[4] Sí, amiga adorada aunque inconstante, en vano no me amarás ya: es
para mí un consuelo saber que el recuerdo de nuestro amor no se borrará
de tu corazón.
Sí, será para mí un triunfo, y ahogaré las penas de mi alma pensando
que, seas lo que seas, te vuelvas lo que te vuelvas, _tú has sido mía y
sólo mía_.