CAPITULO XII.

_Consecuencias de la estocada de muerte._

La estocada de muerte, cuyas reglas dejamos esplicadas, se practicará

siempre con felicidad y perfeccion en ejecutándola segun ellas, pero no

todas las veces será su consecuencia la muerte inmediata del toro.

En efecto, la estocada por alto, ó sea por la cruz, son infinitas las

veces que no se puede clavar lo bastante, por la reunion de los huesos

que forman la eminencia en que concluyen los rubios, y es el sitio de

preferencia para la estocada: de aqui procede la frecuencia con que

vemos saltar la espada sin haber el diestro podido evitarlo, ni hacer

mas de su parte, por lo que no debe medirse el mérito de la suerte en

razon inversa del número de estocadas, consistiendo menos en habilidad

que en fortuna el matarlos de la primera.

Las estocadas por lo alto producen inmediatamente la muerte, cuando

entrando por entre dos vértebras cortan la MÉDULA ESPINAL, cuando coge

la espada lo que los toreros llaman la _herradura_, cuando el toro está

_pasado de parado_, y cuando está _descordado_.

Las estocadas que interesan la médula son las mas airosas que se pueden

imaginar: ellas producen la muerte con la misma rapidez que la puntilla,

pues su mecanismo es igual, y la única diferencia está en el sitio en

que se verifica; asi es que pasma ver venir al toro con una furia y

violencia grandes, y apenas llega á la espada, y casi sin haber sido

pinchado, caer sin átomo de vida el que un momento habia era un monstruo

de fuerza y de valor.

Las estocadas que pasan la _herradura_ producen inmediatamente la muerte

del toro, aunque solo se le haya introducido media espada.

Esta estocada es tambien muy lucida, aunque no tanto como la

antecedente, y es algo mas frecuente. Se conoce que la espada corta la

_herradura_, en que entra oblicua, un poco baja y en el pecho: el toro

se detiene un poco, se queda en pie, pero sin fuerzas, y no arroja

sangre ni por la herida ni por parte alguna, y al poco tiempo cae muerto

sin necesitar á veces de puntilla.

Da una idea muy brillante del diestro y de su inteligencia el conocer

cuando la estocada corta la herradura, pues en este caso se irá á hacer

la cortesía de costumbre, dejando en pie al toro, y á los espectadores

suspensos momentáneamente, porque la pronta muerte de aquel, quitándoles

la duda, les da un testimonio de la maestría del ejecutor.

Las otras estocadas por alto que matan prontamente á los toros son las

que entrando por la cruz pasan al pecho, por traer una direccion casi

perpendicular; y pasándole los pulmones, les hacen arrojar sangre por la

boca, causándoles muy en breve la muerte. Muchos confunden esta estocada

con los _golletes_, lo cual es efecto de muy poca inteligencia, pues

tienen un mérito sobresaliente estas, en razon á que para pasar el toro

asi es necesario tener los pies muy parados, hasta el momento que esté

en el centro de la suerte muy humillado, y entonces meter el brazo de la

espada, hasta ahora reservada, en una direccion vertical; todo lo que es

muy lucido y dificil. A esta clase de estocada; por razon de sus

circunstancias, llaman los toreros _pasadas por pararse_, y al toro que

está herido de ella _pasado de parado_. No deben confundirse jamas los

toros muertos por ella con los que fueren muertos de _gollete_.

Los toros que reciben una estocada por alto y quedan descordados, aunque

caen á tierra muy pronto, no obstante, quedarian vivos si no se les

diera la puntilla, pues la estocada lo que hace es cortar ó bien los

tendones que les sirven para el manejo de los brazos, ó bien los nervios

que les dan la vida; por lo que no pueden tenerse en pie, y caen como

heridos de un rayo algunas veces, y como en el suelo no pueden

defenderse, son acachetados con facilidad.

Las estocadas por bajo nunca son del mérito que las por alto; pero en

muchas ocasiones se deben dar, y por consiguiente tienen tambien el

suyo. Ya hemos marcado todas las veces en que son preferibles, y aqui

solo nos resta que decir que se llaman genéricamente _golletes_, y que

matan prontamente al toro, porque entran en el pecho y le pasan los

pulmones.

Muchas veces tambien sucede que la espada entra oblicua, y asoma la

punta por el otro lado; esto es muy feo, y depende de haber hecho mal la

suerte: entonces se dice que está el toro _atravesado_. Tambien suele

suceder que se corte la carne que une la cara inferior de la espaldilla

con las costillas, de lo que resulta que cuando el toro se apoya en el

brazo de aquel lado, se eleva el hueso mucho mas de lo natural, y el

animal anda con fatiga y cojeando.

Otras veces cuando el toro se ciñe mucho en la suerte de muerte, ó bien

da una colada, sucede que la espada entra por el lado contrario del que

debia, esto es, por el izquierdo del toro, y muchas veces ni aun lo

pincha: á esto es á lo que los toreros llaman _irse la estocada por

carne_. Tambien sucede con bastante frecuencia en este caso entrar la

espada por el tejido que hay debajo de la piel, y seguir por entre el

cuero y carne, sin hacer casi ningun daño al toro, á lo que llaman

algunos con bastante oportunidad _envainar_.

Despues que se han dado estas diferentes estocadas, aun cuando el toro

esté herido de tal modo que no necesite recibir otra, no obstante, suele

tardar mucho tiempo en echarse, y tardaria mucho mas si no se emplearan

los recursos que para estos lances tiene el arte. Si el matador se dejó,

como es lo mas frecuente, la espada dentro, deberá conocer si le trae

mejor cuenta que permanezca metida, y que el toro se la meta mas, ó si

sacándola tendrá que echarse mas pronto. Cuando la espada está puesta en

buen sitio, que interesa partes bastante nobles, y por estar poco

introducida se mantiene en pie el toro, se le deben dar por el mismo

lado de la espada capotazos secos, esto es, que no le hagan dar vueltas

como para matarlo, sino solamente tirar una cabezada sobre aquel lado,

con la que se la clava mas él solo. Cuando por el contrario se quiere

que el toro eche la espada, ya porque estorba para ponerle otra, ya

porque sacándola se desangra mas y caiga, como es muy frecuente, se le

deben dar los capotazos por el lado opuesto, con lo que la espada va

saliendo: tambien se le puede echar un capote á la cruz de ella, para

sacarla agarrada con él. Luego que haya salido, y se vea que la herida

da alguna sangre, deben los chulos ponerse á los lados, y empezar á dar

tambien capotazos secos, alternando los de un lado con los del otro,

para que el toro tire un achazo á la derecha y otro á la izquierda, con

lo que echa mucha sangre, y va perdiendo las piernas y la cabeza hasta

que cae: se le obliga muchas veces á echarse mas pronto mareándolo,

haciendo que dé vueltas.

Muchas veces tambien sucede que el toro que ha recibido una ó mas

estocadas se aploma en la querencia contra los tableros, y aunque ya

está casi muerto no se echa ni sale á los cites: en este caso debe

dejársele un par de minutos quieto y solo á ver si se echa, y que

únicamente se le acerque el cachetero cuando ya se haya echado; pero si

permanece en pie con la cabeza baja y sin piernas, se debe tentar por

todos los medios que hay á ver si sale, y cerciorado el diestro de que

no, liar y enguionarlo varias veces para ponerle bien la cabeza, que si

no está muy baja, se hace que la ponga tocándole con la punta de la

espada en el hocico y en el testuz, para que se descubra bien y se le

pueda descabellar. Se debe tener la precaucion para hacer esta suerte de

tener un chulo ó dos que sean de bastante inteligencia, para sino se

mata al toro, y sale tras el diestro por el pinchazo que recibió, le

metan los capotes, porque la mala posicion en que aquel estaba cuando

intentó descabellarlo no le permite alejarse del centro con ventaja

bastante.

Algunas veces suele echarse el toro teniendo aun algun vigor, y estando

el matador delante; en estos casos se recela con frecuencia del

cachetero que siente venir por detras, y se levanta ó hace el amago:

cuando tal suceda, el matador debe atronarle con las mismas precauciones

que dijimos debia tomar para descabellarle, pues la accion es la misma,

sin otra diferencia que _descabellar_ se dice cuando el toro está en

pie, y _atronar_ cuando está echado, aunque la mayor parte de la gente,

y aun de los toreros, no conocen esta diferencia, y dicen generalmente

_atronar_.

Tauromaquia completa, ó sea, El arte de torear en plaza · 第 48 / 119 题