al considerar los crueles instantes de desesperación y de agonía que
han precedido al acabamiento, al soplo final, por más que los médicos
aseguren que no han sufrido «mucho tiempo» los que perecieron en el
vientre de su barco herido. Y todos han pensado lo que han debido
padecer los infelices tripulantes, desde que se tuvo noticia del
suceso, explicado, mejor que en los largos artículos de la Prensa, en
la lacónica declaración profesional del capitán Salomón, comandante del
_Pas de Calais_, barco causante del desastre. Leed: «El jueves 26 de
mayo, partida de Calais, a la una y treinta y seis, con 289 pasajeros,
mala, 269 sacos postales, equipajes, mensajerías, viento del NE., 5,
mar agitada. A la una y cuarenta y ocho veo, al mismo tiempo que uno de
mis hombres de la serviola, Imbert Simón, a 20 metros más o menos de
la entrada, un asta vertical que se alzaba, aproximadamente, un metro
el agua. Imbert me señala: «Un palo de boya de red, ¡recto adelante!»,
mientras que habiendo yo reconocido el períscopo de un submarino,
doy completamente a derecha y completamente atrás, más o menos tres
segundos antes de que se produzca un choque. Esta colisión se produjo
después de que habíamos recorrido, en la dirección Norte, 67,0,
verdadera, del extremo de los diques de Calais, una distancia de dos
millas, deducido del número de vueltas de máquina.
»Suben a la superficie pedazos de madera y me hacen desde luego suponer
que he abordado una _épave_. Habiendo parado, hice examinar por el
segundo mi timón delantero, averiado, y las ruedas; cuando cuatro o
cinco minutos después del choque, emerge, a 500 metros más o menos,
detrás de nosotros, la delantera de un sumergible. Hago atrás, y me
acerco lo más ligero que me permite mi timón averiado; echo un bote
en el momento propicio y maniobro para quedar a proximidad, con la
esperanza de fijar un cable. Hago izar una señal de llamada a los
remolcadores. Entretanto nuestro buque se acerca al sumergible; no
tiene tiempo de amarrar su cable; el sumergible se hunde súbitamente.
Apenas nuestro maestro de equipaje pudo dar algunos golpes que no
tuvieron respuesta. La delantera del navío náufrago había estado fuera
del agua de ocho a diez minutos.
»Hago en seguida tomar medidas que señalen lo mejor posible la posición
de la _épave_. Los remolcadores llamados por señales llegan con el bote
de salvamento. Siendo ya inútil mi presencia, vuelvo a Calais y me
acerco al puesto número 3 a las dos y treinta y uno.
»Trasbordé malas y pasajeros al segundo servicio. Entré en cala seca en
la misma tarde y asequé la mañana siguiente, 27 de mayo, a las ocho.
»Comprobamos de una manera sumaria entonces las averías siguientes:
timón delantero, roto; mecha del timón delantero, torcida; rueda, rota;
palastro de bordeada a babor, torcido». El submarino ha sido encontrado
bien averiado. Se ha comprobado que los desventurados hicieron todos
los esfuerzos posibles para ascender, para ponerse a flote. Algunos
estaban en sus puestos, con las manos crispadas en volantes y aparatos.
Y hiela el alma y el cuerpo el imaginarse la sensación de horror
que han de haber experimentado al convencerse de la imposibilidad
del logro de sus esfuerzos y la convicción de que iban a perecer
irremediablemente. Por salvarse abrieron una compuerta y el agua
penetró entonces, abreviándoles, sin embargo, su áspera agonía.
Y Francia ¡maldita la guerra! tiene más de cincuenta submarinos
semejantes al _Lutin_ y al _Pluviôse_, cuyos tripulantes posiblemente
deben ser todos neurasténicos.
FIN
ÍNDICE
FILMS DE PARÍS
_Páginas._
Los exóticos del _Quartier_ 1
Jean Orth 3
El faunida 7
La princesa Gnika 9
De la necesidad de París 14
_Skating ring_ al aire libre 19
Sarah-Nerón 21
Adiós a Moreas 22
El doctor Doyen o la justa malquerencia 25
En el Louvre 26
Rémy de Gourmont y la gloria 28
¡Estas mujeres! 29
La Prensa de París 32
El burro pintor 34
A propósito de Mme. de Segur 37
Blanco y negro 43
De Val 44
Rueda a América 50
ALGUNOS JUICIOS
Algunas notas sobre Valle Inclán 55
Los diplomáticos poetas.--Amado Nervo 66
La literatura en Centro América.--El poeta de Costa Rica 78
O poesía asturiana 91
Prólogo que es página de vida 100
Letras chilenas.--Francisco Contreras 107
Un poeta argentinófilo.--Carrasquilla Mallarino 116
VARIA
En el barrio Latino 129
El reino de las tinieblas.--Los dramas de la clínica. 136
La herencia de don Juan 146
Roosevelt en París 153
El fin del mundo 161
La comedia de las urnas 185
La hija de Verlaine.--Realidad y leyenda 196
A propósito de _Chantecler_.--Los animales 204
La Francia de hoy 212
Bostock 219
París y Eduardo VII 227
Un libro sobre Chile 236
Las memorias de la señora Daudet 242
Lo trágico del progreso.--La catástrofe del _Pluviôse_ 252