20 de febrero de 1825.

Hago la misma solitaria vida bajo el mismo techo, envuelta en mi propia

tristeza y leyendo en compañía de Alfonso, su esposa y mi Sofía, cuya

educación no me da cuidado porque parece ya haber salido instruida y

piadosa de la cuna. Leemos por las noches en compañía de mi esposo y mis

hijos, junto al hogar, cuantos libros pueden alimentar sanamente el alma

y el espíritu. Mi marido parece aficionarse mucho a esta vida retirada,

cuyas principales emociones están en los libros. Ha llegado a la edad en

que los hombres se retiran del sitio grande o pequeño que hayan ocupado,

y se convierten en simples espectadores que observan con indiferencia la

comedia que en el mundo se representa; entonces, son los libros su

distracción, su recreo; constituyen, en fin, parte de su existencia. En

los libros de historia se aprecia la vida real; en la novela el mundo

imaginario. Vienen los libros a ser, irremisiblemente, la vida de

aquellos seres, que, prontos a dejar de vivir, desean vivir en otras

edades.

El Manuscrito de mi madre aumentado con las comentarios, prólogo y epílogo · 第 202 / 235 题