ARTÍCULO II.

_Del modo de derribar._

Una de las suertes mas bonitas que pueden hacerse á los toros desde el

caballo es _derribarlos_.

Para esto se debe procurar un caballo fuerte, ligero, muy mañoso, y que

esté acostumbrado á este ejercicio, pues esta condicion es tan esencial,

que en siendo un caballo maestro no tiene el ginete que hacer casi nada

para dirigirlo bien y verificar la suerte, de modo que con poca

habilidad se queda lucido, mientras que el mejor ginete y el que sea mas

diestro derribando, no podrá si lleva un caballo malo salir con

lucimiento de la empresa.

Hay dos ó tres modos de _derribar_ que se diferencian en bien poco, y de

los cuales solo uno se ejecuta, por ser mas natural y desembarazado,

pues los otros, ademas de ser mas dificiles, no tienen tanto lucimiento;

asi es que rara vez se ponen en práctica.

Para _derribar_ del modo preferido, que llaman á la _falseta_, se acosa

la res guardando las reglas dichas arriba, y conservando la distancia de

unas veinte y cinco á treinta varas, echándose tambien un poco hácia su

costado derecho: cuando parezca buena ocasion se aprieta cuanto se puede

el caballo, de modo que la línea que describe en su viaje venga á formar

un ángulo bien obtuso con la que el toro figura en el suyo, y en la

reunion que forma el ángulo, que es el centro de la suerte, viene á

pasar el caballo por junto á los cuartos traseros de la res; el ginete,

cuanto la haya tenido en jurisdiccion, habrá echado todo el palo

adelante para ponerle la puya en el nacimiento de la cola, cargar bien

el caballo y seguir haciendo fuerza y cerrándolo hasta echarlo al suelo.

Es menester tener un cuidado particular para no atravesarse demasiado y

llegar á tropezar con el toro y caer con el caballo á tierra.

Debo advertir que para todas las suertes que se hagan á los toros sin

que sea tomarlos por delante con la vara de detener, se use de garrochas

largas y ligeras con muy poca puya, pues si no es imposible manejarlas

como el caso requiere. Tambien debe saberse que siempre que se vaya á

_derribar_ se lleva la garrocha agarrada cerca de la estremidad y

apoyada en el brazo izquierdo, para no armarse hasta el mismo instante

de ir á poner la puya á la res, pues de lo contrario no puede sufrirse

el peso que hace todo el palo adelante, se cansa el brazo, falta la

fuerza, y es incierto el golpe de vista.

Hay otro modo de _derribar_ que llaman de violin, en el cual la garrocha

pasa por cima del cuello del caballo y viene á quedar al lado izquierdo,

como ya dije antes; se usa poco, y no promete ventajas. Lo mismo digo de

algunos otros, en que no me detengo por lo poco interesantes que son.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 73 / 119 题