CAPITULO VII.

_Del modo de picar á caballo levantado._

Para picar á caballo levantado se necesita no solo mucha destreza, sino

tambien un caballo de buena boca, y bastante avisado.

Este modo de picar es enteramente diferente de los demas, y consiste en

dejar llegar al toro á la vara, terciando un poco el caballo hácia la

izquierda, y conforme esté aquel en el centro, en vez de despedirlo del

encontronazo, dejarlo seguir hácia el brazuelo del caballo, que en este

tiempo se habrá alzado de manos, y echándose hácia á la derecha buscando

los cuartos traseros del toro, y saliendo con pies. La cogida no puede

jamas verificarse en esta suerte en haciéndola á tiempo, pues que cuando

el toro está humillando para meterse debajo del caballo, lo libra éste

en virtud del movimiento, que hace sobre las piernas.

Esta suerte, como se ve por su esplicacion, es sumamente bonita, pero

muy dificil, y tiene un mérito particular. El famoso Luis Corchado era

sobresaliente practicándola, y el desgraciado Pablo de la Cruz, muerto

de un tiro que le disparó un malhechor en el camino de San Lúcar de

Barrameda, su patria, era tambien aventajado ejecutándola.

Sus proporciones son tan buenas, que sea el toro boyante, pegajoso, que

recargue, ó abanto, se hace del mismo modo y se remata con la misma

facilidad.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 68 / 119 题