_Vamos en busca de las Amazonas, y se describen los indios Paresis y
Urtueses_.
Estas Amazonas solo tienen un pecho ó teta: sus maridos van á verlas
tres ó cuatro veces al año; si paren varon, se lo envian á su padre; si
es hembra, la guardan, y le queman el pecho derecho para que pueda usar
bien el arco y armas en las guerras con sus enemigos, porque son mugeres
belicosas. Habitan en una gran isla, en la cual no tienen oro ni plata,
que esto lo hay en tierra firme donde viven los indios, y se vió que
tienen grandes tesoros. Es nacion muy numerosa, y su rey se llama
_Paitití_.[32] Pidió el capitan Hernando Rivera al rey _xaraye_ (que
tambien nos habia dicho el nombre del pueblo), algunos indios para
llevar el fardage, y llegar á lo mas remoto de la provincia,
buscándolas. Díole lo que pedia, pero advirtiéndole que entonces estaba
inundada toda la provincia, y que seria muy difícil y trabajoso el
viage, y aun inútil, porque no era posible por aquel tiempo llegar á
ella. No quisimos creerle, é instándole á que diese los indios, dió
veinte al capitan, y cinco á cada soldado, que nos sirviesen y llevasen
nuestras mochilas.
[Nota 32: FRAY MARTIN SARMIENTO _en su demostracion_
Crítico-Apologética, _disc. 16, par. 9, fol. 216, tom. 5, hace mencion
del autor, así: "no me detengo en las mismas noticias que Ulderico
Schmidel, viagero original, dió de las Amazonas al sur del Marañon,
antes de Orellana, y fol. 219_."]
Caminamos hasta llegar á los indios Paresis, semejantes, en lengua y
otras cosas, á los Xarayes, y anduvimos continuamente ocho dias, de dia
y de noche, con la agua hasta las rodillas, y á veces hasta la cintura,
sin poder salir de ella. Si habiamos de encender lumbre, armábamos sitio
con palos en alto, donde ponerla; y muchas veces la comida, la olla y la
lumbre, y aun quien la cocia, se caian en el agua, y nos quedamos sin
comer. Los mosquitos nos molestaban tanto, que no nos dejaban hacer
nada.
Preguntábamos á los Paresis, si adelante habria aquella agua; y
respondian, que aun habiamos de andar cuatro dias, y cinco por tierra,
para llegar á la nacion llamada Urtuesa, y decian que nos volviésemos,
que éramos pocos: lo cual repugnaban los Xarayes; pues habiéndoles dicho
que se volviesen á su pueblo, respondian que su rey les habia mandado
que no nos dejasen, hasta volver á su provincia: los Paresis nos dieron
diez indios, que juntos con los Xarayes nos guiasen á los Urtueses.
Proseguimos nuestro viage siete dias mas, por el agua, que estaba tan
caliente como si hubiera estado al fuego; y nos velamos precisados á
beberla por no tener otra. Pudiera pensar alguno que era de rio, pero
entonces eran tan contínuas las lluvias, que como la provincia era tan
llana, la habian inundado, y el daño que nos hizo, lo sentimos despues.
A los nueve dias, entre diez y once, llegamos á un pueblo de la nacion
Urtuesa, y entramos en él á las doce. Fuimos en casa del cacique: habia
entonces entre los indios una cruel peste, ocasionada de la hambre,
porque los dos años antes la langosta habia destruido tanto el grano y
todos los frutos, que casi no les dejó qué comer; y esto nos atemorizó
tanto, que como tampoco llevásemos mucha comida, no pudimos detenernos
en la provincia. Preguntó nuestro capitan al cacique, ¿cuanto nos
faltaba para llegar á las Amazonas? y respondió, que un mes: pero que la
provincia estaba inundada, como ya habiamos experimentado.
El cacique dió al capitan cuatro planchas de oro, y cuatro sortijas
grandes de plata para los brazos: usan los indios de estas planchas de
oro por adorno en la frente, como entre nosotros las señoras traen
cadenas ó collares pendientes del cuello. El capitan dió al cacique, en
recompensa, hocecillas, cuchillos, cuentas, tenazas y otras cosas
semejantes que se suelen labrar en Norimberga. No nos atrevimos á
preguntar á estos indios muchas cosas, porque éramos pocos, y ellos gran
número; y el pueblo era tan grande, ancho y largo, que no ví otro mayor,
ni mas populoso en todas las Indias: y juzgo nos fué de mucha utilidad
la peste, que si no la hubiera, escapáramos dificultosamente de tanta
multitud.