_Del modo de acosar._
Por bravas que sean las reses huyen por lo general en el campo cuando va
sobre ellas un hombre á caballo; de aqui la diversion de _acosar_, que
es muy bonita y nada espuesta.
El modo de hacerlo en el campo es meterse entre el ganado despues de
haber marcado la res que se quiere apartar, y empezar á seguirla entre
todas las otras, procurando que vaya saliéndose de la piara, y asi que
esté enteramente fuera de ella, ó en la misma circunferencia, irse
derecho hablándole y haciendo ademan de ofenderla, con lo que sale
huyendo, y se sigue detras, llevando siempre cuidado de interponerse
entre la piara, que es su querencia, para que continúe huyendo, pues si
la ve clara se dirige hacia ella como un rayo. Cuando le faltan ya las
piernas, ó cuando son reses de mucho corage, se suelen parar para
acometer; en este caso se muda el viaje para dejarles libre la
querencia, se acosan de nuevo, y se va á rematar á la piara.
Por lo que hemos dicho de esta suerte parece se puede inferir que no
tiene lugar en las plazas, porque en ellas los toros embisten al bulto;
no obstante salen muy á menudo algunos que huyen hasta de su sombra, y
estos no habria otro modo de hacerles presentar en suerte que
acosándolos hasta que se parasen.