_Del modo de derribar._
Una de las suertes mas bonitas que pueden hacerse á los toros desde el
caballo es _derribarlos_.
Para esto se debe procurar un caballo fuerte, ligero, muy mañoso, y que
esté acostumbrado á este ejercicio, pues esta condicion es tan esencial,
que en siendo un caballo maestro no tiene el ginete que hacer casi nada
para dirigirlo bien y verificar la suerte, de modo que con poca
habilidad se queda lucido, mientras que el mejor ginete y el que sea mas
diestro derribando, no podrá si lleva un caballo malo salir con
lucimiento de la empresa.
Hay dos ó tres modos de _derribar_ que se diferencian en bien poco, y de
los cuales solo uno se ejecuta, por ser mas natural y desembarazado,
pues los otros, ademas de ser mas dificiles, no tienen tanto lucimiento;
asi es que rara vez se ponen en práctica.
Para _derribar_ del modo preferido, que llaman á la _falseta_, se acosa
la res guardando las reglas dichas arriba, y conservando la distancia de
unas veinte y cinco á treinta varas, echándose tambien un poco hácia su
costado derecho: cuando parezca buena ocasion se aprieta cuanto se puede
el caballo, de modo que la línea que describe en su viaje venga á formar
un ángulo bien obtuso con la que el toro figura en el suyo, y en la
reunion que forma el ángulo, que es el centro de la suerte, viene á
pasar el caballo por junto á los cuartos traseros de la res; el ginete,
cuanto la haya tenido en jurisdiccion, habrá echado todo el palo
adelante para ponerle la puya en el nacimiento de la cola, cargar bien
el caballo y seguir haciendo fuerza y cerrándolo hasta echarlo al suelo.
Es menester tener un cuidado particular para no atravesarse demasiado y
llegar á tropezar con el toro y caer con el caballo á tierra.
Debo advertir que para todas las suertes que se hagan á los toros sin
que sea tomarlos por delante con la vara de detener, se use de garrochas
largas y ligeras con muy poca puya, pues si no es imposible manejarlas
como el caso requiere. Tambien debe saberse que siempre que se vaya á
_derribar_ se lleva la garrocha agarrada cerca de la estremidad y
apoyada en el brazo izquierdo, para no armarse hasta el mismo instante
de ir á poner la puya á la res, pues de lo contrario no puede sufrirse
el peso que hace todo el palo adelante, se cansa el brazo, falta la
fuerza, y es incierto el golpe de vista.
Hay otro modo de _derribar_ que llaman de violin, en el cual la garrocha
pasa por cima del cuello del caballo y viene á quedar al lado izquierdo,
como ya dije antes; se usa poco, y no promete ventajas. Lo mismo digo de
algunos otros, en que no me detengo por lo poco interesantes que son.