunado, y
ESPINEL, que acababa de publicar sus _Rimas_, no se detuvo desde Málaga
hasta Madrid. No fué estéril su viaje. Habia en Ronda un Hospital
Real, llamado de Santa Bárbara, fundado y dotado desde el tiempo de
la reconquista por los señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña
Isabel. Disfrutaba pingüe renta con los acrecentamientos que despues
se le habian ido agregando, y tenia un capellan de nombramiento real
y con consignacion no escasa para los ministerios espirituales. El
licenciado Francisco Diaz Gil, habia sido el primero en este oficio
que sirvió por espacio de mas de treinta años desde 1520, en que el
emperador Cárlos V organizó aquella fundacion. Sucedióle hasta edad
muy avanzada el licenciado Pedro Diaz Cansino, y á su muerte, ocurrida
en la primavera de 1591, la ciudad nombró capellan interino entretanto
que S. M. resolvia. No se allanó á aprobar esto el obispo de Málaga, y
en tal disputa ESPINEL, presentándose en Madrid, obtuvo que en él se
resolviese la cuestion. Mal sentó en la ciudad su nombramiento; pero él
quiso salvar el conflicto, quedándose personalmente en Madrid á caza
de pretensiones mas ventajosas y nombró para el Hospital Real de Ronda
sustituto en el licenciado Gabriel Espinosa de los Mossos, beneficiado
de la Mayor y Comisario del Santo Oficio. Desde entonces comenzó en
Ronda una nueva y cruda guerra contra ESPINEL, de quien se pretendia
nada menos que renunciara el cargo. En 12 de enero de 1594 la ciudad
elevó un papel al Rey, en el cual le exponia que el Hospital se hallaba
abandonado, que el beneficiado VICENTE ESPINEL, á quien dió el Rey su
capellanía, «está en essa corte y no la a ydo ni ba a servir, de que
a auido algunos ynconvenientes», y por último solicitaba mandase «al
dicho UIÇENTE ESPINEL la baya a seruir dentro de vn mes, donde no que
V. mag.d mande nombrar otro capellan, pues no es justo que los pobres
padezcan por no querer y a cabo de tanto tiempo.» Por cédula de S.
M. mandóse á ESPINEL fuera á residir su destino; pero él halló medio
de excusarlo presentando en 28 de abril instancia acompañada de una
informacion de médicos hecha ante el vicario de Madrid, Alonso Serrano,
canónigo de Toledo, en la cual el doctor Maximiliano de Céspedes y el
licenciado Baltasar de Leon declararon que, á causa del mal de orina
y carnosidad que ESPINEL padecia, á ponerse en camino sin curarse,
quedaba su vida en peligro. Á pesar de todo, no fué posible prolongar
mucho tiempo este estado, y al cabo, en la primavera de 1595, hizo el
poeta su cuarta y última expedicion á su patria.
¿Volvió verdaderamente en ella á los desenfrenos de su juventud?
¿Fueron todo armas de enemistad y venganza contra él? En 1596 por
gestiones de Ronda se le quitó el medio beneficio de Santa María, y
luego se redactó en su daño una informacion sobre su vida y costumbres
desarregladas que el corregidor de Ronda, Alonso de Espinosa Calderon,
elevó al Rey en 24 de octubre de 1597. Habiendo sido remitida de
órden de Felipe II al vicario de aquella ciudad, se ha perdido este
documento y no consta por lo tanto en la copiosa coleccion diplomática
de Simancas. Seria curioso verlo. Lo que consta en cambio son ciertas
cartas del corregidor citado y de la ciudad en pleno, fechas de 24 de
octubre de 1597 y de 18 y 27 de enero de 1598, con las sentidas quejas
que las produjeron. Espinosa Calderon acusó á ESPINEL de que con la
renta del Hospital «lo pasa muy bien, sin que en ninguna cosa se ocupe
en el servicio de V. mag.d como fundador dél, ni en munchas cosas a
questá obligado del seruicio de dios, nuestro señor;... y apurando
al capellan lo haga, se escusa con dezir no está obligado, ni á otra
cosa alguna, ni lo haze mas de tirar la rrenta.» No tuvo efecto este
aviso, y entonces se escribió otro, en que se agravaban los cargos y
se decia:--«a el presente sirue el dicho ospital VIÇENTE ESPINEL. Este
capellan es hombre de tales costumbres, trato y manera de bibir, que
paresce por la ynformacion que va con esta por sus vicios y culpas
y excessos y neglixençias y cobdiçia, conviene al seruiçio de dios,
nuestro señor, y de Vuestra Mag.d que se sirua Vuestra mag.d de mandar
proueer rremedio, mandando nombrar otro capellan qual convenga, porque
con rreprehencion ni castigo entendemos no podrá auer rremedio contra
lo ques condiçion propia y costumbres antiguas.» Á esta representacion,
además de la del corregidor, acompañaban las firmas de los caballeros
regidores Diego Ximenez Bustos, Don Bartolomé de Villalon, Rodrigo
Espinosa de la Rua, Martin Gonzalez Gil, D. Gutierre de Escalante y D.
Gaspar Vazquez de Mondragon. No obstante el castigo para ESPINEL no
debió ser muy duro, pues se satisfizo con nombrar un nuevo sustituto,
que lo fué hasta su muerte, en la persona del beneficiado José Ruiz
Parra, y en volverse él á la córte á su vida brillante de las letras y
del arte que profesaba.