_De los pueblos Cários._
Desde estos pueblos pasamos á los de los Cários, que están á 50 leguas
de los Agaces, donde hallamos mucho maiz y algodon. Comen los indios
las raices batatas, que saben á manzanas, y la mandioca, que sabe á
castañas, de que hacen cerveza (_mandel-bee-re_). Tienen tambien peces,
carnes, puercos, avestruces, ovejas indianas, tan grandes como mulos,
cabras, gallinas, conejos, y otras cosas de este género. Hay miel en
abundancia, de que hacen tambien vino, cociéndola.
Es tan dilatada la tierra habitada por los Cários, que tiene 300 leguas
de ancho y largo. Los indios son pequeños y gordos, y mas trabajadores
que los demas. Traen un agugerillo en los labios, y en él un cristal
leonado, que llaman en su idioma _tembetá_, de dos palmos de largo, y
del grueso de un cañon de ganzo: andan desnudos como las indias. Usase
entre ellos vender los padres á las hijas, los maridos á las mugeres, y
algunas veces los hermanos á las hermanas; y el valor de una india es
una camiseta ó cuchillo, ó hocecilla, ó cosa semejante. Comen carne,
aunque sea humana, si pueden adquirirla. Matan á los cautivos en guerra,
sean hombres ó mugeres, mozos ó viejos, y los asesinan como nosotros los
puercos. Conservan por algunos años una india, recomendable en edad y
traza, pero sino se acomoda á los deseos de todos, la matan y comen en
convite, tan célebre como el de nuestras bodas; mas si dá gusto á todos,
y llega á vieja, la guardan hasta que ella se muere. Hacen estos Cários
mas largos viages que los demas indios del Rio de la Plata. Son feroces
en la guerra, y tienen sus poblaciones y fortalezas cerca del rio, en
parages altos.